/ miércoles 20 de octubre de 2021

¿Aprendiste Algo?

A veces la vida nos da un golpazo, nos hace reflexionar, nos confronta con la realidad que creemos vivir para despertar en la realidad que estamos viviendo, la pérdida de un ser querido, la pérdida de un trabajo, una enfermedad, cosas que están fuera de nuestro control y son hechos de vida, situaciones que parecen ¨normales¨ pero no fáciles de digerir, situaciones que nos llevan de la mano para no comprender, ni comprendernos. Situaciones que nos hacen dudar de nosotros mismos y de los demás, ante estas situaciones respondemos casi siempre reactiva o depresivamente sin preguntarnos cuál es el mensaje y qué aprendí de esto.

La vida es mitad enseñanza y mitad aprendizaje, mitad locura y mitad santidad, estamos hechos de piel y de alma, somos mitad seriedad y mitad alegría, mitad infancia y mitad madurez, vivimos evitando reír para ser serios, deseamos reír para evitar llorar, evitamos divertirnos para no parecer infantiles y olvidamos aprender que en la vida todo es ilusión y momentos de paz sin cuestionarnos ante cada experiencia vivida. ¿Aprendiste algo en tu caminar?, aprendiste que son tus emociones las que influyen en tus decisiones, aprendiste que si no cierras ciclos acabas vistiéndote de víctima viviendo en dramas sin despegar las alas para volar, cediendo tu voz a quienes te rodean e influyen en ti. En este camino que se hace al caminar, aprendiste que si no haces las paces contigo mismo y permaneces por momentos en silencio vives en la obscuridad y tu compañera se llama soledad. Aprendiste que eres un ser de amor y mientras no te permitas demostrártelo y demostrarlo, no podrás expandirlo, encasillándote, frenándote y atrofiándote física y espiritualmente. Aprendiste que para madurar debes aprender a no ser reactivo para encontrar calma y crecimiento que te lleve a vivir en paz para retomar ese niño que permanece en ti, aprendiste que en ese momento de aprendizaje la felicidad no es dejar de sufrir o experimentar todo tipo de sensaciones, sino que, la felicidad es conocernos y aceptarnos a nosotros mismos en cada momento y cada situación que se vive, dando a cada cosa, persona y lugar la relación y espacio necesario para vivir con menos apegos, menos miedo y mayor fe en nosotros mismos. Dime, ¿aprendiste cada día y minuto de vida que debes tomar conciencia de tu existencia y misión en cada paso que das? que no son los hechos que vivimos o sufrimos los que nos determinan, sino la interpretación que damos a cada uno de ellos.

Vivimos en prisa constante ocupándonos de cosas poco importantes para estar permanentemente distraídos, ocupados sin parar para no reflexionar sobre nuestra real realidad, despertamos cuando algo nos enfrenta a esa realidad con un golpe inesperado que nos lleva a afrontar lo esencial y nos evita huir de nosotros mismos encontrando la pausa que nos despierta para reencontrar la verdadera felicidad, esa que da la calma del ser y el bien hacer, percatándonos que quienes nos rodean, olvidarán nuestra existencia cuando hayamos partido, a menos que en nuestro paso por ellos les hayamos hecho sentirse bien tomando decisiones correctas, decisiones tomadas con el corazón en la mano, no con enojos o ausencia. Dime ¿Aprendiste que, para trascender, debes seguir aprendiendo cada día de lo vivido?, que la enfermedad la causas y a nadie place vivir rodeado de enfermos o enfermedades, aprendiste que tus padres no tienen la culpa de tu situación actual, que ellos solamente fueron un medio más de aprendizaje para lograr ser mejores personas, aprendiste que culpando no se soluciona, ¡se evade¡ A medida que maduramos aprendemos que nuestro cuerpo evoluciona y cambia hagamos lo que hagamos para mantenerlo en su lugar, él, cambia y la única forma de disfrutarlo es retomarlo y verlo maravilloso a través de la aceptación de ese cambio y evolución en cada etapa de vida.

Yo, aprendí, que a medida que pasan los años debo vivir con el corazón abierto, recibiendo y dando, ahora sé que si tengo dos manos es para usarlas abrazando y dando apoyo, sosteniendo a quienes a mi lado se encuentran, que si tengo vista es para estar atenta a las grandezas que Dios manifiesta cada amanecer y que si llega el atardecer debo agradecer mil veces el haber concluido una jornada más de esta travesía, pues el mundo es maravilloso cuando centro mi mirada en él y a pesar de los golpes y piedras que encuentro, siempre aparece en mi camino luz y esperanza a pesar de mis defectos o estar perdida en el caos, porque, la vida es aquí y ahora y para ser feliz solo necesito una sonrisa que salga del corazón, mientras tu encuentras la tuya, yo espero tus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx dándote las gracias.

A veces la vida nos da un golpazo, nos hace reflexionar, nos confronta con la realidad que creemos vivir para despertar en la realidad que estamos viviendo, la pérdida de un ser querido, la pérdida de un trabajo, una enfermedad, cosas que están fuera de nuestro control y son hechos de vida, situaciones que parecen ¨normales¨ pero no fáciles de digerir, situaciones que nos llevan de la mano para no comprender, ni comprendernos. Situaciones que nos hacen dudar de nosotros mismos y de los demás, ante estas situaciones respondemos casi siempre reactiva o depresivamente sin preguntarnos cuál es el mensaje y qué aprendí de esto.

La vida es mitad enseñanza y mitad aprendizaje, mitad locura y mitad santidad, estamos hechos de piel y de alma, somos mitad seriedad y mitad alegría, mitad infancia y mitad madurez, vivimos evitando reír para ser serios, deseamos reír para evitar llorar, evitamos divertirnos para no parecer infantiles y olvidamos aprender que en la vida todo es ilusión y momentos de paz sin cuestionarnos ante cada experiencia vivida. ¿Aprendiste algo en tu caminar?, aprendiste que son tus emociones las que influyen en tus decisiones, aprendiste que si no cierras ciclos acabas vistiéndote de víctima viviendo en dramas sin despegar las alas para volar, cediendo tu voz a quienes te rodean e influyen en ti. En este camino que se hace al caminar, aprendiste que si no haces las paces contigo mismo y permaneces por momentos en silencio vives en la obscuridad y tu compañera se llama soledad. Aprendiste que eres un ser de amor y mientras no te permitas demostrártelo y demostrarlo, no podrás expandirlo, encasillándote, frenándote y atrofiándote física y espiritualmente. Aprendiste que para madurar debes aprender a no ser reactivo para encontrar calma y crecimiento que te lleve a vivir en paz para retomar ese niño que permanece en ti, aprendiste que en ese momento de aprendizaje la felicidad no es dejar de sufrir o experimentar todo tipo de sensaciones, sino que, la felicidad es conocernos y aceptarnos a nosotros mismos en cada momento y cada situación que se vive, dando a cada cosa, persona y lugar la relación y espacio necesario para vivir con menos apegos, menos miedo y mayor fe en nosotros mismos. Dime, ¿aprendiste cada día y minuto de vida que debes tomar conciencia de tu existencia y misión en cada paso que das? que no son los hechos que vivimos o sufrimos los que nos determinan, sino la interpretación que damos a cada uno de ellos.

Vivimos en prisa constante ocupándonos de cosas poco importantes para estar permanentemente distraídos, ocupados sin parar para no reflexionar sobre nuestra real realidad, despertamos cuando algo nos enfrenta a esa realidad con un golpe inesperado que nos lleva a afrontar lo esencial y nos evita huir de nosotros mismos encontrando la pausa que nos despierta para reencontrar la verdadera felicidad, esa que da la calma del ser y el bien hacer, percatándonos que quienes nos rodean, olvidarán nuestra existencia cuando hayamos partido, a menos que en nuestro paso por ellos les hayamos hecho sentirse bien tomando decisiones correctas, decisiones tomadas con el corazón en la mano, no con enojos o ausencia. Dime ¿Aprendiste que, para trascender, debes seguir aprendiendo cada día de lo vivido?, que la enfermedad la causas y a nadie place vivir rodeado de enfermos o enfermedades, aprendiste que tus padres no tienen la culpa de tu situación actual, que ellos solamente fueron un medio más de aprendizaje para lograr ser mejores personas, aprendiste que culpando no se soluciona, ¡se evade¡ A medida que maduramos aprendemos que nuestro cuerpo evoluciona y cambia hagamos lo que hagamos para mantenerlo en su lugar, él, cambia y la única forma de disfrutarlo es retomarlo y verlo maravilloso a través de la aceptación de ese cambio y evolución en cada etapa de vida.

Yo, aprendí, que a medida que pasan los años debo vivir con el corazón abierto, recibiendo y dando, ahora sé que si tengo dos manos es para usarlas abrazando y dando apoyo, sosteniendo a quienes a mi lado se encuentran, que si tengo vista es para estar atenta a las grandezas que Dios manifiesta cada amanecer y que si llega el atardecer debo agradecer mil veces el haber concluido una jornada más de esta travesía, pues el mundo es maravilloso cuando centro mi mirada en él y a pesar de los golpes y piedras que encuentro, siempre aparece en mi camino luz y esperanza a pesar de mis defectos o estar perdida en el caos, porque, la vida es aquí y ahora y para ser feliz solo necesito una sonrisa que salga del corazón, mientras tu encuentras la tuya, yo espero tus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx dándote las gracias.

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