/ lunes 7 de marzo de 2022

Cinecrítica

“Amor sin barreras. West Side Story”

Los premios cinematográficos han comenzado, dando sorpresas con algunas películas, dejando en claro que no hay favoritas consolidadas y que todo puede pasar en la próxima entrega de los Premios Óscar.

Pese a la pandemia, la industria cinematográfica no ha dejado de trabajar, además que las pantallas grandes vuelven a cobrar día con día más fuerza, recuperando la audiencia que tenía poco a poco, pero todavía sin lograr lo que eran antes de haber cerrado temporalmente sus puertas y teniendo momentos gloriosos con estrenos esperados, los cuales han sido pocos los que han abarrotado las salas, pero otras películas pasan sin mucha gloria, siendo entonces que los clásicos o las fórmulas probadas sean las más viables para salir adelante en estos momentos.

Es así como Steven Spielberg, regresa a la dirección con una obra que el National Film Registry preservó por ser considerada una de las películas más significativas cultural, histórica y estéticamente por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica, teniendo un peso considerable al realizar una nueva versión, la cual, dedica a su señor padre.

Es así como tras un poco más de seis décadas, regresa a la pantalla grande, en una nueva versión, “Amor sin barreras. West Side Story”, dejando en claro que no solo es el director y la historia, sino la conjugación de todo para que logre el impacto que tuvo esta historia de amor en aquel tiempo, lográndolo pese a la pandemia y al no tener una gran promoción, pero teniendo resultados bastantes buenos dadas las circunstancias en las que nos encontramos.

“Amor sin barreras. West Side Story”, nos muestra a dos pandillas juveniles en el barrio de West Side, Nueva York, siendo los anglosajones mejor conocidos como los “Jets” comandado por Riff, en contra de los puertorriqueños con su banda llamada los “Sharks” dirigida por Bernardo, quienes buscaban tener el control absoluto de dicho lugar, pero siendo detenidos generalmente por el teniente Schrank y el oficial Krupke, quienes lograban calmar los ánimos pero sin disolver desde la raíz, siendo un baile un parte aguas donde Bernardo y Riff pactan una pelea a puñetazos para establecer quién tendrá el control del barrio, pero sin contemplar que la hermana de Bernardo llamada María, se enamoraría de un contrario mejor conocido como Tony, quien también quedó flechado de la belleza de ella, convirtiendo este suceso en algo más complicado por los celos de hermano pese a que Tony quería alejarse de todo conflicto para no volver a estar en la cárcel, además de no querer problemas con el que sería su cuñado, pero los “Jets”, no iban a permitir que ese amor fructificara y tampoco confiaban en la palabra de Bernardo de no armas, así que fueron a conseguir un arma de fuego por las dudas siendo una decisión que haría que todo se complique, teniendo un final funesto donde el amor pareciera no ser suficiente para terminar con ese odio y esa ambición de poder entre personas de diferentes países y culturas.

Una historia basada en Romeo y Julieta de Shakespeare, con el toque urbano de la década de los 60´s y mostrando la rivalidad entre culturas, situación completamente actual que nos deja mucho por pensar.

La fotografía a cargo de Janus Kaminski, nos brinda la esencia de los años 60´s, resaltando colores vivos y manejando una paleta de colores bastante buena para que identifiquemos sin problema ambos bandos y haciéndonos disfrutar esta parte de la iluminación en conjunto con las coreografías.

El elenco encabezado por Ansel Elgort y presentando a Rachel Zegler, logran una buena química que de primera instancia no pareciera buena pero conforme pasa la historia logran embonar las piezas, mostrando sus dotes histriónicos en canto y baile también.

También conforman el elenco, Ariana DeBose, David Álvarez, Rita Moreno, Brian dÁrcy James, Corey Stoll, Mike Faist, Josh Andrés Rivera, Iris Menas entre otros más.

“Amor sin barreras. West Side Story”, es una historia que sin duda se disfrutará y podrá seguir transcendiendo.

“Amor sin barreras. West Side Story”

Los premios cinematográficos han comenzado, dando sorpresas con algunas películas, dejando en claro que no hay favoritas consolidadas y que todo puede pasar en la próxima entrega de los Premios Óscar.

Pese a la pandemia, la industria cinematográfica no ha dejado de trabajar, además que las pantallas grandes vuelven a cobrar día con día más fuerza, recuperando la audiencia que tenía poco a poco, pero todavía sin lograr lo que eran antes de haber cerrado temporalmente sus puertas y teniendo momentos gloriosos con estrenos esperados, los cuales han sido pocos los que han abarrotado las salas, pero otras películas pasan sin mucha gloria, siendo entonces que los clásicos o las fórmulas probadas sean las más viables para salir adelante en estos momentos.

Es así como Steven Spielberg, regresa a la dirección con una obra que el National Film Registry preservó por ser considerada una de las películas más significativas cultural, histórica y estéticamente por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica, teniendo un peso considerable al realizar una nueva versión, la cual, dedica a su señor padre.

Es así como tras un poco más de seis décadas, regresa a la pantalla grande, en una nueva versión, “Amor sin barreras. West Side Story”, dejando en claro que no solo es el director y la historia, sino la conjugación de todo para que logre el impacto que tuvo esta historia de amor en aquel tiempo, lográndolo pese a la pandemia y al no tener una gran promoción, pero teniendo resultados bastantes buenos dadas las circunstancias en las que nos encontramos.

“Amor sin barreras. West Side Story”, nos muestra a dos pandillas juveniles en el barrio de West Side, Nueva York, siendo los anglosajones mejor conocidos como los “Jets” comandado por Riff, en contra de los puertorriqueños con su banda llamada los “Sharks” dirigida por Bernardo, quienes buscaban tener el control absoluto de dicho lugar, pero siendo detenidos generalmente por el teniente Schrank y el oficial Krupke, quienes lograban calmar los ánimos pero sin disolver desde la raíz, siendo un baile un parte aguas donde Bernardo y Riff pactan una pelea a puñetazos para establecer quién tendrá el control del barrio, pero sin contemplar que la hermana de Bernardo llamada María, se enamoraría de un contrario mejor conocido como Tony, quien también quedó flechado de la belleza de ella, convirtiendo este suceso en algo más complicado por los celos de hermano pese a que Tony quería alejarse de todo conflicto para no volver a estar en la cárcel, además de no querer problemas con el que sería su cuñado, pero los “Jets”, no iban a permitir que ese amor fructificara y tampoco confiaban en la palabra de Bernardo de no armas, así que fueron a conseguir un arma de fuego por las dudas siendo una decisión que haría que todo se complique, teniendo un final funesto donde el amor pareciera no ser suficiente para terminar con ese odio y esa ambición de poder entre personas de diferentes países y culturas.

Una historia basada en Romeo y Julieta de Shakespeare, con el toque urbano de la década de los 60´s y mostrando la rivalidad entre culturas, situación completamente actual que nos deja mucho por pensar.

La fotografía a cargo de Janus Kaminski, nos brinda la esencia de los años 60´s, resaltando colores vivos y manejando una paleta de colores bastante buena para que identifiquemos sin problema ambos bandos y haciéndonos disfrutar esta parte de la iluminación en conjunto con las coreografías.

El elenco encabezado por Ansel Elgort y presentando a Rachel Zegler, logran una buena química que de primera instancia no pareciera buena pero conforme pasa la historia logran embonar las piezas, mostrando sus dotes histriónicos en canto y baile también.

También conforman el elenco, Ariana DeBose, David Álvarez, Rita Moreno, Brian dÁrcy James, Corey Stoll, Mike Faist, Josh Andrés Rivera, Iris Menas entre otros más.

“Amor sin barreras. West Side Story”, es una historia que sin duda se disfrutará y podrá seguir transcendiendo.