/ martes 24 de octubre de 2023

Desastre

También en la política migratoria.

Con la urgencia que obedece al desbordamiento de una realidad que ha alcanzado a todos los países de Centroamérica y el Caribe se está celebrando en Palenque una “cumbre” a donde fueron convocados once jefes de estado, sólo acudieron cinco, pero ahí complementarán con la participación de cancilleres o subsecretarios que tengan que ver con el tema, los primeros en confirmar fuero Maduro, Díaz Canel, Petro, Ariel Henry, no invitaron al de Nicaragua.

El flujo migratorio por nuestro país también incluye ciudadanos de medio oriente, de África, de China y otros países que aparentemente no nos imaginaríamos que podrían venir, sin embargo, el problema es menos relevante por las nacionalidades de origen y más por las cantidades que han desbordado a las autoridades que han cambiado las instrucciones a los funcionarios migratorios según se percibe o bien según se reciben las instrucciones del gobierno norteamericano en turno.

Basta recordar las instrucciones conclusivas del gobierno del presidente Trump en el año 2019 y su plan “quédate en México” que obligó al gobierno mexicano a instalar unos treinta mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala; convirtiéndose en el “guardián del patio de atrás” para detener (lo que usted quiera entender) a los migrantes que cruzan por Chiapas hacia nuestro país.

Con un instituto de migración que no acaba de entender su función en nuestro país y cargando con la huella de la tragedia de los muertos en el incendio de la estación migratoria del estado de Chihuahua, el gobierno mexicano está desbordado (también en estos temas) por la realidad que no fue atendida, para la cual no se implementaron políticas públicas claras ni consistentes; se cambió de instrucciones a capricho o contentillo del presidente, sin importar que el problema escalaría en sus grados de dificultad y a nueve meses de terminar su gestión de gobierno y ante el riesgo de que el tema migratorio se les desborde hacia temas electorales se solicita la participación “solidaria” de sus colegas para encontrar algunas ideas que les disminuyeran los efectos negativos ante una contienda electoral, empezando por el estado de Chiapas, precisamente.

El problema no es menor, en Estados Unidos el 15% de la población son migrantes, los mayores porcentajes son mexicanos 21.43% es decir; 50 632 836 de personas de las cuales es mayor el número de mujeres en mucho menor proporción de la India y China.

Los peligros y los riesgos que tienen estos migrantes están asociados con los grupos criminales que controlan los trayectos y que se encargan de “saquear” a cuanto grupo identifican, también los que están al acecho para enrolarlos en grupos criminales, es decir, los que deciden hacer la travesía están expuestos a no llegar a la posibilidad de su sueño americano porque antes deben de sortear López riesgos que viven en México, muchas veces asociados, consentidos o simplemente tolerados por autoridades mexicanas, pasar por nuestro país, además de las vicisitudes propias del trayecto, tienen que cuidarse de todas las otras amenazas.

¿En realidad hace falta organizar una cumbre para resolver lo que en nuestro país se ha complicado por la corrupción de las autoridades, por su desdén a la vida de las personas que emprenden el éxodo sin cargar más que lo que llevan puesto, muchas veces con familia completa?

Las violaciones a los derechos humanos es lo ordinario y en el análisis del problema, los países expulsores de ciudadanos hoy no tienen. Prioridades sobre el asunto, sus ciudadanos ya abandonaron el país. Hay un denominador común en los países expulsores de ciudadanos: la organización política de estos países es más cercana a gobiernos populistas, francamente dictadores, con gobiernos autócratas.

La cumbre no tiene contenidos para llegar a acuerdos que trasciendan, no estará presente la contraparte norteamericana, no se llegará a conclusiones que se puedan implementar, mientras el gobierno de Estados Unidos no lo integre a la agenda migratoria de los Estados Unidos.

Buscar reducir el flujo de personas es el propósito de la cumbre, la propuesta del gobierno mexicano es igual a nada, quizá por esta razón seis mandatarios de los convocados declinaron la invitación y mandatos representantes.

Estamos ante una crisis sin precedente y la contraparte norteamericana, caso de México, sin recursos, sin estrategia y sin tiempo de esta administración para resolver, aunque sea parcialmente, este complejo problema. En los últimos cinco años Estados Unidos ha devuelto a México 507 309 ciudadanos para los cuales no hay políticas públicas con las cuales se atienda su problemática, la mayoría de ellos está en los entornos fronterizos, buscando una próxima oportunidad, mientras tanto son una población flotante sin alternativas en el corto plazo, las más de ellos con dificultades adicionales por sus familiares, especialmente niños expuestos, a todos los riesgos de integridad física, enfermedad o tráfico de personas.

¿Entonces para qué fue la cumbre?

Para comunicar a la opinión pública que se está atendiendo el tema…

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez, Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato

gmg@gerardomosqueda.com.mx


También en la política migratoria.

Con la urgencia que obedece al desbordamiento de una realidad que ha alcanzado a todos los países de Centroamérica y el Caribe se está celebrando en Palenque una “cumbre” a donde fueron convocados once jefes de estado, sólo acudieron cinco, pero ahí complementarán con la participación de cancilleres o subsecretarios que tengan que ver con el tema, los primeros en confirmar fuero Maduro, Díaz Canel, Petro, Ariel Henry, no invitaron al de Nicaragua.

El flujo migratorio por nuestro país también incluye ciudadanos de medio oriente, de África, de China y otros países que aparentemente no nos imaginaríamos que podrían venir, sin embargo, el problema es menos relevante por las nacionalidades de origen y más por las cantidades que han desbordado a las autoridades que han cambiado las instrucciones a los funcionarios migratorios según se percibe o bien según se reciben las instrucciones del gobierno norteamericano en turno.

Basta recordar las instrucciones conclusivas del gobierno del presidente Trump en el año 2019 y su plan “quédate en México” que obligó al gobierno mexicano a instalar unos treinta mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala; convirtiéndose en el “guardián del patio de atrás” para detener (lo que usted quiera entender) a los migrantes que cruzan por Chiapas hacia nuestro país.

Con un instituto de migración que no acaba de entender su función en nuestro país y cargando con la huella de la tragedia de los muertos en el incendio de la estación migratoria del estado de Chihuahua, el gobierno mexicano está desbordado (también en estos temas) por la realidad que no fue atendida, para la cual no se implementaron políticas públicas claras ni consistentes; se cambió de instrucciones a capricho o contentillo del presidente, sin importar que el problema escalaría en sus grados de dificultad y a nueve meses de terminar su gestión de gobierno y ante el riesgo de que el tema migratorio se les desborde hacia temas electorales se solicita la participación “solidaria” de sus colegas para encontrar algunas ideas que les disminuyeran los efectos negativos ante una contienda electoral, empezando por el estado de Chiapas, precisamente.

El problema no es menor, en Estados Unidos el 15% de la población son migrantes, los mayores porcentajes son mexicanos 21.43% es decir; 50 632 836 de personas de las cuales es mayor el número de mujeres en mucho menor proporción de la India y China.

Los peligros y los riesgos que tienen estos migrantes están asociados con los grupos criminales que controlan los trayectos y que se encargan de “saquear” a cuanto grupo identifican, también los que están al acecho para enrolarlos en grupos criminales, es decir, los que deciden hacer la travesía están expuestos a no llegar a la posibilidad de su sueño americano porque antes deben de sortear López riesgos que viven en México, muchas veces asociados, consentidos o simplemente tolerados por autoridades mexicanas, pasar por nuestro país, además de las vicisitudes propias del trayecto, tienen que cuidarse de todas las otras amenazas.

¿En realidad hace falta organizar una cumbre para resolver lo que en nuestro país se ha complicado por la corrupción de las autoridades, por su desdén a la vida de las personas que emprenden el éxodo sin cargar más que lo que llevan puesto, muchas veces con familia completa?

Las violaciones a los derechos humanos es lo ordinario y en el análisis del problema, los países expulsores de ciudadanos hoy no tienen. Prioridades sobre el asunto, sus ciudadanos ya abandonaron el país. Hay un denominador común en los países expulsores de ciudadanos: la organización política de estos países es más cercana a gobiernos populistas, francamente dictadores, con gobiernos autócratas.

La cumbre no tiene contenidos para llegar a acuerdos que trasciendan, no estará presente la contraparte norteamericana, no se llegará a conclusiones que se puedan implementar, mientras el gobierno de Estados Unidos no lo integre a la agenda migratoria de los Estados Unidos.

Buscar reducir el flujo de personas es el propósito de la cumbre, la propuesta del gobierno mexicano es igual a nada, quizá por esta razón seis mandatarios de los convocados declinaron la invitación y mandatos representantes.

Estamos ante una crisis sin precedente y la contraparte norteamericana, caso de México, sin recursos, sin estrategia y sin tiempo de esta administración para resolver, aunque sea parcialmente, este complejo problema. En los últimos cinco años Estados Unidos ha devuelto a México 507 309 ciudadanos para los cuales no hay políticas públicas con las cuales se atienda su problemática, la mayoría de ellos está en los entornos fronterizos, buscando una próxima oportunidad, mientras tanto son una población flotante sin alternativas en el corto plazo, las más de ellos con dificultades adicionales por sus familiares, especialmente niños expuestos, a todos los riesgos de integridad física, enfermedad o tráfico de personas.

¿Entonces para qué fue la cumbre?

Para comunicar a la opinión pública que se está atendiendo el tema…

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez, Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato

gmg@gerardomosqueda.com.mx