/ viernes 2 de agosto de 2019

Día Mundial contra la Trata

Hoy, 30 de julio, conmemoramos el Día Mundial contra la Trata; así declarado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, mediante resolución A/RES/68/192, de 18 de diciembre de 2013. La trata de personas es un delito atroz que no es exclusivo de mujeres para su explotación sexual, sino que su alcance abarca a todas las personas y su fin es diverso, pues además del ya citado, puede actualizarse en alguna de las siguientes modalidades: explotación laboral, trabajos forzados, mendicidad forzada, adopción ilegal de menores o tráfico de órganos.

El artículo 179-a del Código Penal del Estado de Guanajuato define (establece el tipo penal) la trata de personas en los siguientes términos: «Comete el delito de trata de personas quien induzca, procure, permita, favorezca, reclute, retenga, acoja, promueva, ofrezca, facilite, consiga, traslade, entregue o reciba para sí o para un tercero, a una o más personas para someterlas a cualquier forma de explotación de carácter sexual, o de trabajos o servicios impuestos, o con la intención, contra su voluntad, de la extracción de órganos, tejidos o componentes.»

Ciertamente, las personas podemos disponer de nuestro cuerpo como elijamos, de ahí que la prostitución per se, es una actividad lícita; asimismo, podemos disponer de uno de nuestros órganos en caso de que sea necesaria su donación para un ser querido. Sin embargo, los ejemplos previos distan mucho a que alguien coarte la libertad personal y tenga en cautiverio a otro o le quite sus órganos vitales para fines ajenos a la víctima.

La libertad, junto con el raciocinio, son esencia de la persona humana. Ya lo decía Miguel de Cervantes en voz de Don Quijote de la Mancha: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.»

La trata de personas es un delito cuya sanción es la privación de la libertad, por lo que resulta procedente la prisión preventiva, es decir, el presunto responsable deberá seguir el proceso en prisión; además, el Ministerio Público tiene potestad para ejercer la acción de extinción de dominio sobre los bienes presuntamente obtenidos como ganancia por el delito en comento (artículos 18 y 22 constitucionales). Se trata de un ilícito cuyos autores son de alta peligrosidad y supone una red delincuencial perfectamente establecida y organizada.

Nuestras autoridades tienen mucho trabajo para combatir este delito de consecuencias terribles.

Para finalizar y quitarnos un poco el mal sabor de boca que nos impone la realidad, sobre el tema de esta columna, Jorge Zepeda Patterson tiene una estupenda novela, Milena o el fémur más famoso del mundo (Planeta, 2014), parte de la trilogía cuyos protagonistas son los azules, amigos de juventud con oficios diversos (periodista uno, política otra y empresario un tercero). Altamente recomendable; aborda el tema sin la crueldad que impone la realidad. Ahora que siguen las vacaciones escolares es una buena ocasión para leerlo.

Prevengamos la trata de personas con acciones que están a nuestro alcance; a guisa de ejemplo: denunciemos lugares oscuros, rutas peligrosas, circulemos por lugares menos inseguros, de día; utilicemos carreteras de cuotas; no seamos partícipes en actividades realizadas en lugares clandestinos.

germanrodriguez32@hotmail.com

Hoy, 30 de julio, conmemoramos el Día Mundial contra la Trata; así declarado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, mediante resolución A/RES/68/192, de 18 de diciembre de 2013. La trata de personas es un delito atroz que no es exclusivo de mujeres para su explotación sexual, sino que su alcance abarca a todas las personas y su fin es diverso, pues además del ya citado, puede actualizarse en alguna de las siguientes modalidades: explotación laboral, trabajos forzados, mendicidad forzada, adopción ilegal de menores o tráfico de órganos.

El artículo 179-a del Código Penal del Estado de Guanajuato define (establece el tipo penal) la trata de personas en los siguientes términos: «Comete el delito de trata de personas quien induzca, procure, permita, favorezca, reclute, retenga, acoja, promueva, ofrezca, facilite, consiga, traslade, entregue o reciba para sí o para un tercero, a una o más personas para someterlas a cualquier forma de explotación de carácter sexual, o de trabajos o servicios impuestos, o con la intención, contra su voluntad, de la extracción de órganos, tejidos o componentes.»

Ciertamente, las personas podemos disponer de nuestro cuerpo como elijamos, de ahí que la prostitución per se, es una actividad lícita; asimismo, podemos disponer de uno de nuestros órganos en caso de que sea necesaria su donación para un ser querido. Sin embargo, los ejemplos previos distan mucho a que alguien coarte la libertad personal y tenga en cautiverio a otro o le quite sus órganos vitales para fines ajenos a la víctima.

La libertad, junto con el raciocinio, son esencia de la persona humana. Ya lo decía Miguel de Cervantes en voz de Don Quijote de la Mancha: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.»

La trata de personas es un delito cuya sanción es la privación de la libertad, por lo que resulta procedente la prisión preventiva, es decir, el presunto responsable deberá seguir el proceso en prisión; además, el Ministerio Público tiene potestad para ejercer la acción de extinción de dominio sobre los bienes presuntamente obtenidos como ganancia por el delito en comento (artículos 18 y 22 constitucionales). Se trata de un ilícito cuyos autores son de alta peligrosidad y supone una red delincuencial perfectamente establecida y organizada.

Nuestras autoridades tienen mucho trabajo para combatir este delito de consecuencias terribles.

Para finalizar y quitarnos un poco el mal sabor de boca que nos impone la realidad, sobre el tema de esta columna, Jorge Zepeda Patterson tiene una estupenda novela, Milena o el fémur más famoso del mundo (Planeta, 2014), parte de la trilogía cuyos protagonistas son los azules, amigos de juventud con oficios diversos (periodista uno, política otra y empresario un tercero). Altamente recomendable; aborda el tema sin la crueldad que impone la realidad. Ahora que siguen las vacaciones escolares es una buena ocasión para leerlo.

Prevengamos la trata de personas con acciones que están a nuestro alcance; a guisa de ejemplo: denunciemos lugares oscuros, rutas peligrosas, circulemos por lugares menos inseguros, de día; utilicemos carreteras de cuotas; no seamos partícipes en actividades realizadas en lugares clandestinos.

germanrodriguez32@hotmail.com

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