/ miércoles 26 de diciembre de 2018

Diario de Finanzas ¿Y quién cobrará ahora?

La peor forma de injusticia es la justicia simulada

Platón.


Después de una auditoría dónde las cosas no salieron como estaba planeado para el contribuyente, no queda más que molestia con la autoridad, y algunas veces no con la institución sino con quien identificamos que la representa, y esa molestia puede llevar a generar una mala percepción sobre las personas.

Independientemente de que pueda o no existir una razón aceptable para lo anterior, en ningún momento se debe perder de vista que vivimos bajo un marco legal establecido, que una de las principales quejas hoy en día es la corrupción y la inseguridad, y que con todo ello en mente se observe como sin mayor aviso actuó el Gobierno Federal para despedir trabajadores como los del SAT, en verdad deja muchas cosas a pensar y reflexionar.

Imagínese, que repentinamente le avisen que sus servicios ya no son requeridos es un golpe fuerte a la moral y al bolsillo, pues por un lado está el convencimiento de haber realizado un gran trabajo, de haber entregado muchas horas de su vida obligado por un contrato de trabajador de confianza, que bajo ese mismo contrato se sustentó toda la presión que tuvo que vivir y sortear para tratar de convencer a todos que su trabajo era bueno, adecuado y hasta el mejor. Y por la parte económica, pues todos están en el convencimiento de que su trabajo sigue y que ello permite hacer planes, contraer compromisos, e incluso contar con una vida familiar decorosa y honesta.

Que repentinamente te digan que todo terminó, que debes desocupar tu lugar de trabajo y que no te puedes ir hasta que firmes tú renuncia voluntaria suena como una historia de terror, una digna historia de la “Mafia del Poder”, pero disculpe usted, creo que esa mafia terminó el pasado 30 de noviembre de 2018. ¿O no es así?

En el más puro estilo intimidatorio y de abuso, muchos trabajadores del SAT fueron despedidos de su trabajo. ¿Justo o injusto? ¿Correcto o incorrecto? ¿Adecuado o no adecuado? ¿Medida de eficiencia o medida de venganza política? Las interrogantes son muchas, pero la peor de todas es cómo un gobierno que busca erradicar la corrupción y la inseguridad actúa así con su gente, con sus empleados, negándoles el más mínimo derecho, y no sólo eso, obligándolos a firmar una renuncia voluntaria que no es voluntaria.

¿Ante que autoridad podrán acudir los afectados? ¿Al sistema judicial tan criticado por sus altísimos emolumentos que se justifican para tratar de tener un sistema justo e imparcial? ¿Ahora sí se necesita una autoridad imparcial? O una autoridad que sólo responde al deseo de otro de los poderes de la Unión.

Los trabajadores lo tomaron con la mayor calma posible que se puede tener en un momento así, fotos, escritos y comentarios han circulado en redes sociales, y en verdad es una vergüenza la actuación que ha tenido la autoridad con la gente que por mucho o poco tiempo le ha servido a sus intereses.

La reconfiguración en Guanajuato y en el país será importante, ya veremos si la eficiencia aumenta o disminuye, lo cierto es que en lo personal me uno en apoyo moral a los funcionarios del SAT, a los afectados y a los no afectados que han tenido que ver como sus compañeros han sido humillados de esta forma. Y sólo me queda una pregunta: ¿Y quién cobrara ahora?

Y para responder no podemos ser inocentes, de alguna manera todo funcionará, bien o mal, pero lo cierto es que no ha sido la decisión más elogiada del Gobierno que hará historia. Ah, y ya se anuncian más despidos de trabajadores de confianza de otras instituciones como el IMSS, ¿Se imagina? Comentarios y sugerencias: vmurosal@prodigy.net.mx o bien en twitter: @victorlmuro

La peor forma de injusticia es la justicia simulada

Platón.


Después de una auditoría dónde las cosas no salieron como estaba planeado para el contribuyente, no queda más que molestia con la autoridad, y algunas veces no con la institución sino con quien identificamos que la representa, y esa molestia puede llevar a generar una mala percepción sobre las personas.

Independientemente de que pueda o no existir una razón aceptable para lo anterior, en ningún momento se debe perder de vista que vivimos bajo un marco legal establecido, que una de las principales quejas hoy en día es la corrupción y la inseguridad, y que con todo ello en mente se observe como sin mayor aviso actuó el Gobierno Federal para despedir trabajadores como los del SAT, en verdad deja muchas cosas a pensar y reflexionar.

Imagínese, que repentinamente le avisen que sus servicios ya no son requeridos es un golpe fuerte a la moral y al bolsillo, pues por un lado está el convencimiento de haber realizado un gran trabajo, de haber entregado muchas horas de su vida obligado por un contrato de trabajador de confianza, que bajo ese mismo contrato se sustentó toda la presión que tuvo que vivir y sortear para tratar de convencer a todos que su trabajo era bueno, adecuado y hasta el mejor. Y por la parte económica, pues todos están en el convencimiento de que su trabajo sigue y que ello permite hacer planes, contraer compromisos, e incluso contar con una vida familiar decorosa y honesta.

Que repentinamente te digan que todo terminó, que debes desocupar tu lugar de trabajo y que no te puedes ir hasta que firmes tú renuncia voluntaria suena como una historia de terror, una digna historia de la “Mafia del Poder”, pero disculpe usted, creo que esa mafia terminó el pasado 30 de noviembre de 2018. ¿O no es así?

En el más puro estilo intimidatorio y de abuso, muchos trabajadores del SAT fueron despedidos de su trabajo. ¿Justo o injusto? ¿Correcto o incorrecto? ¿Adecuado o no adecuado? ¿Medida de eficiencia o medida de venganza política? Las interrogantes son muchas, pero la peor de todas es cómo un gobierno que busca erradicar la corrupción y la inseguridad actúa así con su gente, con sus empleados, negándoles el más mínimo derecho, y no sólo eso, obligándolos a firmar una renuncia voluntaria que no es voluntaria.

¿Ante que autoridad podrán acudir los afectados? ¿Al sistema judicial tan criticado por sus altísimos emolumentos que se justifican para tratar de tener un sistema justo e imparcial? ¿Ahora sí se necesita una autoridad imparcial? O una autoridad que sólo responde al deseo de otro de los poderes de la Unión.

Los trabajadores lo tomaron con la mayor calma posible que se puede tener en un momento así, fotos, escritos y comentarios han circulado en redes sociales, y en verdad es una vergüenza la actuación que ha tenido la autoridad con la gente que por mucho o poco tiempo le ha servido a sus intereses.

La reconfiguración en Guanajuato y en el país será importante, ya veremos si la eficiencia aumenta o disminuye, lo cierto es que en lo personal me uno en apoyo moral a los funcionarios del SAT, a los afectados y a los no afectados que han tenido que ver como sus compañeros han sido humillados de esta forma. Y sólo me queda una pregunta: ¿Y quién cobrara ahora?

Y para responder no podemos ser inocentes, de alguna manera todo funcionará, bien o mal, pero lo cierto es que no ha sido la decisión más elogiada del Gobierno que hará historia. Ah, y ya se anuncian más despidos de trabajadores de confianza de otras instituciones como el IMSS, ¿Se imagina? Comentarios y sugerencias: vmurosal@prodigy.net.mx o bien en twitter: @victorlmuro

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