/ lunes 19 de octubre de 2020

El Robo del Siglo

“De pronto, La Mona Lisa se enfadó de estar sentada, sonriendo como boba y decidió desertar de su trabajo. Como todas, necesitaba explorar nuevos horizontes, sentirse viva: reina, esclava o mujer, no solo una pieza decorativa.

Un carpintero le ayudó a escapar para que volviera a su mansión en la Vía Maggio de Florencia. Ella decidió quedarse.

Anduvo otra vez por las calles, se volvió a enamorar, adoptó un perro y comió confites y bizcochos sin ser reconocida a pesar que toda la ciudad acudió a ver el hueco vacío que quedó en la pared del Museo del Louvre.

Era la misma Lisa Gherardini, quien deambulaba por Les Champs Élysées de la mano de Vicenzo Peruggia, solo se cambió el vestido oscuro por ropa de moda, se quitó el velo negro y su sonrisa perdió todo enigma, ya que ahora sí, carcajeaba de felicidad al ser otra vez libre.

No recordaba sentir tal arrobamiento desde que la peste se llevó a la tumba a su esposo Bartolomeo de quien murmuró su nombre con voz silenciosa mientras estuvo enmarcada.

Pero nada es para siempre, solo la belleza del arte que requiere encierro y sacrificio para subsistir.

Comían un croissant de queso seco con una loncha de jamón remojado en vino tinto y fumaban puro cuando escucharon a los inspectores de París subir las escaleras. Sin terminarse el sándwich, La Gioconda se enfundo su vestido con ayuda de Vicenzo para no ser pillada desnuda.

Dos años y ciento once días después de su fuga, la policía la encontró escondida en un baúl, reposando en la tabla de álamo donde estuvo su sillón desde 1507”.

Este breve cuento del género de la minificción, lo escribí hace más de 10 años para una revista literaria, pero hoy se me vino al recuerdo otra vez con el asunto del penacho de Moctezuma.

A Vicenzo Peruggia, el autor del robo del siglo XX, le dieron un año y quince días de prisión por el hurto de La Gioconda, la pintura más famosa del mundo, porque argumentó “razones patrióticas”, ya que quería restituir la obra a su “país de origen”, de donde, según alegó, Napoleón Bonaparte la sustrajo.

Ahora, de manera más refinada, el gobierno de México quiere pedir prestado a Austria el penacho de Moctezuma para, por “razones patrióticas”, restituirlo a su “nación”, y como es de sospecharse, no devolverlo.

Esta nueva novela apenas comienza, e irá tomando forma según la necesidad que tenga la cuatroté de desviar la atención mediática de los verdaderos problemas del país sin solucionar. Tal vez hasta se les ocurra una rifa del penacho sin penacho.

¿Sería capaz nuestro gobierno de repetir la hazaña de Vicenzo Peruggia, el ladrón de arte más afamado del mundo?

Por lo pronto ya comenzaron con la desaparición de la estatua de Cristobal Colón de donde se encontraba desde 1877, y que, al igual que las desaparecidas Tarascas de Morelia, es propiedad del acervo cultural de los mexicanos y no de algún gobierno o ideología.

Con penacho o sin penacho, con avión o sin avión, con Cristóbal Colón o sin él, los mexicanos seguimos esperando la salud, la seguridad y el crecimiento económico prometido hace 3 años.

A esto se le agrega otro entuerto porque ya ven que cuando la familia es pobre y numerosa hasta a la abuela le da por parir mellizos para que amarre: ¿qué va a pasar en el Ejército luego de lo de Cienfuegos? ¿En manos de quién estuvimos y gobernados por quiénes? Si el proyecto Lopezobradorista continúa haciendo como que en el país no pasa nada, terminaremos viviendo otra “Decena Trágica” u “otro asalto al Palacio de la Moneda”. ¿Qué más puede salir mal en este acto de malabarismo sin ninguna red de protección? Las posibilidades son infinitas pero reales, aunque parezcan sacadas de un filme Hollywoodesnse de esos bien jalados de los pelos.

El gran robo del siglo XXI lo han cometido los políticos mexicanos en contra de la ficción:

¡Ya basta de cuentos, novelas y remiendos a la historia, que para eso estamos los escritores!, pónganse por favor a resolver los graves problemas de México, esa es su tarea y el tiempo se les agota en excusas.



Te recomendamos el podcast ⬇️

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Acast

Deezer

“De pronto, La Mona Lisa se enfadó de estar sentada, sonriendo como boba y decidió desertar de su trabajo. Como todas, necesitaba explorar nuevos horizontes, sentirse viva: reina, esclava o mujer, no solo una pieza decorativa.

Un carpintero le ayudó a escapar para que volviera a su mansión en la Vía Maggio de Florencia. Ella decidió quedarse.

Anduvo otra vez por las calles, se volvió a enamorar, adoptó un perro y comió confites y bizcochos sin ser reconocida a pesar que toda la ciudad acudió a ver el hueco vacío que quedó en la pared del Museo del Louvre.

Era la misma Lisa Gherardini, quien deambulaba por Les Champs Élysées de la mano de Vicenzo Peruggia, solo se cambió el vestido oscuro por ropa de moda, se quitó el velo negro y su sonrisa perdió todo enigma, ya que ahora sí, carcajeaba de felicidad al ser otra vez libre.

No recordaba sentir tal arrobamiento desde que la peste se llevó a la tumba a su esposo Bartolomeo de quien murmuró su nombre con voz silenciosa mientras estuvo enmarcada.

Pero nada es para siempre, solo la belleza del arte que requiere encierro y sacrificio para subsistir.

Comían un croissant de queso seco con una loncha de jamón remojado en vino tinto y fumaban puro cuando escucharon a los inspectores de París subir las escaleras. Sin terminarse el sándwich, La Gioconda se enfundo su vestido con ayuda de Vicenzo para no ser pillada desnuda.

Dos años y ciento once días después de su fuga, la policía la encontró escondida en un baúl, reposando en la tabla de álamo donde estuvo su sillón desde 1507”.

Este breve cuento del género de la minificción, lo escribí hace más de 10 años para una revista literaria, pero hoy se me vino al recuerdo otra vez con el asunto del penacho de Moctezuma.

A Vicenzo Peruggia, el autor del robo del siglo XX, le dieron un año y quince días de prisión por el hurto de La Gioconda, la pintura más famosa del mundo, porque argumentó “razones patrióticas”, ya que quería restituir la obra a su “país de origen”, de donde, según alegó, Napoleón Bonaparte la sustrajo.

Ahora, de manera más refinada, el gobierno de México quiere pedir prestado a Austria el penacho de Moctezuma para, por “razones patrióticas”, restituirlo a su “nación”, y como es de sospecharse, no devolverlo.

Esta nueva novela apenas comienza, e irá tomando forma según la necesidad que tenga la cuatroté de desviar la atención mediática de los verdaderos problemas del país sin solucionar. Tal vez hasta se les ocurra una rifa del penacho sin penacho.

¿Sería capaz nuestro gobierno de repetir la hazaña de Vicenzo Peruggia, el ladrón de arte más afamado del mundo?

Por lo pronto ya comenzaron con la desaparición de la estatua de Cristobal Colón de donde se encontraba desde 1877, y que, al igual que las desaparecidas Tarascas de Morelia, es propiedad del acervo cultural de los mexicanos y no de algún gobierno o ideología.

Con penacho o sin penacho, con avión o sin avión, con Cristóbal Colón o sin él, los mexicanos seguimos esperando la salud, la seguridad y el crecimiento económico prometido hace 3 años.

A esto se le agrega otro entuerto porque ya ven que cuando la familia es pobre y numerosa hasta a la abuela le da por parir mellizos para que amarre: ¿qué va a pasar en el Ejército luego de lo de Cienfuegos? ¿En manos de quién estuvimos y gobernados por quiénes? Si el proyecto Lopezobradorista continúa haciendo como que en el país no pasa nada, terminaremos viviendo otra “Decena Trágica” u “otro asalto al Palacio de la Moneda”. ¿Qué más puede salir mal en este acto de malabarismo sin ninguna red de protección? Las posibilidades son infinitas pero reales, aunque parezcan sacadas de un filme Hollywoodesnse de esos bien jalados de los pelos.

El gran robo del siglo XXI lo han cometido los políticos mexicanos en contra de la ficción:

¡Ya basta de cuentos, novelas y remiendos a la historia, que para eso estamos los escritores!, pónganse por favor a resolver los graves problemas de México, esa es su tarea y el tiempo se les agota en excusas.



Te recomendamos el podcast ⬇️

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Acast

Deezer

ÚLTIMASCOLUMNAS
martes 27 de octubre de 2020

Chilenos, por una nueva Constitución

Luz Maria Vazquez

lunes 19 de octubre de 2020

El Robo del Siglo

Luz Maria Vazquez

martes 25 de febrero de 2020

Prospectiva

Gerardo Mosqueda Martínez

domingo 23 de febrero de 2020

Sine qua non

Saúl García Cornejo

domingo 23 de febrero de 2020

Culpas Ajenas

Florencio Cabrera Coello

miércoles 19 de febrero de 2020

Cinecrítica:

Nancy De Santiago

Cargar Más