/ miércoles 20 de julio de 2022

Fin de Fiesta

A toda capillita le toca su fiestecita y toda fiestecita tiene su final y así es cuando terminas un viaje, lo que no termina son las experiencias que viviste, la gente que conociste, los recuerdos que te acompañarán por siempre, las comidas que degustaste y los rezos que vertiste en cada iglesia que entras, los *osos* que hiciste y los desaciertos que tuviste, llegamos a Portugal vía autobús en medio de un espectacular anochecer donde el sol parecía salirse del cielo y la luna tímidamente hacía paso a la luz de la obscuridad, tras una parada obligada en el camino para tomar un cafecito y una paleta de hielo, pa la calor, amén de ir al baño, al fin llegamos a Lisboa para darme cuenta del cambio que ha sufrido esta ciudad donde hace años estuve y ahora pude constatar que todo cambia y en el caso de Lisboa mucho queda, Lisboa antigua y señorial dice la canción que por años se escuchó en México y los portugueses ni idea tienen de su existencia, recorrer calles hasta llegar a un hotel del centro, es toda una aventura, pues resulta que en toda Europa los taxistas aceptan tarjeta para su pago y adivinen ¡qué¡, en Portugal solo efectivo, así que bajarte a encontrar un cajero para pagarle a un taxista malhumorado quien frente a mi peor malhumor cambió y decidió llevar los velicitos hasta el hotel que se encuentra en Rua Augusta y es calle peatonal, eso cambió mi simulado malhumor, porque, ¿en verdad? Vale la pena molestarse por algo tan simple, no creo. Llegar a un hotel que en nada coincide con las fotos de publicidad pero cuyos administradores te hacen la vida amable iniciando tu llegada con un porto servido propiamente en un vasito elegante, acompañado con los típicos pastelitos de nata o crema, aligeran tu cansancio, subir, botar velices y salir a buscar algo para cenar en medio de bullicio, música y risas es maravilloso, sin embargo, las cocinas cierran a la diez, y, adivinen qué, ¡si¡, eran 10.15 y ni rogando o alegando que vienes muriendo de hambre, lograrás comer algo, así que puedes beber lo que quieras pero sin comer, tras un relax y caminata por la Rua Augusta regresamos al hotel por más Porto y pastelitos de nata antes de un baño y dormir, que mañana será otro día, amanecer y darte cuenta de lo que te rodea te hace dar gracias a Dios, Lisboa es ciudad para caminar y devorar con los ojos y todos tus sentidos puestos, caminar entre su Arco del Triunfo seguir al puerto en medio de un sol que quema, deleitarte con esas escaleras que te llevan al agua, sentarte a contemplar el horizonte sin importar si te mojas o no, es como dicen los españoles, una pasada, así, entre subidas y bajadas, entre tiendas antiguas y algunas modernas, llegué al Museo de la Cerveza y al Museo del Bacalao y a la tienda de las sardinas donde encuentras latas con la fecha de tu año de nacimiento, caminar por el Porto, ver el mar y recibir la brisa en medio de un calor que quema, me permite platicar para practicar mi pobre portugués que necesita más conversación, pararme a degustar un porto branco frío y una deliciosa torta de bacalao que en realidad son croquetas de papa, queso y bacalao, plato típico de Portugal que podría ser un taco de tentenpie mexicano es disfrutar lo que los lugareños tienen, subir al Castillo de San Jorge es toda una aventura, ya que tienes que subir hasta una cima increíble que te quita el aliento, pero la vista que tienes desde ahí, del mar y la ciudad, valen la pena el esfuerzo, regresar para ver la iglesia del castillo, empezar a bajar por empinadas calles y encontrarte un restaurante pequeño de los lugareños donde un pulpo en aceite y ajo espera, es una experiencia maravillosa hasta para quienes no somos totalmente fans del pulpo, seguir bajando y encontrar la zona arqueológica con momias que nada piden a las de Guanajuato es despertar a la realidad que todos somos uno desde siempre, terminar caminando y comiendo en los lugares del centro, ir a conocer Cascais ciudad de playa cercana a Lisboa, donde muchos portugueses viven y trabajan en Lisboa, observar mansiones de Duques y Duquesas junto a casas normales de lugareños que por años han estado ahí, seguir a Cabo de Roca donde la neblina y el aire azotan de a de veras y el lugar es bello, nos llevan a los contrastes que vivimos, llegar a Sintra y degustar una deliciosa comida de pescado, sardinas y cordero, lugar mágico donde el Castillo de Pena nos espera con sus misterios y sus paredes, regresar a Lisboa para el siguiente día ir a Fátima, constatar la fe de quienes recorren con dolor el cumplimiento de promesas hechas y milagros cumplidos me hace reflexionar para creer que quien se pone en manos de Dios pierde el miedo del futuro y el presente porque hay y habrá siempre una fuerza universal que nos acompaña y podemos descansar en ella. Así que después de visitar estos lugares incluyendo Porto, descanso en mi fe creyendo que el próximo año estará otra aventura a nuevos lares, con nuevos aprendizajes mientras el día con día lo pongo en manos del Poder Universal agradeciendo esta oportunidad de un día más, un viaje más y un mejor momento de vida, Gracias por acompañarme y espero sus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx

A toda capillita le toca su fiestecita y toda fiestecita tiene su final y así es cuando terminas un viaje, lo que no termina son las experiencias que viviste, la gente que conociste, los recuerdos que te acompañarán por siempre, las comidas que degustaste y los rezos que vertiste en cada iglesia que entras, los *osos* que hiciste y los desaciertos que tuviste, llegamos a Portugal vía autobús en medio de un espectacular anochecer donde el sol parecía salirse del cielo y la luna tímidamente hacía paso a la luz de la obscuridad, tras una parada obligada en el camino para tomar un cafecito y una paleta de hielo, pa la calor, amén de ir al baño, al fin llegamos a Lisboa para darme cuenta del cambio que ha sufrido esta ciudad donde hace años estuve y ahora pude constatar que todo cambia y en el caso de Lisboa mucho queda, Lisboa antigua y señorial dice la canción que por años se escuchó en México y los portugueses ni idea tienen de su existencia, recorrer calles hasta llegar a un hotel del centro, es toda una aventura, pues resulta que en toda Europa los taxistas aceptan tarjeta para su pago y adivinen ¡qué¡, en Portugal solo efectivo, así que bajarte a encontrar un cajero para pagarle a un taxista malhumorado quien frente a mi peor malhumor cambió y decidió llevar los velicitos hasta el hotel que se encuentra en Rua Augusta y es calle peatonal, eso cambió mi simulado malhumor, porque, ¿en verdad? Vale la pena molestarse por algo tan simple, no creo. Llegar a un hotel que en nada coincide con las fotos de publicidad pero cuyos administradores te hacen la vida amable iniciando tu llegada con un porto servido propiamente en un vasito elegante, acompañado con los típicos pastelitos de nata o crema, aligeran tu cansancio, subir, botar velices y salir a buscar algo para cenar en medio de bullicio, música y risas es maravilloso, sin embargo, las cocinas cierran a la diez, y, adivinen qué, ¡si¡, eran 10.15 y ni rogando o alegando que vienes muriendo de hambre, lograrás comer algo, así que puedes beber lo que quieras pero sin comer, tras un relax y caminata por la Rua Augusta regresamos al hotel por más Porto y pastelitos de nata antes de un baño y dormir, que mañana será otro día, amanecer y darte cuenta de lo que te rodea te hace dar gracias a Dios, Lisboa es ciudad para caminar y devorar con los ojos y todos tus sentidos puestos, caminar entre su Arco del Triunfo seguir al puerto en medio de un sol que quema, deleitarte con esas escaleras que te llevan al agua, sentarte a contemplar el horizonte sin importar si te mojas o no, es como dicen los españoles, una pasada, así, entre subidas y bajadas, entre tiendas antiguas y algunas modernas, llegué al Museo de la Cerveza y al Museo del Bacalao y a la tienda de las sardinas donde encuentras latas con la fecha de tu año de nacimiento, caminar por el Porto, ver el mar y recibir la brisa en medio de un calor que quema, me permite platicar para practicar mi pobre portugués que necesita más conversación, pararme a degustar un porto branco frío y una deliciosa torta de bacalao que en realidad son croquetas de papa, queso y bacalao, plato típico de Portugal que podría ser un taco de tentenpie mexicano es disfrutar lo que los lugareños tienen, subir al Castillo de San Jorge es toda una aventura, ya que tienes que subir hasta una cima increíble que te quita el aliento, pero la vista que tienes desde ahí, del mar y la ciudad, valen la pena el esfuerzo, regresar para ver la iglesia del castillo, empezar a bajar por empinadas calles y encontrarte un restaurante pequeño de los lugareños donde un pulpo en aceite y ajo espera, es una experiencia maravillosa hasta para quienes no somos totalmente fans del pulpo, seguir bajando y encontrar la zona arqueológica con momias que nada piden a las de Guanajuato es despertar a la realidad que todos somos uno desde siempre, terminar caminando y comiendo en los lugares del centro, ir a conocer Cascais ciudad de playa cercana a Lisboa, donde muchos portugueses viven y trabajan en Lisboa, observar mansiones de Duques y Duquesas junto a casas normales de lugareños que por años han estado ahí, seguir a Cabo de Roca donde la neblina y el aire azotan de a de veras y el lugar es bello, nos llevan a los contrastes que vivimos, llegar a Sintra y degustar una deliciosa comida de pescado, sardinas y cordero, lugar mágico donde el Castillo de Pena nos espera con sus misterios y sus paredes, regresar a Lisboa para el siguiente día ir a Fátima, constatar la fe de quienes recorren con dolor el cumplimiento de promesas hechas y milagros cumplidos me hace reflexionar para creer que quien se pone en manos de Dios pierde el miedo del futuro y el presente porque hay y habrá siempre una fuerza universal que nos acompaña y podemos descansar en ella. Así que después de visitar estos lugares incluyendo Porto, descanso en mi fe creyendo que el próximo año estará otra aventura a nuevos lares, con nuevos aprendizajes mientras el día con día lo pongo en manos del Poder Universal agradeciendo esta oportunidad de un día más, un viaje más y un mejor momento de vida, Gracias por acompañarme y espero sus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx

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