/ viernes 11 de septiembre de 2020

Ingenioso Hidalgo

El conocimiento: La mejor herramienta contra la injusticia

El conocimiento como la mejor herramienta contra la injusticia. Desde los grandes pasajes del Quijote, nos enseña con sus grandes hazañas que el conocimiento es la mejor manera de acabar con todo aquello que va en contra de la propia naturaleza humana. David Ausubel señala en sus investigaciones como experto en educación que hay muchas formas lograr un verdadero conocimiento como lo puede ser a través del aprendizaje significativo, o bien, aprender a aprender. Por ejemplo, en el Quijote el amor puro, el amor verdadero, el amor desinteresado, el amor diferente al populismo social, el amor del alma, el amor real es el que demuestra cuando se enamora de su Dulcinea: Carta de Don Quijote a Dulcinea: ¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla! Porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne, esta riqueza? Por Jesucristo vivo, cada pieza vale más de un millón, y que es mancilla que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!, Roma triunfante en ánimo y nobleza. Apostaré que el ánima del muerto, por gozar este sitio, hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. Esto oyó un valentón y dijo: Es cierto cuanto dice voacé, señor soldado, y el que dijere lo contrario miente y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada. Pero ninguno de los poemas conocidos de Cervantes supera en potencia amorosa a la famosa “Carta de Don Quijote a Dulcinea”. La primera vez que la leí, en pleno furor adolescente, se me quedaron grabadas estas palabras: “amada enemiga mía”. Aunque está escrito en prosa espistolar, yo siempre consideré esta carta como un auténtico poema de amor. Uno de los más grandes jamás compuesto por el ser humano. Conviene leerlo despacio y varias veces. Sancho se lo aprendió de memoria. Ahí va: “Soberana y alta señora: El herido de punta de ausencia, y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser fuerte es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo. Si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo. Tuyo hasta la muerte, El caballero de la triste figura”. Enseñemos que es el amor, como entender el amor y como ejemplo el amor de un hombre en su cuerda locura a una mujer que no tenía esperanzas y que, al elevarla como alta señora y dama amada por su caballero, lleno de felicidad los días de privaciones, entendiendo que para el corazón no hay límites, solo el deseo de amar y ser amado. En el amor hay siempre algo de locura, pero también hay siempre en la locura algo de razón (Friedrich Nietzsche).

Twitter @ArellanoRabiela

El conocimiento: La mejor herramienta contra la injusticia

El conocimiento como la mejor herramienta contra la injusticia. Desde los grandes pasajes del Quijote, nos enseña con sus grandes hazañas que el conocimiento es la mejor manera de acabar con todo aquello que va en contra de la propia naturaleza humana. David Ausubel señala en sus investigaciones como experto en educación que hay muchas formas lograr un verdadero conocimiento como lo puede ser a través del aprendizaje significativo, o bien, aprender a aprender. Por ejemplo, en el Quijote el amor puro, el amor verdadero, el amor desinteresado, el amor diferente al populismo social, el amor del alma, el amor real es el que demuestra cuando se enamora de su Dulcinea: Carta de Don Quijote a Dulcinea: ¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla! Porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne, esta riqueza? Por Jesucristo vivo, cada pieza vale más de un millón, y que es mancilla que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!, Roma triunfante en ánimo y nobleza. Apostaré que el ánima del muerto, por gozar este sitio, hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente. Esto oyó un valentón y dijo: Es cierto cuanto dice voacé, señor soldado, y el que dijere lo contrario miente y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada. Pero ninguno de los poemas conocidos de Cervantes supera en potencia amorosa a la famosa “Carta de Don Quijote a Dulcinea”. La primera vez que la leí, en pleno furor adolescente, se me quedaron grabadas estas palabras: “amada enemiga mía”. Aunque está escrito en prosa espistolar, yo siempre consideré esta carta como un auténtico poema de amor. Uno de los más grandes jamás compuesto por el ser humano. Conviene leerlo despacio y varias veces. Sancho se lo aprendió de memoria. Ahí va: “Soberana y alta señora: El herido de punta de ausencia, y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser fuerte es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo. Si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo. Tuyo hasta la muerte, El caballero de la triste figura”. Enseñemos que es el amor, como entender el amor y como ejemplo el amor de un hombre en su cuerda locura a una mujer que no tenía esperanzas y que, al elevarla como alta señora y dama amada por su caballero, lleno de felicidad los días de privaciones, entendiendo que para el corazón no hay límites, solo el deseo de amar y ser amado. En el amor hay siempre algo de locura, pero también hay siempre en la locura algo de razón (Friedrich Nietzsche).

Twitter @ArellanoRabiela

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