/ jueves 17 de septiembre de 2020

Ingenioso Hidalgo

Carpe Diem y el Quijote

Carpe Diem, es una frase atribuida al poeta latino Horacio quien, en el primer libro de las Odas, aconseja a su amiga Leucone: “Carpe diem, quam minimim credula postero”, que podemos traducir como: “Aprovecha el día de hoy; confía lo menos posible en el mañana”. Es entonces “Carpe Diem” una invitación a disfrutar el momento, a vivir el hoy y el ahora sin preocuparse por lo que depara el futuro, pues el futuro es incierto, y lo único concreto que tenemos es el presente. En este sentido, Horacio sigue la línea de los filósofos epicúreos, y argumenta que la vida es breve y la belleza perecedera, siendo la muerte la única certeza, el ahora debe aprovecharse al máximo. De allí que también se asocie la expresión carpe diem a la sentencia, también de tradición latina, “memento mori”, que traduce ‘recuerda’ que morirás, cuyo objetivo es despertar la conciencia de la finitud de la existencia y de la naturaleza mortal del hombre. En los últimos años, además, la expresión ha revitalizado su popularidad debido a que es parte fundamental del argumento del filme “La sociedad de los poetas muertos” (1989), dirigida por Peter Weir, donde un grupo de jóvenes, impelidos por su profesor de literatura, apuestan por una actitud ante la vida basada en el principio del carpe diem. Hay que recordar también aquel bello poema de Walt Whitman “Carpe Diem”: No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo. Somos seres, humanos, llenos de pasión. La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en tí está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte. No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas”. El paralelismo con el Quijote es que nuestro Caballero Andante vivía el presente, vivía el momento, disfrutaba ser un paladín de la justicia, amaba sin razón, buscaba alcanzar sus ideales y acabar con la mediocridad humana, exaltando los máximos valores como la misericordia. “El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia y verá el mundo que tiene contigo más fuerza la razón que el apetito. Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro, Cervantes”

Twitter @ArellanoRabiela

Carpe Diem y el Quijote

Carpe Diem, es una frase atribuida al poeta latino Horacio quien, en el primer libro de las Odas, aconseja a su amiga Leucone: “Carpe diem, quam minimim credula postero”, que podemos traducir como: “Aprovecha el día de hoy; confía lo menos posible en el mañana”. Es entonces “Carpe Diem” una invitación a disfrutar el momento, a vivir el hoy y el ahora sin preocuparse por lo que depara el futuro, pues el futuro es incierto, y lo único concreto que tenemos es el presente. En este sentido, Horacio sigue la línea de los filósofos epicúreos, y argumenta que la vida es breve y la belleza perecedera, siendo la muerte la única certeza, el ahora debe aprovecharse al máximo. De allí que también se asocie la expresión carpe diem a la sentencia, también de tradición latina, “memento mori”, que traduce ‘recuerda’ que morirás, cuyo objetivo es despertar la conciencia de la finitud de la existencia y de la naturaleza mortal del hombre. En los últimos años, además, la expresión ha revitalizado su popularidad debido a que es parte fundamental del argumento del filme “La sociedad de los poetas muertos” (1989), dirigida por Peter Weir, donde un grupo de jóvenes, impelidos por su profesor de literatura, apuestan por una actitud ante la vida basada en el principio del carpe diem. Hay que recordar también aquel bello poema de Walt Whitman “Carpe Diem”: No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo. Somos seres, humanos, llenos de pasión. La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en tí está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte. No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas”. El paralelismo con el Quijote es que nuestro Caballero Andante vivía el presente, vivía el momento, disfrutaba ser un paladín de la justicia, amaba sin razón, buscaba alcanzar sus ideales y acabar con la mediocridad humana, exaltando los máximos valores como la misericordia. “El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia y verá el mundo que tiene contigo más fuerza la razón que el apetito. Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro, Cervantes”

Twitter @ArellanoRabiela

ÚLTIMASCOLUMNAS