/ domingo 3 de octubre de 2021

La Buena Gobernanza, ¿Llegará?

A pocos días de la entrega y recepción de las riendas municipales, de manos de una panista a toda prueba, a un personaje que, ha estado del tingo al tango, pero que se puede percibir al menos, como un hombre de negocios, más que un político de cepa. No importa que haya desfilado por el PRI, al que luego, repudió públicamente y recibió el mismo trato de los priístas que, sí eran o han sido institucionales. Recuerdo bien, cuando ganó la elección para la presidencia, como (supuesto) priísta y de sus primeras decisiones que fueron colocar a panistas en los cargos de importancia. Claro, dejó plantados y molestos a quienes, por el PRI, lo apoyaron en su campaña, o, incluso, lo hicieron candidato.

Después de mucho tiempo, en 2018 reapareció como “político independiente”, al igual para contender por el mismo puesto, que ahora tomará posesión, aunque con la diferencia como candidato del PAN. Esa es una postura compleja, aunque dicho personaje salió por la tangente al decir, que los “colores no importan, que lo relevante es el proyecto para rescatar Celaya”, palabras más, o menos.

Más allá de la percepción de quienes hayan votado en contra o a favor del ingeniero -todos han tenido sus razones-, lo interesante será, finalmente, cómo se va a desempeñar. Nadie lo podrá acusar de improvisado, pues ya tuvo alguna experiencia, sin embargo, lo empírico no siempre trae resultados de bienestar social o común, menos cuando se trata de política y menos aún, cuando ésta se percibe como un asunto de negocios.

Hay que apuntar, para ser justos, que es verdad que los tiempos no son los mismos que de 1989 a 1991, hasta hoy, en particular, en problemas de inseguridad pública y que traen asolados al comercio y a la industria, al igual que a la población; la pobreza exponencial; el crecimiento poblacional y los servicios de proximidad, las colonias irregulares, la basura, la movilidad y la endémica corrupción en tránsito y policía, municipales, la falta de coordinación con otras corporaciones, y vaya, que la ciudad se sigue inundando a pesar de Jumapa (impulsada precisamente, por don Francisco Javier) y un largo etcétera de problemas que aún siguen.

Otro asunto que se vincula: Los miembros que compondrán el Ayuntamiento, ¿Quiénes son? ¿Estarán preparados y sensibilizados? ¿Sabrán al menos, los elementos de su función, o de Administración Pública? La mayoría, por lo pronto, la tiene el PAN, luego, MORENA y los chiquipartidos. Ya se vio, por ejemplo, en la administración saliente que no fue la actuación de la llamada “oposición” lo que se llama congruente, pero sobre todo fue ineficaz e inútil a la población. Dejaron en el aire toda expectativa de cambio. ¿Podremos esperar que ahora sea distinto? Les dan cursos introductorios, pero, algunos ni acudieron. En fin.

Entonces, queda a los ciudadanos organizados y mejor, desde fuera de partidos políticos ya que estos brillan por su indiferencia política; hacer presencia y presión, para que el nuevo ungido –cuya costumbre fue trabajar a puerta cerrada- haya madurado, no sólo físicamente por el solo paso del tiempo, sino en su consciencia ciudadana y abra la puerta a la participación cívica. Deberá dejar atrás los lastres del panismo, aunque hoy lleve esa camiseta sobrepuesta, no cometer el error de acompañarse de priístas nefastos, sino abrirse a la sociedad, insisto.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: La ciudadanía de mejor intención, seguro desean que don Francisco Javier, de verdad, haga lo imposible de rescatar Celaya, por más que haya entrado por la puerta del verdugo. Ya está con el compromiso, pero sobre todo, con la oportunidad de satisfacer una deuda histórica: La buena gobernanza. Lo mismo para los Regidores. Mis estimados, como es usual, tienen la última opinión. Cuídense mucho.


A pocos días de la entrega y recepción de las riendas municipales, de manos de una panista a toda prueba, a un personaje que, ha estado del tingo al tango, pero que se puede percibir al menos, como un hombre de negocios, más que un político de cepa. No importa que haya desfilado por el PRI, al que luego, repudió públicamente y recibió el mismo trato de los priístas que, sí eran o han sido institucionales. Recuerdo bien, cuando ganó la elección para la presidencia, como (supuesto) priísta y de sus primeras decisiones que fueron colocar a panistas en los cargos de importancia. Claro, dejó plantados y molestos a quienes, por el PRI, lo apoyaron en su campaña, o, incluso, lo hicieron candidato.

Después de mucho tiempo, en 2018 reapareció como “político independiente”, al igual para contender por el mismo puesto, que ahora tomará posesión, aunque con la diferencia como candidato del PAN. Esa es una postura compleja, aunque dicho personaje salió por la tangente al decir, que los “colores no importan, que lo relevante es el proyecto para rescatar Celaya”, palabras más, o menos.

Más allá de la percepción de quienes hayan votado en contra o a favor del ingeniero -todos han tenido sus razones-, lo interesante será, finalmente, cómo se va a desempeñar. Nadie lo podrá acusar de improvisado, pues ya tuvo alguna experiencia, sin embargo, lo empírico no siempre trae resultados de bienestar social o común, menos cuando se trata de política y menos aún, cuando ésta se percibe como un asunto de negocios.

Hay que apuntar, para ser justos, que es verdad que los tiempos no son los mismos que de 1989 a 1991, hasta hoy, en particular, en problemas de inseguridad pública y que traen asolados al comercio y a la industria, al igual que a la población; la pobreza exponencial; el crecimiento poblacional y los servicios de proximidad, las colonias irregulares, la basura, la movilidad y la endémica corrupción en tránsito y policía, municipales, la falta de coordinación con otras corporaciones, y vaya, que la ciudad se sigue inundando a pesar de Jumapa (impulsada precisamente, por don Francisco Javier) y un largo etcétera de problemas que aún siguen.

Otro asunto que se vincula: Los miembros que compondrán el Ayuntamiento, ¿Quiénes son? ¿Estarán preparados y sensibilizados? ¿Sabrán al menos, los elementos de su función, o de Administración Pública? La mayoría, por lo pronto, la tiene el PAN, luego, MORENA y los chiquipartidos. Ya se vio, por ejemplo, en la administración saliente que no fue la actuación de la llamada “oposición” lo que se llama congruente, pero sobre todo fue ineficaz e inútil a la población. Dejaron en el aire toda expectativa de cambio. ¿Podremos esperar que ahora sea distinto? Les dan cursos introductorios, pero, algunos ni acudieron. En fin.

Entonces, queda a los ciudadanos organizados y mejor, desde fuera de partidos políticos ya que estos brillan por su indiferencia política; hacer presencia y presión, para que el nuevo ungido –cuya costumbre fue trabajar a puerta cerrada- haya madurado, no sólo físicamente por el solo paso del tiempo, sino en su consciencia ciudadana y abra la puerta a la participación cívica. Deberá dejar atrás los lastres del panismo, aunque hoy lleve esa camiseta sobrepuesta, no cometer el error de acompañarse de priístas nefastos, sino abrirse a la sociedad, insisto.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: La ciudadanía de mejor intención, seguro desean que don Francisco Javier, de verdad, haga lo imposible de rescatar Celaya, por más que haya entrado por la puerta del verdugo. Ya está con el compromiso, pero sobre todo, con la oportunidad de satisfacer una deuda histórica: La buena gobernanza. Lo mismo para los Regidores. Mis estimados, como es usual, tienen la última opinión. Cuídense mucho.