/ domingo 29 de agosto de 2021

Los Electores, De Nuevo, Burlados

El asombroso caso –y sigue sorprendiendo, dado su perfil- de la exministra de la SCJN, doña Olga Sánchez Cordero, en principio por aceptar la candidatura para el Senado, luego, de pronto su designación como titular de la SEGOB, en donde seguramente la sostuvo un viejo ideal: El cambio, para bien de México, que antes intentó en la judicatura federal, por largo tiempo. Sin soslayar que, también, tuvo que soportar en algunos casos, posturas no precisamente, constitucionales, o al igual, de la misoginia que permea en el ambiente judicial federal, o, ¿Acaso han visto a una mujer presidir la máxima posición de la judicatura federal? En los Estados, se ha ido venciendo ese muro, un ejemplo, para variar un poco y reconocer avance, es Guanajuato.

Con AMLO, ya lo dijo Porfirio, la dama en mención no estuvo de acuerdo “en algunas cosas” y por ello, decidió dimitir. Ahora, acorralada por otro político polémico, Monreal, la forzará a tomar posturas y encomiendas, que al igual, no le van a gustar del todo, es decir, seguir “avalando” políticas de ocurrencia, a veces lesivas, otras fútiles, pero al final, inútiles y, costosas para el Erario, o mejor decir, para los contribuyentes fiscales. Y es que la señora Sánchez, no es política y menos, al estilo antiguo, ni actual, que casi son lo mismo. Es claro, que su sentido de compromiso y alta responsabilidad, la ponen en conflicto en su fuero interno. Y no me excedo, sino que es de fácil deducción, dado su perfil. Basta observar su lenguaje corporal, para entender que su posición es complicada, e incómoda. Hay quienes le sugieren mejor dejar su compromiso e irse a disfrutar de su merecido retiro de jubilación. Sería fácil y contrario a su sentido de responsabilidad, en que además, AMLO, no supo valorizar, menos aprovechar en bien de México. Es lo que hay: una decepción, tras otra. Es el sello de la 4T. Es posible que la decisión del actual presidente de SCJN, de “renunciar” al beneficio -que suponía mal, AMLO-, para extender el tiempo del cargo, haya motivado a la ahora exsecretaria, a dejar la SEGOB, es decir, por dignidad; aunque hay quien opina que falló a las órdenes de López Obrador, pues no pudo convencer a don Arturo Saldívar, de aceptar las órdenes del “Tlatoani”, haciéndolo quedar en ridículo. En cualquiera de las dos situaciones, tal vez, la “ganadora” fue de momento la mencionada exministra, aunque ya le complican el camino, imponiéndola para presidir la mesa senatorial, al contrario de lo que ella, en esa candidez que ya le caracteriza, creyó que habría una especie de elección o consenso interno. Qué va, es otro dedazo, de quien antes criticaba esa práctica, claro, mientras le afectaba de manera directa, si no, estaría todavía en el PRI, y en su galería de políticos electos y “exitosos” ya jubilados.

¿Quién suple a la señora Sánchez en la SEGOB? Los medios han anunciado a un tal Adán Augusto López Hernández, supuesto allegado de AMLO. ¿Para bien de México? El presidente señaló textual: “Y es para bien de nuestro proyecto (4T)…” Luego, ¿La Senadora ya no era útil en la SEGOB? ¿Servirá ahora para consolidar las reformas constitucionales? El punto fino, es que, depende, como se dice cuando falta saber fondo. Porque si la Senadora, conserva su solides y su formación, seguro volverá a estar incómoda y en desacuerdo con la instrucción de quienes quieren comandarla e inducirla a seguir “avalando” las propuestas del “Tlatoani” en turno.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Siguen los dedazos desde la cúspide política –aunque sea arriba de un ladrillo-; no hay respeto a la decisión electoral, primero el voto –aunque sea pluri y al igual candidatura por designación- lleva al Senado a la exministra, luego, se le ordena dirigir la SEGOB, para a mitad del sexenio, volver al Senado; lo mismo con el nuevo ungido para esa Secretaría de Estado, fue electo para gobernar Tabasco, por seis años, igual, ordenarle que deje su mandato, en manos de otro amigocho. Y los ciudadanos queden con un palmo. No es por el bien de México, sino para apuntalar un edificio que se construye con material ruinoso del pasado y que empieza a caer a pedazos. No sé si creer, que AMLO pidió a la señora Sánchez, que ocupara el cargo de Secretaria de Estado, más para que quedara un precedente de equidad de género, que por sus propios méritos. De ser verdad, estamos ante otro error garrafal, otra mancha al leopardo. Lo que lleva a una clara deducción: El “Tlatoani” en turno, es un conservador. En la concepción más simplista, no quiere que le muevan el tapete y conservar su estatus, por más que ya se ha visto que es de fábula. En Chiapas se tuvo que comer una sopa de su chocolate, con miembros del CNTE, lo bloquearon y no lo dejaron entrar materialmente, a su “mañanera”. Dicen que se enojó y les dijo: “Primero, me respetan y luego hablamos”. De risa. Tan pronto olvidó sus bloqueos –no de dos horas, sino de semanas-, para ser tomado en cuenta y bueno, ya sabemos el resultado. Cuídese, no importa el número de olas, tercero o cuarto, lugar, de los contagios. El asunto es que no amaina.


El asombroso caso –y sigue sorprendiendo, dado su perfil- de la exministra de la SCJN, doña Olga Sánchez Cordero, en principio por aceptar la candidatura para el Senado, luego, de pronto su designación como titular de la SEGOB, en donde seguramente la sostuvo un viejo ideal: El cambio, para bien de México, que antes intentó en la judicatura federal, por largo tiempo. Sin soslayar que, también, tuvo que soportar en algunos casos, posturas no precisamente, constitucionales, o al igual, de la misoginia que permea en el ambiente judicial federal, o, ¿Acaso han visto a una mujer presidir la máxima posición de la judicatura federal? En los Estados, se ha ido venciendo ese muro, un ejemplo, para variar un poco y reconocer avance, es Guanajuato.

Con AMLO, ya lo dijo Porfirio, la dama en mención no estuvo de acuerdo “en algunas cosas” y por ello, decidió dimitir. Ahora, acorralada por otro político polémico, Monreal, la forzará a tomar posturas y encomiendas, que al igual, no le van a gustar del todo, es decir, seguir “avalando” políticas de ocurrencia, a veces lesivas, otras fútiles, pero al final, inútiles y, costosas para el Erario, o mejor decir, para los contribuyentes fiscales. Y es que la señora Sánchez, no es política y menos, al estilo antiguo, ni actual, que casi son lo mismo. Es claro, que su sentido de compromiso y alta responsabilidad, la ponen en conflicto en su fuero interno. Y no me excedo, sino que es de fácil deducción, dado su perfil. Basta observar su lenguaje corporal, para entender que su posición es complicada, e incómoda. Hay quienes le sugieren mejor dejar su compromiso e irse a disfrutar de su merecido retiro de jubilación. Sería fácil y contrario a su sentido de responsabilidad, en que además, AMLO, no supo valorizar, menos aprovechar en bien de México. Es lo que hay: una decepción, tras otra. Es el sello de la 4T. Es posible que la decisión del actual presidente de SCJN, de “renunciar” al beneficio -que suponía mal, AMLO-, para extender el tiempo del cargo, haya motivado a la ahora exsecretaria, a dejar la SEGOB, es decir, por dignidad; aunque hay quien opina que falló a las órdenes de López Obrador, pues no pudo convencer a don Arturo Saldívar, de aceptar las órdenes del “Tlatoani”, haciéndolo quedar en ridículo. En cualquiera de las dos situaciones, tal vez, la “ganadora” fue de momento la mencionada exministra, aunque ya le complican el camino, imponiéndola para presidir la mesa senatorial, al contrario de lo que ella, en esa candidez que ya le caracteriza, creyó que habría una especie de elección o consenso interno. Qué va, es otro dedazo, de quien antes criticaba esa práctica, claro, mientras le afectaba de manera directa, si no, estaría todavía en el PRI, y en su galería de políticos electos y “exitosos” ya jubilados.

¿Quién suple a la señora Sánchez en la SEGOB? Los medios han anunciado a un tal Adán Augusto López Hernández, supuesto allegado de AMLO. ¿Para bien de México? El presidente señaló textual: “Y es para bien de nuestro proyecto (4T)…” Luego, ¿La Senadora ya no era útil en la SEGOB? ¿Servirá ahora para consolidar las reformas constitucionales? El punto fino, es que, depende, como se dice cuando falta saber fondo. Porque si la Senadora, conserva su solides y su formación, seguro volverá a estar incómoda y en desacuerdo con la instrucción de quienes quieren comandarla e inducirla a seguir “avalando” las propuestas del “Tlatoani” en turno.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Siguen los dedazos desde la cúspide política –aunque sea arriba de un ladrillo-; no hay respeto a la decisión electoral, primero el voto –aunque sea pluri y al igual candidatura por designación- lleva al Senado a la exministra, luego, se le ordena dirigir la SEGOB, para a mitad del sexenio, volver al Senado; lo mismo con el nuevo ungido para esa Secretaría de Estado, fue electo para gobernar Tabasco, por seis años, igual, ordenarle que deje su mandato, en manos de otro amigocho. Y los ciudadanos queden con un palmo. No es por el bien de México, sino para apuntalar un edificio que se construye con material ruinoso del pasado y que empieza a caer a pedazos. No sé si creer, que AMLO pidió a la señora Sánchez, que ocupara el cargo de Secretaria de Estado, más para que quedara un precedente de equidad de género, que por sus propios méritos. De ser verdad, estamos ante otro error garrafal, otra mancha al leopardo. Lo que lleva a una clara deducción: El “Tlatoani” en turno, es un conservador. En la concepción más simplista, no quiere que le muevan el tapete y conservar su estatus, por más que ya se ha visto que es de fábula. En Chiapas se tuvo que comer una sopa de su chocolate, con miembros del CNTE, lo bloquearon y no lo dejaron entrar materialmente, a su “mañanera”. Dicen que se enojó y les dijo: “Primero, me respetan y luego hablamos”. De risa. Tan pronto olvidó sus bloqueos –no de dos horas, sino de semanas-, para ser tomado en cuenta y bueno, ya sabemos el resultado. Cuídese, no importa el número de olas, tercero o cuarto, lugar, de los contagios. El asunto es que no amaina.