/ domingo 16 de mayo de 2021

Más De Lo Mismo

Mis estimados lectores, parece que la Pandemia va amainando, ojalá, porque no podemos cantar victoria todavía. Pensé escribir en esta ocasión sobre un tema: El debate, entre los candidatos a sentarse en la máxima silla municipal, pero analizando mejor, podría ser una pérdida de tiempo. ¿Por qué lo drástico? Esos eventos siguen mal organizados, y puede ser por mera ignorancia en un asunto de comunicación político-electoral, o como decía un amigo: Es adrede.

Basta saber que fueron temas políticos y de administración pública, pero no fue posible su desahogo puntual, por el tiempo mínimo concedido a los participantes: ¡Once! Con dos minutos para exponer temas previamente establecidos, un minuto para réplica o contra réplica y dos minutos más, para un cierre. Aunque se ocupó casi dos horas, de las que el moderador, abusó de la palabra y del tiempo.

Desarrollo Social, Educación, Salud, Seguridad Pública, Política y Gobierno, entre los temas destacados. Todos, están vinculados. Pero su exposición requiere de un método para que sea coherente, congruente, analítico, propositivo y con alguna conclusión aparejada de soluciones. No fue así, ni por asomo. En lo personal, esperaba más de la candidata Castrejón, precisamente, por ser una expositora natural dado su perfil académico, pero me equivoqué.

El candidato de AN, se concretó a dar cifras, no soluciones, explicaciones de por qué compite y aseguró no estar precisamente por el Partido que lo arropa, incluso, dijo: “Qué los colores no deben importar, que los Partidos no están por encima de Celaya”, etc. ¿Entonces por qué no se arriesgó por la línea independiente? Reconociendo que no le fue mal en 2018, hasta dejó a tres de sus regidores. Presumió que su proyecto político fue decisorio para que el PAN lo ungiera como candidato. Eso, no se ha visto para nada, a menos que sea ultra-secreto. Los que saben de política local, piensan otra cosa: Fue un acuerdo de AN (léase gobernador) con algunos empresarios locales, pues doña Elvira, nunca llenó las expectativas de dichos empresarios y, si somos congruentes, ni de los ciudadanos. En fin. Es un momento crítico para el PAN local en Celaya, aunque es necesario acotar: la responsabilidad es, no tanto del Partido y su ideología, sino de quienes lo han tergiversado, porque hay panistas dignos que no están conformes con la simbiosis “Prian”. El estigma principal, la inseguridad galopante y, la demagogia. Inhiben cualquier intento de Desarrollo Económico, al menos, como lo entienden los auspiciadores de don Francisco Javier.

Por cierto, parece una moda que los candidatos, no sean precisamente miembros formales y/o activos de los Partidos Políticos que los apoyan. Con excepción del PRI y MC, si no me falla. Los demás, se han acomodado a última hora, aprovechado la coyuntura. Aunque algunos, le dicen “oportunismo” y es que es claro, que sí coadyuvan –conscientes o no- al llamado juego democrático, pues no tienen en realidad oportunidad ante la aplanadora en que se convirtió AN, por más que haya sido su propia bandera en contra de la entonces hegemonía del PRI.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: ¿Vivimos en realidad en un sistema democrático? El pluripartidismo, es engañoso a la hora de la verdad: La jornada electoral. Y no hay quien se salve de esa ilusión, que yo mismo denomino el “ideal democrático”, pero finalmente, es un juego perverso, para hacernos creer que hay alternancia, que hay oportunidad para todas las facciones. Pero, no es cierto. Lo que sí hay es una crisis política, social, económica, sanitaria, educativa, de seguridad, etc., y no hay soluciones viables a la vista, sólo la varita mágica de esa bruja casi indomable, llamada Demagogia. Todos la usan, hasta en forma mecánica o por simple reflejo, así se cree que debe ser la mercadotecnia política, que sigue -la profesional- ausente de las campañas políticas, cargadas de odio, de frustración, de quejas, reclamos, pero, sin, propuesta sostenible y sustentada. Queda el antídoto: El sufragio. El otro problema es, usar bien el voto. Sigan cuidándose.


Mis estimados lectores, parece que la Pandemia va amainando, ojalá, porque no podemos cantar victoria todavía. Pensé escribir en esta ocasión sobre un tema: El debate, entre los candidatos a sentarse en la máxima silla municipal, pero analizando mejor, podría ser una pérdida de tiempo. ¿Por qué lo drástico? Esos eventos siguen mal organizados, y puede ser por mera ignorancia en un asunto de comunicación político-electoral, o como decía un amigo: Es adrede.

Basta saber que fueron temas políticos y de administración pública, pero no fue posible su desahogo puntual, por el tiempo mínimo concedido a los participantes: ¡Once! Con dos minutos para exponer temas previamente establecidos, un minuto para réplica o contra réplica y dos minutos más, para un cierre. Aunque se ocupó casi dos horas, de las que el moderador, abusó de la palabra y del tiempo.

Desarrollo Social, Educación, Salud, Seguridad Pública, Política y Gobierno, entre los temas destacados. Todos, están vinculados. Pero su exposición requiere de un método para que sea coherente, congruente, analítico, propositivo y con alguna conclusión aparejada de soluciones. No fue así, ni por asomo. En lo personal, esperaba más de la candidata Castrejón, precisamente, por ser una expositora natural dado su perfil académico, pero me equivoqué.

El candidato de AN, se concretó a dar cifras, no soluciones, explicaciones de por qué compite y aseguró no estar precisamente por el Partido que lo arropa, incluso, dijo: “Qué los colores no deben importar, que los Partidos no están por encima de Celaya”, etc. ¿Entonces por qué no se arriesgó por la línea independiente? Reconociendo que no le fue mal en 2018, hasta dejó a tres de sus regidores. Presumió que su proyecto político fue decisorio para que el PAN lo ungiera como candidato. Eso, no se ha visto para nada, a menos que sea ultra-secreto. Los que saben de política local, piensan otra cosa: Fue un acuerdo de AN (léase gobernador) con algunos empresarios locales, pues doña Elvira, nunca llenó las expectativas de dichos empresarios y, si somos congruentes, ni de los ciudadanos. En fin. Es un momento crítico para el PAN local en Celaya, aunque es necesario acotar: la responsabilidad es, no tanto del Partido y su ideología, sino de quienes lo han tergiversado, porque hay panistas dignos que no están conformes con la simbiosis “Prian”. El estigma principal, la inseguridad galopante y, la demagogia. Inhiben cualquier intento de Desarrollo Económico, al menos, como lo entienden los auspiciadores de don Francisco Javier.

Por cierto, parece una moda que los candidatos, no sean precisamente miembros formales y/o activos de los Partidos Políticos que los apoyan. Con excepción del PRI y MC, si no me falla. Los demás, se han acomodado a última hora, aprovechado la coyuntura. Aunque algunos, le dicen “oportunismo” y es que es claro, que sí coadyuvan –conscientes o no- al llamado juego democrático, pues no tienen en realidad oportunidad ante la aplanadora en que se convirtió AN, por más que haya sido su propia bandera en contra de la entonces hegemonía del PRI.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: ¿Vivimos en realidad en un sistema democrático? El pluripartidismo, es engañoso a la hora de la verdad: La jornada electoral. Y no hay quien se salve de esa ilusión, que yo mismo denomino el “ideal democrático”, pero finalmente, es un juego perverso, para hacernos creer que hay alternancia, que hay oportunidad para todas las facciones. Pero, no es cierto. Lo que sí hay es una crisis política, social, económica, sanitaria, educativa, de seguridad, etc., y no hay soluciones viables a la vista, sólo la varita mágica de esa bruja casi indomable, llamada Demagogia. Todos la usan, hasta en forma mecánica o por simple reflejo, así se cree que debe ser la mercadotecnia política, que sigue -la profesional- ausente de las campañas políticas, cargadas de odio, de frustración, de quejas, reclamos, pero, sin, propuesta sostenible y sustentada. Queda el antídoto: El sufragio. El otro problema es, usar bien el voto. Sigan cuidándose.