/ domingo 6 de septiembre de 2020

Mes Patrio

“Los sentimientos van y vienen como las nubes en un cielo ventoso. La respiración consciente es mi ancla.” Thich Nhat Han

La tristeza, la alegría, el temor y el descontento suelen cambiar la forma de ver los sucesos de cada día. Sentimientos provocados por el humano o por la naturaleza. Sentires que perturban la forma de ser, de actuar o de cómo encarar el presente o percibir el futuro. A cada uno le afectará según su temperamento o disposición hacia un tipo de comportarse. Ser pasivo y tranquilo, o irritable y detallista sin duda modifica la conducta. Sumemos la disposición temporal del estado de ánimo que inquieta emociones y sentimientos.

La ciencia cognoscitiva acepta que la función cerebral cambia según el estado de ánimo en el sujeto avivado por incitaciones. Más que en otras épocas, ahora somos sujetos a estímulos que modifican las emociones. Acongojados por la pandemia de la Covid-19, buen número de población se encuentra sensible a reaccionar con extrañeza. A ello agregamos la incontenible ola de violencia del país. Inquietan las respuestas y comentarios del presidente en las comparecencias mañaneras que marcan una dicotomía entre rivales y quienes aplauden su política, entre quienes la creen acertada y los que se la conceptúan como inoperante y absurda.

Asimismo, el mes de septiembre despierta otros sentimientos, el amor a la patria, a la cultura y folclor nacional; al apego a nuestro territorio, a evocar a los héroes y a la historia, se vivifica el nacionalismo. Por fortuna quedó atrás el chovinismo que recuerdo de mi lejana infancia cuando acompañando a las voces de euforia patriótica se gritaba ¡viva México, mueran los gachupines!

Sin saberlo, se aludía a un apellido hidalgo español. Hace dos siglos eran común los “cachopines,” un grupo de individuos de la lluviosa, fría y bella costa del norte de España, lo que es hoy Comunidad Autónoma de Cantabria. Estereotipados personajes literarios de clase social alta, prepotentes y altaneros que supongo aquí había en la época insurgente de 1810.

Sentimientos que nos llevan al documento “Sentimientos de la Nación” redactado por José María Morelos y Pavón durante la apertura del Congreso de Anáhuac en la provincia de Tecpa, hoy Chilpancingo en septiembre de 1813. Principios inspirados en la Guerra de Independencia de las 13 colonias de los Estados Unidos y en la Revolución francesa, gestas que son madre ideológica de la independencia de México y de la mayoría de los países Latinoamericanos.

Resaca. A los delincuentes se les persigue por ley. La “consulta popular” para enjuiciar a ex presidentes es un ardid demagógico para ganar adeptos en las elecciones del año próximo.

“Los sentimientos van y vienen como las nubes en un cielo ventoso. La respiración consciente es mi ancla.” Thich Nhat Han

La tristeza, la alegría, el temor y el descontento suelen cambiar la forma de ver los sucesos de cada día. Sentimientos provocados por el humano o por la naturaleza. Sentires que perturban la forma de ser, de actuar o de cómo encarar el presente o percibir el futuro. A cada uno le afectará según su temperamento o disposición hacia un tipo de comportarse. Ser pasivo y tranquilo, o irritable y detallista sin duda modifica la conducta. Sumemos la disposición temporal del estado de ánimo que inquieta emociones y sentimientos.

La ciencia cognoscitiva acepta que la función cerebral cambia según el estado de ánimo en el sujeto avivado por incitaciones. Más que en otras épocas, ahora somos sujetos a estímulos que modifican las emociones. Acongojados por la pandemia de la Covid-19, buen número de población se encuentra sensible a reaccionar con extrañeza. A ello agregamos la incontenible ola de violencia del país. Inquietan las respuestas y comentarios del presidente en las comparecencias mañaneras que marcan una dicotomía entre rivales y quienes aplauden su política, entre quienes la creen acertada y los que se la conceptúan como inoperante y absurda.

Asimismo, el mes de septiembre despierta otros sentimientos, el amor a la patria, a la cultura y folclor nacional; al apego a nuestro territorio, a evocar a los héroes y a la historia, se vivifica el nacionalismo. Por fortuna quedó atrás el chovinismo que recuerdo de mi lejana infancia cuando acompañando a las voces de euforia patriótica se gritaba ¡viva México, mueran los gachupines!

Sin saberlo, se aludía a un apellido hidalgo español. Hace dos siglos eran común los “cachopines,” un grupo de individuos de la lluviosa, fría y bella costa del norte de España, lo que es hoy Comunidad Autónoma de Cantabria. Estereotipados personajes literarios de clase social alta, prepotentes y altaneros que supongo aquí había en la época insurgente de 1810.

Sentimientos que nos llevan al documento “Sentimientos de la Nación” redactado por José María Morelos y Pavón durante la apertura del Congreso de Anáhuac en la provincia de Tecpa, hoy Chilpancingo en septiembre de 1813. Principios inspirados en la Guerra de Independencia de las 13 colonias de los Estados Unidos y en la Revolución francesa, gestas que son madre ideológica de la independencia de México y de la mayoría de los países Latinoamericanos.

Resaca. A los delincuentes se les persigue por ley. La “consulta popular” para enjuiciar a ex presidentes es un ardid demagógico para ganar adeptos en las elecciones del año próximo.