/ miércoles 23 de febrero de 2022

Obras a la par

De la lana, ni se apuren, no hay. Así he escuchado a más de algún alcalde, sufriendo entre penas y ahorros a fuerza. No es un secreto que hoy los recursos de la federación no llegan a Guanajuato. Nuestro estado por otro año consecutivo, no es considerado por el Presupuesto de Egresos de la Federación. En varios momentos y ante diferentes escenarios el gobernador ha sido muy crítico en que el estado sigue trabajando con un presupuesto del sexenio pasado.

Proyectos como las obras faraónicas del tlatoani de Macuspana son los que acaparan el recurso del país. Aunque el bajío así como estados del norte, centro u occidente, son los que aportan en mayor cantidad a los impuestos de esta contabilidad mal distribuida llamada México. Aunque las alianzas entre gobernadores ha dependido en gran parte del amarre político, antes de poder abrir boca en contra del pacto fiscal, han avanzado en entidades como Nuevo León y Jalisco, nuestro estado aún no ha querido romper relaciones del todo con el ejecutivo federal.

Fuera de los cuarteles de la Guardia Nacional no existe infraestructura de parte del gobierno federal, a pesar de existir la demanda y los proyectos para poder avanzar en la construcción de obras públicas. Sin ser frontera, somos el estado que más exporta, sin embargo la falta de inversión no ha detonado la apuesta económica que se espera obtener con plantas tractoras como Toyota.

Después de las reuniones que el gobernador ha tenido con los 46 presidentes municipales, es cuestión de tiempo de saber lo que el gober ha predicado desde hace tiempo, mucho amor, sin dinero, no es amor. ¿La posible solución? Obras a la PAR, es un programa creado en el municipio de San Miguel Allende, hoy resulta ser un esquema flexible para varios alcaldes y directores de obra en la región.

El programa es en potencia una oportunidad de oro para que por medio de la participación de la ciudadanía, se puedan multiplicar las obras que se construyen. Si bien el ciudadano paga impuestos para recibir todos los servicios, la realidad es que no alcanza. Los recursos económicos, materiales y humanos, además del preciado tiempo para cualquier trienio es preciado, que mejor que junto con los beneficiarios, se pueda atender las necesidades, que si bien no son obras contratadas, se utiliza la maquinaria y el personal para dar mantenimiento a calles, drenajes, espacios públicos y demás relacionadas para mejorar la calidad de vida del ciudadano. La realidad es que no hay dinero, pero eso no debe ser pretexto para detenernos, las necesidades siguen sumando y las soluciones son esperadas, pero hoy más que nunca el territorio, lo construimos todos.

De la lana, ni se apuren, no hay. Así he escuchado a más de algún alcalde, sufriendo entre penas y ahorros a fuerza. No es un secreto que hoy los recursos de la federación no llegan a Guanajuato. Nuestro estado por otro año consecutivo, no es considerado por el Presupuesto de Egresos de la Federación. En varios momentos y ante diferentes escenarios el gobernador ha sido muy crítico en que el estado sigue trabajando con un presupuesto del sexenio pasado.

Proyectos como las obras faraónicas del tlatoani de Macuspana son los que acaparan el recurso del país. Aunque el bajío así como estados del norte, centro u occidente, son los que aportan en mayor cantidad a los impuestos de esta contabilidad mal distribuida llamada México. Aunque las alianzas entre gobernadores ha dependido en gran parte del amarre político, antes de poder abrir boca en contra del pacto fiscal, han avanzado en entidades como Nuevo León y Jalisco, nuestro estado aún no ha querido romper relaciones del todo con el ejecutivo federal.

Fuera de los cuarteles de la Guardia Nacional no existe infraestructura de parte del gobierno federal, a pesar de existir la demanda y los proyectos para poder avanzar en la construcción de obras públicas. Sin ser frontera, somos el estado que más exporta, sin embargo la falta de inversión no ha detonado la apuesta económica que se espera obtener con plantas tractoras como Toyota.

Después de las reuniones que el gobernador ha tenido con los 46 presidentes municipales, es cuestión de tiempo de saber lo que el gober ha predicado desde hace tiempo, mucho amor, sin dinero, no es amor. ¿La posible solución? Obras a la PAR, es un programa creado en el municipio de San Miguel Allende, hoy resulta ser un esquema flexible para varios alcaldes y directores de obra en la región.

El programa es en potencia una oportunidad de oro para que por medio de la participación de la ciudadanía, se puedan multiplicar las obras que se construyen. Si bien el ciudadano paga impuestos para recibir todos los servicios, la realidad es que no alcanza. Los recursos económicos, materiales y humanos, además del preciado tiempo para cualquier trienio es preciado, que mejor que junto con los beneficiarios, se pueda atender las necesidades, que si bien no son obras contratadas, se utiliza la maquinaria y el personal para dar mantenimiento a calles, drenajes, espacios públicos y demás relacionadas para mejorar la calidad de vida del ciudadano. La realidad es que no hay dinero, pero eso no debe ser pretexto para detenernos, las necesidades siguen sumando y las soluciones son esperadas, pero hoy más que nunca el territorio, lo construimos todos.

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