/ miércoles 4 de agosto de 2021

Obras Políticamente Correctas

¿Nuevo en el cargo? Si no sabes cuáles son las prioridades en la construcción de infraestructura de tu municipio o de tu estado es porque quizá nunca te había interesado o porque el gobierno de tu ciudad, es el único que toma las decisiones. ¿Cuánto es el poder de un ejecutivo? Para muestra uno, más bien muchos botones, aeropuertos trenes y refinerías, todos un barril sin fondo. Y es que después de la suspensión por parte de los jueces a la reforma energética, nuestro tlatoani, loco como una cabra, haría tal berrinche marca tu novia en contra del poder judicial.

¿Qué puede salir mal? si le das las llaves de la ciudad, a quién no ama la ciudad. En esta nueva entrega en las aventuras del necio de palacio nacional, nos da el pretexto perfecto para poder plantear la necesidad de México para tener, según la ONU, un derecho de todos los habitantes a habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar ciudades, pueblos y asentamientos urbanos justos, inclusivos, seguros, sostenibles y democráticos, definidos como bienes comunes para una vida digna. Esto antes de que cierto presidente mande a volar la propia constitución.

La Ciudad de México aprovechando la manita de gato que se hizo con el cambio de nombre, aprovechó y de una vez propuso el derecho a la ciudad. México es un país de ciudades, antes había la gran Ciudad de México, ahora el 80 % de los habitantes de nuestro país vive en ciudades.

Existen algunos ejemplos de lo que el derecho a la ciudad puede permitir lograr. En nuestro país la Suprema Corte de Justicia de la Nación, emitió una sentencia histórica ordenando al INEGI generar información estadística sobre la población en asentamientos informales o precarios en todo el territorio nacional. La sentencia tiene su origen en la demanda de amparo presentada por la organización TECHO México, el cual había advertido que esta ausencia de información impedía tanto el diseño de políticas públicas e intervenciones urbanísticas para garantizar una vivienda adecuada a ese sector de la población.

Martí Batres, no todo mal con los morenazos, hace meses propuso modificar el artículo 4 de la Constitución Política de nuestro país, para incorporar el concepto del derecho a la ciudad. Muchos debates se ven en el horizonte, pero sin duda es un paso importante para lograr el territorio de todos. La ciudad es la solución, el diseño participativo, junto a la ciudadanía, universidades, y el empresariado augura que no existan elefantes blancos de los que tendríamos que arrepentirnos (no aplica para el gobierno federal, se les dijo y se les aviso) Invertir no gastar, la mejor formar es democratizar los planes de desarrollo así como los procesos de diseño.



¿Nuevo en el cargo? Si no sabes cuáles son las prioridades en la construcción de infraestructura de tu municipio o de tu estado es porque quizá nunca te había interesado o porque el gobierno de tu ciudad, es el único que toma las decisiones. ¿Cuánto es el poder de un ejecutivo? Para muestra uno, más bien muchos botones, aeropuertos trenes y refinerías, todos un barril sin fondo. Y es que después de la suspensión por parte de los jueces a la reforma energética, nuestro tlatoani, loco como una cabra, haría tal berrinche marca tu novia en contra del poder judicial.

¿Qué puede salir mal? si le das las llaves de la ciudad, a quién no ama la ciudad. En esta nueva entrega en las aventuras del necio de palacio nacional, nos da el pretexto perfecto para poder plantear la necesidad de México para tener, según la ONU, un derecho de todos los habitantes a habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar ciudades, pueblos y asentamientos urbanos justos, inclusivos, seguros, sostenibles y democráticos, definidos como bienes comunes para una vida digna. Esto antes de que cierto presidente mande a volar la propia constitución.

La Ciudad de México aprovechando la manita de gato que se hizo con el cambio de nombre, aprovechó y de una vez propuso el derecho a la ciudad. México es un país de ciudades, antes había la gran Ciudad de México, ahora el 80 % de los habitantes de nuestro país vive en ciudades.

Existen algunos ejemplos de lo que el derecho a la ciudad puede permitir lograr. En nuestro país la Suprema Corte de Justicia de la Nación, emitió una sentencia histórica ordenando al INEGI generar información estadística sobre la población en asentamientos informales o precarios en todo el territorio nacional. La sentencia tiene su origen en la demanda de amparo presentada por la organización TECHO México, el cual había advertido que esta ausencia de información impedía tanto el diseño de políticas públicas e intervenciones urbanísticas para garantizar una vivienda adecuada a ese sector de la población.

Martí Batres, no todo mal con los morenazos, hace meses propuso modificar el artículo 4 de la Constitución Política de nuestro país, para incorporar el concepto del derecho a la ciudad. Muchos debates se ven en el horizonte, pero sin duda es un paso importante para lograr el territorio de todos. La ciudad es la solución, el diseño participativo, junto a la ciudadanía, universidades, y el empresariado augura que no existan elefantes blancos de los que tendríamos que arrepentirnos (no aplica para el gobierno federal, se les dijo y se les aviso) Invertir no gastar, la mejor formar es democratizar los planes de desarrollo así como los procesos de diseño.



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