/ domingo 7 de marzo de 2021

Política, Participación y la Vacunación

¿Hay avance o retroceso en el desarrollo democrático en México, en general y, en Guanajuato, en particular? Se da por sentado que, la democracia ha tenido avances en la vida política en ambos casos, y es que no se puede negar que efectivamente existe progreso con el surgimiento y garantía constitucional de algunas Instituciones, en lo que se refiere, de manera principal, en la llamada participación ciudadana. Ahí están para ser utilizadas: Plebiscito, Referéndum, Consulta Popular, Iniciativa Ciudadana. Sin menoscabo de que, por otra parte, su proceso y procedimiento, sean un tanto difíciles en la práctica. Es donde está precisamente el meollo del asunto, es su ejercicio. Al igual, no se puede tratar todo asunto, hay algunos prohibidos por ser considerados, incluso, de seguridad nacional. Situación que, para los críticos más agudos, rompe con la esencia de ese principio de la participación cívica y la Soberanía que está en el Pueblo.

Otro bemol de relevancia, ha sido y es: La Educación y Formación, cívicas. Sin las cuales no es posible concretar la más simple o sutil participación. Hay que señalar que, dentro del tópico en comentario, existe la participación indirecta, que es la que prevalece en nuestro sistema de Orden Constitucional (Diversos representantes: Camerales y Populares, Mandatarios) y la directa, que es cuando los ciudadanos toman decisiones traducidas en políticas públicas, gestión y autogestión, iniciativas de Ley, y hasta en la forma de la Administración Pública, etc., que en el caso de México y/o Guanajuato, dichas formas en lo relativo a la participación “directa”, son realmente mixtas, pues para su ejercicio deben intervenir y hasta controlar o calificar, entidades políticas como el Congreso de la Unión (En sus dos vertientes: Diputados y Senadores), el titular del Ejecutivo Federal, Local o Municipal, la Suprema Corte de Justicia y el INE, en distintos grados de importancia, incluso, el Veto.

Hay que decir, que el INE, por ejemplo, tiene programas institucionales permanentes, encaminados a la Educación Cívica, amén de capacitar a quienes sean sus funcionarios y, en su caso, a todos aquellos que insaculados vayan a formar parte como funcionarios de casilla, en la jornada electoral; al igual si alguna organización política o educativa, que les solicitan su orientación, es decir, en determinados tiempos programados, realizan dicha encomiable labor, por decirlo, abierta al ciudadano en general.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: En conclusión, los mexicanos y quienes somos guanajuatenses, tenemos la opción de aprender, de culturizarnos como ciudadanos, de saber y ejercer derechos políticos, y claro, a la par cumplir con nuestras obligaciones –entre esas, participar cívicamente, pues hay quienes se niegan a ser, por ejemplo, funcionarios de casilla o simplemente ir a votar en la jornada electoral, siendo luego, los que más se quejan del “mal gobierno”, que ellos mismos apoyaron, con el simple acto de su abstencionismo electoral- y qué decir de los que se lanzan al ruedo de la política, sin más atributo que ejercitar una lengua sin hueso. Vaya pues, hay derechos, pero es obligado, al menos entender que se requiere de un perfil cívico y un mínimum ético. En fin. Cuídense mis estimados y cerciórense bien del asunto de vacunarse, no hagan fila sin la certeza. Como siempre, tienen la última opinión.

¿Hay avance o retroceso en el desarrollo democrático en México, en general y, en Guanajuato, en particular? Se da por sentado que, la democracia ha tenido avances en la vida política en ambos casos, y es que no se puede negar que efectivamente existe progreso con el surgimiento y garantía constitucional de algunas Instituciones, en lo que se refiere, de manera principal, en la llamada participación ciudadana. Ahí están para ser utilizadas: Plebiscito, Referéndum, Consulta Popular, Iniciativa Ciudadana. Sin menoscabo de que, por otra parte, su proceso y procedimiento, sean un tanto difíciles en la práctica. Es donde está precisamente el meollo del asunto, es su ejercicio. Al igual, no se puede tratar todo asunto, hay algunos prohibidos por ser considerados, incluso, de seguridad nacional. Situación que, para los críticos más agudos, rompe con la esencia de ese principio de la participación cívica y la Soberanía que está en el Pueblo.

Otro bemol de relevancia, ha sido y es: La Educación y Formación, cívicas. Sin las cuales no es posible concretar la más simple o sutil participación. Hay que señalar que, dentro del tópico en comentario, existe la participación indirecta, que es la que prevalece en nuestro sistema de Orden Constitucional (Diversos representantes: Camerales y Populares, Mandatarios) y la directa, que es cuando los ciudadanos toman decisiones traducidas en políticas públicas, gestión y autogestión, iniciativas de Ley, y hasta en la forma de la Administración Pública, etc., que en el caso de México y/o Guanajuato, dichas formas en lo relativo a la participación “directa”, son realmente mixtas, pues para su ejercicio deben intervenir y hasta controlar o calificar, entidades políticas como el Congreso de la Unión (En sus dos vertientes: Diputados y Senadores), el titular del Ejecutivo Federal, Local o Municipal, la Suprema Corte de Justicia y el INE, en distintos grados de importancia, incluso, el Veto.

Hay que decir, que el INE, por ejemplo, tiene programas institucionales permanentes, encaminados a la Educación Cívica, amén de capacitar a quienes sean sus funcionarios y, en su caso, a todos aquellos que insaculados vayan a formar parte como funcionarios de casilla, en la jornada electoral; al igual si alguna organización política o educativa, que les solicitan su orientación, es decir, en determinados tiempos programados, realizan dicha encomiable labor, por decirlo, abierta al ciudadano en general.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: En conclusión, los mexicanos y quienes somos guanajuatenses, tenemos la opción de aprender, de culturizarnos como ciudadanos, de saber y ejercer derechos políticos, y claro, a la par cumplir con nuestras obligaciones –entre esas, participar cívicamente, pues hay quienes se niegan a ser, por ejemplo, funcionarios de casilla o simplemente ir a votar en la jornada electoral, siendo luego, los que más se quejan del “mal gobierno”, que ellos mismos apoyaron, con el simple acto de su abstencionismo electoral- y qué decir de los que se lanzan al ruedo de la política, sin más atributo que ejercitar una lengua sin hueso. Vaya pues, hay derechos, pero es obligado, al menos entender que se requiere de un perfil cívico y un mínimum ético. En fin. Cuídense mis estimados y cerciórense bien del asunto de vacunarse, no hagan fila sin la certeza. Como siempre, tienen la última opinión.