/ miércoles 18 de agosto de 2021

Qué y Quiénes Somos

Este viernes 13 se conmemoraron cinco siglos después de la caída de Tenochtitlán, o más bien, el inicio del México de hoy; aunque hay quien dice que ha sido una forma de imposición cultural y despojo de territorios quejándose que el colonialismo tiene rostro de Estado, no se puede restar la importancia de la conquista ni la fuerza de nuestros ancestros indígenas, en esta celebración suenan campanas de celebración, revancha y exigencia de reparación de daños de una historia vivida hace 500 años, historia que ninguno de los presentes, presentes estuvimos. Si no hubiese sido por esta conquista, habríamos perdido la oportunidad de ser lo que ahora somos: una mezcla de razas, creencias y religiones ¡Yo, no me siento española, ni mexica, ni azteca, ni náhuatl, me siento y soy mexicana!

Llevo a México en mi sangre y en la piel, en mis hijos, nietos y mis ancestros, me gusta el jarabe tapatío tanto como la música clásica o el tango, me gusta escuchar las rancheras y desgarrarme las venas cuando fuera de mi país escucho ¨Qué lejos estoy del cielo donde he nacido¨, me gusta el tequila y el mezcal, tanto como el vino tinto mexicano, español, italiano, francés, me gusta el mole y una tortilla con sal o queso nada más, disfruto de la lasagna y un buen cabrito, por eso soy mexicana porque tengo una mezcla de tantas sangres que me honran desde antes de haber nacido. No entiendo las diferencias ni los encuentros entre mis raíces y mi pueblo, ni me gusta decir que unos somos más indígenas, que otros, o menos que otros, porque todos somos hermanos de una misma patria y mi patria es México, ese México donde crecimos usted y yo y nuestros dirigentes, todos procedemos de mezclas de origen, o ¿los apellidos López, Müller, Ebrard, Clouthier, Bartlett Sheinbaum y de otros actuales colaboradores provienen del náhuatl o de los mexicas? Me gusta ser patriota, no patriotera, me gustan sus paisajes y sus playas, como ellas ¡no hay otras¡, me gusta comer bajo el árbol y al pie del nopal, visitar las rancherías y sentarme con los lugareños a degustar tortillas y frijoles de la olla porque sé que éste, es mi México. Así vivo y he vivido México y su gente, sin embargo, hoy con tristeza veo un México donde a pesar de ser hermanos provenientes de las mismas raíces, pareciera que nos quieren dividir y establecer lucha de hermanos.

Negar violencia en la naturaleza humana es negar que el hombre es hombre, en toda conquista se vive violencia, pregunten a los judíos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial la violencia sufrida durante los tiempos de Hitler o a los americanos que pelearon en la Primera Guerra Mundial el trato recibido como prisioneros de guerra por los japoneses, vivimos perversidad y dolor en las conquistas tanto como violencia y amor, dolor y alegría, muerte y vida, historia y ficción, hace 500 años sucedió esta conquista y, en este momento, el país es violentado por hermanos y entre hermanos en fútiles guerras por territorios, hablamos de venganzas y odios en la conquista y en la actualidad no cesa. ¡El vencedor se impone al vencido¡, es ley de vida y guerra, sin embargo, en México nuestras costumbres y usos indígenas permanecen arraigadas en nosotros se podrá encontrar en otro pueblo una mezcla de religiones y costumbres entremezcladas mayor que la nuestra? No creo. Por eso, la conquista no triunfó, inútil pensar que debe rectificarse un pasado recorrido que jamás se repetirá, la religión católica impuesta está llena de celebraciones indígenas que vienen de nuestros ancestros, aún recuerdo a nuestros mexicanos danzando frente a la Guadalupana con el copal ,¨barriendo¨ al Papa Juan Pablo Segundo en su visita o el ceremonial ofrecido a nuestro actual presidente posterior a su toma de protesta. Por mi cuerpo corre sangre española, indígena y más, este es mi México y el tuyo también, fuimos creados con la mezcla de sangres, rituales, culturas y religiones, así crecimos y evolucionamos, así seguimos evolucionando en medio de caos y felicidad, busquemos puntos de unión, no de separación; vivamos como hermanos, seamos como siempre, solidarios en las buenas y en las malas, dejemos enojo, odio y aberraciones, seamos hermanos en medio de esta celebración, mientras espero sus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx.

Este viernes 13 se conmemoraron cinco siglos después de la caída de Tenochtitlán, o más bien, el inicio del México de hoy; aunque hay quien dice que ha sido una forma de imposición cultural y despojo de territorios quejándose que el colonialismo tiene rostro de Estado, no se puede restar la importancia de la conquista ni la fuerza de nuestros ancestros indígenas, en esta celebración suenan campanas de celebración, revancha y exigencia de reparación de daños de una historia vivida hace 500 años, historia que ninguno de los presentes, presentes estuvimos. Si no hubiese sido por esta conquista, habríamos perdido la oportunidad de ser lo que ahora somos: una mezcla de razas, creencias y religiones ¡Yo, no me siento española, ni mexica, ni azteca, ni náhuatl, me siento y soy mexicana!

Llevo a México en mi sangre y en la piel, en mis hijos, nietos y mis ancestros, me gusta el jarabe tapatío tanto como la música clásica o el tango, me gusta escuchar las rancheras y desgarrarme las venas cuando fuera de mi país escucho ¨Qué lejos estoy del cielo donde he nacido¨, me gusta el tequila y el mezcal, tanto como el vino tinto mexicano, español, italiano, francés, me gusta el mole y una tortilla con sal o queso nada más, disfruto de la lasagna y un buen cabrito, por eso soy mexicana porque tengo una mezcla de tantas sangres que me honran desde antes de haber nacido. No entiendo las diferencias ni los encuentros entre mis raíces y mi pueblo, ni me gusta decir que unos somos más indígenas, que otros, o menos que otros, porque todos somos hermanos de una misma patria y mi patria es México, ese México donde crecimos usted y yo y nuestros dirigentes, todos procedemos de mezclas de origen, o ¿los apellidos López, Müller, Ebrard, Clouthier, Bartlett Sheinbaum y de otros actuales colaboradores provienen del náhuatl o de los mexicas? Me gusta ser patriota, no patriotera, me gustan sus paisajes y sus playas, como ellas ¡no hay otras¡, me gusta comer bajo el árbol y al pie del nopal, visitar las rancherías y sentarme con los lugareños a degustar tortillas y frijoles de la olla porque sé que éste, es mi México. Así vivo y he vivido México y su gente, sin embargo, hoy con tristeza veo un México donde a pesar de ser hermanos provenientes de las mismas raíces, pareciera que nos quieren dividir y establecer lucha de hermanos.

Negar violencia en la naturaleza humana es negar que el hombre es hombre, en toda conquista se vive violencia, pregunten a los judíos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial la violencia sufrida durante los tiempos de Hitler o a los americanos que pelearon en la Primera Guerra Mundial el trato recibido como prisioneros de guerra por los japoneses, vivimos perversidad y dolor en las conquistas tanto como violencia y amor, dolor y alegría, muerte y vida, historia y ficción, hace 500 años sucedió esta conquista y, en este momento, el país es violentado por hermanos y entre hermanos en fútiles guerras por territorios, hablamos de venganzas y odios en la conquista y en la actualidad no cesa. ¡El vencedor se impone al vencido¡, es ley de vida y guerra, sin embargo, en México nuestras costumbres y usos indígenas permanecen arraigadas en nosotros se podrá encontrar en otro pueblo una mezcla de religiones y costumbres entremezcladas mayor que la nuestra? No creo. Por eso, la conquista no triunfó, inútil pensar que debe rectificarse un pasado recorrido que jamás se repetirá, la religión católica impuesta está llena de celebraciones indígenas que vienen de nuestros ancestros, aún recuerdo a nuestros mexicanos danzando frente a la Guadalupana con el copal ,¨barriendo¨ al Papa Juan Pablo Segundo en su visita o el ceremonial ofrecido a nuestro actual presidente posterior a su toma de protesta. Por mi cuerpo corre sangre española, indígena y más, este es mi México y el tuyo también, fuimos creados con la mezcla de sangres, rituales, culturas y religiones, así crecimos y evolucionamos, así seguimos evolucionando en medio de caos y felicidad, busquemos puntos de unión, no de separación; vivamos como hermanos, seamos como siempre, solidarios en las buenas y en las malas, dejemos enojo, odio y aberraciones, seamos hermanos en medio de esta celebración, mientras espero sus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx.

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