/ martes 18 de mayo de 2021

Reflexiones en Torno al Día del Maestro

A propósito del Día del Maestro, celebrado el pasado sábado 15 de mayo, comparto unas reflexiones en la inteligencia de que maestro es, gramaticalmente, la persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o quien tiene título para hacerlo, o bien, la persona que maneja con desenvoltura determinada materia, es decir, bajo esta óptica, la persona de quien aprendemos cosas, le debemos otorgaría de maestro, de manera tal, que nuestros maestros naturales son nuestros papás, responsables de nuestra primera instrucción o educación, nuestros hermanos, amigos o personas públicas que merezcan nuestro respeto.

No obstante, la festividad del 15 de mayo, se refiere a las personas que se dedican, profesionalmente, a la enseñanza a estudiantes, es decir, a la labor docente.

En nuestro país, el Día del Maestro se instituyó oficialmente en 1917, y se tomó como referente la Toma de Querétaro, en 1867.

Seguramente, todos tenemos maestros que han sido determinantes en nuestra formación; normalmente son aquellos que predican con el ejemplo o suelen ser muy duros en su método de enseñanza; en todo caso, dejaron huella en nuestra persona. De todos se aprende, hasta lo que no es recomendable hacer.

El Día del Maestro solemos llenar de elogios al docente y reconocemos su labor fundamental en la construcción de un Estado democrático, pero como se dice: ese reconocimiento debe estar en el presupuesto, lo demás es pura demagogia. En consecuencia, valdría la pena analizar qué tan bueno es el nivel de vida de los maestros; y hay de todo, como en botica. A guisa de ejemplo, a nivel licenciatura -en escuela pública- habría que distinguir entre los profesores de tiempo completo de quienes no cuentan con esa categoría; entre quienes tienen actividades estrictamente docentes y quienes ponderan con mayor énfasis la investigación.

Ahora bien, habría que reflexionar en torno a la libertad de cátedra (en lo general, estimo que se respeta) y en la de investigación, ésta, con frecuencia condicionada a la acumulación de puntos que se traducen en becas, apoyo económico, dinero; así, la inquietud de si se investiga por vocación o por dinero, por buscar una aproximación razonable a la Verdad, derivada del método científico o por satisfacer necesidades materiales.

Practicar la labor docente es una vocación, se nace con ella y se perfecciona con la praxis; tal perfeccionamiento implica la actualización constante en temas sustantivos e instrumentales, pero sobre todo y enfáticamente, vuelve al docente más sensible ante las situaciones problemáticas que enfrentan los alumnos, pero también los colegas profesores y hasta las autoridades escolares. Sin embargo, aún hay enfoques que, para clasificar a los maestros en los primeros lugares de capacidad, habilidades y conocimiento, es decir, para salir airosamente evaluados, se considera únicamente lo menos importante, lo adjetivo, lo instrumental, el manejo de la tecnología, y se pasa a un segundo plano el dominio material de tema y lo más importante, el humanismo.

Felicitaciones a mis maestros. Mi reconocimiento y agradecimiento permanente.

germanrodriguez32@hotmail.com

A propósito del Día del Maestro, celebrado el pasado sábado 15 de mayo, comparto unas reflexiones en la inteligencia de que maestro es, gramaticalmente, la persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o quien tiene título para hacerlo, o bien, la persona que maneja con desenvoltura determinada materia, es decir, bajo esta óptica, la persona de quien aprendemos cosas, le debemos otorgaría de maestro, de manera tal, que nuestros maestros naturales son nuestros papás, responsables de nuestra primera instrucción o educación, nuestros hermanos, amigos o personas públicas que merezcan nuestro respeto.

No obstante, la festividad del 15 de mayo, se refiere a las personas que se dedican, profesionalmente, a la enseñanza a estudiantes, es decir, a la labor docente.

En nuestro país, el Día del Maestro se instituyó oficialmente en 1917, y se tomó como referente la Toma de Querétaro, en 1867.

Seguramente, todos tenemos maestros que han sido determinantes en nuestra formación; normalmente son aquellos que predican con el ejemplo o suelen ser muy duros en su método de enseñanza; en todo caso, dejaron huella en nuestra persona. De todos se aprende, hasta lo que no es recomendable hacer.

El Día del Maestro solemos llenar de elogios al docente y reconocemos su labor fundamental en la construcción de un Estado democrático, pero como se dice: ese reconocimiento debe estar en el presupuesto, lo demás es pura demagogia. En consecuencia, valdría la pena analizar qué tan bueno es el nivel de vida de los maestros; y hay de todo, como en botica. A guisa de ejemplo, a nivel licenciatura -en escuela pública- habría que distinguir entre los profesores de tiempo completo de quienes no cuentan con esa categoría; entre quienes tienen actividades estrictamente docentes y quienes ponderan con mayor énfasis la investigación.

Ahora bien, habría que reflexionar en torno a la libertad de cátedra (en lo general, estimo que se respeta) y en la de investigación, ésta, con frecuencia condicionada a la acumulación de puntos que se traducen en becas, apoyo económico, dinero; así, la inquietud de si se investiga por vocación o por dinero, por buscar una aproximación razonable a la Verdad, derivada del método científico o por satisfacer necesidades materiales.

Practicar la labor docente es una vocación, se nace con ella y se perfecciona con la praxis; tal perfeccionamiento implica la actualización constante en temas sustantivos e instrumentales, pero sobre todo y enfáticamente, vuelve al docente más sensible ante las situaciones problemáticas que enfrentan los alumnos, pero también los colegas profesores y hasta las autoridades escolares. Sin embargo, aún hay enfoques que, para clasificar a los maestros en los primeros lugares de capacidad, habilidades y conocimiento, es decir, para salir airosamente evaluados, se considera únicamente lo menos importante, lo adjetivo, lo instrumental, el manejo de la tecnología, y se pasa a un segundo plano el dominio material de tema y lo más importante, el humanismo.

Felicitaciones a mis maestros. Mi reconocimiento y agradecimiento permanente.

germanrodriguez32@hotmail.com