/ domingo 29 de mayo de 2022

Robert Y Clara

“La esquizofrenia no puede entenderse sin comprender la desesperación”. Ronald David Laing.

En el año de 1855 un periodista llegó de París a entrevistar a un famoso compositor con estigma de que antes de cruzar palabra rechazaba a sus interrogadores en Düsseldord en Renania del Norte-Westfalia. Quizá coincidían con un estado de intolerancia en las ondulantes conductas de los enfermos mentales. El entrevistador llevaba un formulario de preguntas sobre la presentación de una de sus obras: el Concierto en La menor para Violonchelo y Orquesta. En lugar de contestar lo que cuidadosamente había elaborado el joven parisino, Robert Schumann le respondió con un monosílabo: ¿fuma? un sí fue la palabra del articulista esperando que le ofreciera un cigarrillo. Después de embarazoso silencio, le repitió la pregunta, a lo que Schumann insiste ¿fuma? Tras el tercer intento para sonsacarle información musical, el hombre regresó a Francia decepcionado y al mismo tiempo impresionado de la personalidad del compositor alemán.

Las altas y bajas en la concentración de las ideas y la distracción que mostraba nuestro compositor, según algunos es rasgo de un enfermo maniaco depresivo, para otros es esquizofrenia. La psicosis maníaco depresiva se caracteriza por cambios drásticos del estado de ánimo que pueden llegar de alegría inusitada a una condición de tristeza y caída en depresión. En cambio, la esquizofrenia es una alteración en la percepción de la realidad.

Otras hipótesis sostienen que Schumann padecía las dos patologías de la mente.

La vida de Schumann cursó en altibajos, en entradas más o menos prolongadas a un hospital de enfermos mentales y periodos de estabilidad al lado de su esposa Clara Wiech, no menos talentosa pianista y compositora alemana. Los conflictos y disparidades anímicas de Schumann lo muestran, por un lado, en el concierto para Violonchelo, cien por ciento melódico destacando al instrumento y dando ligereza a la orquesta, en contraste es el arrebatado concierto en La menor para piano y orquesta, abrumador para cualquier solista.

Es una obra para virtuoso.

Además de la influencia del piano de Clara en Robert, es de agregar que si definiéramos de qué instrumento depende la historia de la música clásica del siglo XIX sin duda sería su majestad el piano. La mayoría los músicos desarrollan la idea de cualquier obra en el teclado, así sean conciertos para cuerdas, maderas, metales o percusiones; lo mismo en sinfonías, oberturas, scherzos, etc. casi siempre lo hacen sobre el blanco y negro de las teclas, una excepción mayúscula es la guitarra.

Clara se casó con Schumann en 1840 y al año siguiente Robert compuso una fantasía para piano y orquesta que no trascendió, cuatro años más tarde le agregó artificios técnicos y dos movimientos más dando por resultado el Concierto para piano Op 54 mencionado antes.

Clara escribió en su diario: “Estoy muy contenta con esta pieza, porque siempre he querido una de gran virtuosismo compuesta por él […] cuando pienso tocarla con la orquesta, me siento feliz como un rey”. En cierta forma ella estaba equivocada en cuanto a la originalidad del concierto porque Schumann seguía la tendencia de Beethoven de alejarse del virtuosismo vacío.

Robert Schumann murió el 29 de julio de 1856 en el asilo psiquiátrico Endenich cerca de Bonn. Sin duda el genio y la locura van de la mano.

flokay33@gmail.com

“La esquizofrenia no puede entenderse sin comprender la desesperación”. Ronald David Laing.

En el año de 1855 un periodista llegó de París a entrevistar a un famoso compositor con estigma de que antes de cruzar palabra rechazaba a sus interrogadores en Düsseldord en Renania del Norte-Westfalia. Quizá coincidían con un estado de intolerancia en las ondulantes conductas de los enfermos mentales. El entrevistador llevaba un formulario de preguntas sobre la presentación de una de sus obras: el Concierto en La menor para Violonchelo y Orquesta. En lugar de contestar lo que cuidadosamente había elaborado el joven parisino, Robert Schumann le respondió con un monosílabo: ¿fuma? un sí fue la palabra del articulista esperando que le ofreciera un cigarrillo. Después de embarazoso silencio, le repitió la pregunta, a lo que Schumann insiste ¿fuma? Tras el tercer intento para sonsacarle información musical, el hombre regresó a Francia decepcionado y al mismo tiempo impresionado de la personalidad del compositor alemán.

Las altas y bajas en la concentración de las ideas y la distracción que mostraba nuestro compositor, según algunos es rasgo de un enfermo maniaco depresivo, para otros es esquizofrenia. La psicosis maníaco depresiva se caracteriza por cambios drásticos del estado de ánimo que pueden llegar de alegría inusitada a una condición de tristeza y caída en depresión. En cambio, la esquizofrenia es una alteración en la percepción de la realidad.

Otras hipótesis sostienen que Schumann padecía las dos patologías de la mente.

La vida de Schumann cursó en altibajos, en entradas más o menos prolongadas a un hospital de enfermos mentales y periodos de estabilidad al lado de su esposa Clara Wiech, no menos talentosa pianista y compositora alemana. Los conflictos y disparidades anímicas de Schumann lo muestran, por un lado, en el concierto para Violonchelo, cien por ciento melódico destacando al instrumento y dando ligereza a la orquesta, en contraste es el arrebatado concierto en La menor para piano y orquesta, abrumador para cualquier solista.

Es una obra para virtuoso.

Además de la influencia del piano de Clara en Robert, es de agregar que si definiéramos de qué instrumento depende la historia de la música clásica del siglo XIX sin duda sería su majestad el piano. La mayoría los músicos desarrollan la idea de cualquier obra en el teclado, así sean conciertos para cuerdas, maderas, metales o percusiones; lo mismo en sinfonías, oberturas, scherzos, etc. casi siempre lo hacen sobre el blanco y negro de las teclas, una excepción mayúscula es la guitarra.

Clara se casó con Schumann en 1840 y al año siguiente Robert compuso una fantasía para piano y orquesta que no trascendió, cuatro años más tarde le agregó artificios técnicos y dos movimientos más dando por resultado el Concierto para piano Op 54 mencionado antes.

Clara escribió en su diario: “Estoy muy contenta con esta pieza, porque siempre he querido una de gran virtuosismo compuesta por él […] cuando pienso tocarla con la orquesta, me siento feliz como un rey”. En cierta forma ella estaba equivocada en cuanto a la originalidad del concierto porque Schumann seguía la tendencia de Beethoven de alejarse del virtuosismo vacío.

Robert Schumann murió el 29 de julio de 1856 en el asilo psiquiátrico Endenich cerca de Bonn. Sin duda el genio y la locura van de la mano.

flokay33@gmail.com