/ domingo 13 de enero de 2019

SINE QUA NON

¿Quién “cerrará la puerta”?

“…En la época actual, los países pueden dividirse entre los que tienen y los que no tienen petróleo. Nosotros lo tenemos…” (José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco 1920-2004, expresidente de México)


BOMBA DE “EFECTO RETARDADO”

Estimados lectores la pregunta mayor al inicio del sexenio: ¿Quién cerrará la puerta? Como bien apuntó el Presidente de México en días pasados, qué no “alcanzarían jueces y cárceles para tanto corrupto.” El llamado: “Huachicoleo”, nos explotó en el rostro nacional y nos expone ante las miradas azoradas o afirmativas del exterior, de qué México –tiempo ha- flota en aguas negras.


Tan empezó en broma que “Huachicol” significa en maya, forastero (Waach) y según la “Academia Nacional del Tequila” lo define como “bebida destilada adulterada con alcohol de caña”, (Tequila falso, por decir). Ahora “definido” –coloquialmente- como un “delito”, que resultó, mayor.


IGNORANCIA INDUCIDA

La mayoría nos imaginábamos que la extracción a los ductos de Pemex, era casi un tema sin más técnica que la audacia de sujetos rústicos que horadaban la tubería de conducción de gasolinas y con mangueritas iban llenando envases mayores, al cobijo de la madrugada y la clandestinidad. Imagen sobre expuesta por los mismos interesados: La gente sin límite de la desahuciada paraestatal, como siempre lo dije: El hoyo se horada mejor desde adentro. Al momento no tenemos, ni de cerca, una idea concreta de hasta dónde llega el agujero. Incluido el señor Presidente que debió ser el primer sorprendido.


El robo sistémico al patrimonio nacional en Pemex, tiene una larga y rancia historia. No sólo de combustibles. Todo lo que se pueda desarmar, desprender o acarrear, puede o podía salir de las instalaciones de ésa otrora institución de gran orgullo nacional y ejemplo internacional, ícono de una era nacionalista sin parangón: El cardenismo.


AYER Y HOY

Los guanajuatenses hemos escuchado muchas historias sobre la refinería de Salamanca “Ing. Antonio M. Amor.” Se quiso instalar primero en Celaya, pero parte de la sociedad conservadora se opuso en razón de recelo sobre el ambiente de vicio, alcoholismo y prostíbulos que se hubiera generado, según óptica de ésos celayenses, en tiempos de Miguel Alemán Valdés. (1950). Oleoductos hasta Poza Rica, Veracruz, pasando por Tula, Hidalgo. Casi 450 kilómetros de tubería, de ida y regreso. Sumando producción de asfaltos, planta desulfuradora y de tratamiento de azufre, de aguas residuales, turbosina, diésel, etc. Presumían procesamiento diario de 180 mil barriles de petróleo: Lo que equivaldría, 180 mil barriles por 159 Lts., c/barril= 28,620,000 litros de crudo, entre 45% (crudo para que salga un litro de gasolina) = 12,879,000 litros de gasolinas, para vender en los Estados de Durango, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas y Aguascalientes.


Luego, sobre la forma de obtener un empleo en dicho lugar, bajo altas cuotas a ciertas gentes del sindicato, y ya laborando ahí el compromiso, casi no trabajar, aunque el sueldo y prestaciones eran y son altos.


Así, ahora nos vamos concientizando del hedor de la cloaca en la petrolera mexicana. Una institución de altas miras, casi el milagro López-Portillista: El boom económico que nos llevaría de un salto al primer mundo, en otra tan falaz como cándida esperanza. Y sí, Pemex ha sido un bastión, pero no para los mexicanos, o mejor dicho para el Pueblo –supuesto “dueño” del petróleo, según la ficción constitucional- sino para el crimen organizado de las altas esferas políticas.


REACCIONES

Las molestias que ha ocasionado el combate a la corrupción en este rubro hoy comentado, no eran para nosotros creíbles, menos previsibles. Han surgido situaciones incluso contradictorias con el estatus comercial: ¿Cómo sí había gasolina en los expendios y ahora no? ¿Acaso significa que un porcentaje alto era a la par comercializado desde el “huachicol” en las gasolineras? ¿Hay sabotaje del crimen organizado? ¿Se salió en realidad de control del gobierno federal?


La lógica nos indica que la respuesta a estas inquisiciones básicas, es: Hay de todo. El golpe a la corrupción en tales magnitudes trae consecuencias y costos políticos, sociales y económicos.


QUÉ QUEREMOS

Otras reacciones que deseamos la mayoría de los mexicanos, son: 1.- Que por fin, el gobierno federal, tome su papel que le corresponde: a).- Control absoluto de la situación y ello significa que Pemex como tal debe liquidarse y fundar una nueva institución, ahora sí, de los mexicanos; b).- Por lo pronto, requisar todas las instalaciones, operativas y administrativas, llevar a cabo una investigación a fondo por la PGR o su nuevo equivalente, investigar y sancionar funcionarios, empleados y sindicato, concesionarios, políticos con presunta responsabilidad, por acción u omisión, que ahora salen a lavarse las manos; 2.- Que se regule el precio real, no inflado, de los combustibles y 3.- Proponer las iniciativas legislativas o decretos pertinentes al control requerido. Dicho esto en forma enunciativa y muy básica.


LA CONDICIÓN SINE QUA NON.

No olvidar que es tarea de TODOS. Ver con duda razonable lo que sale en las “redes sociales”, por su alto riesgo de manipulación. Basta de quejas y grillas sin sentido positivo. Este asunto es como una dentadura que debe extraerse por estar podrida, duele al principio, luego se descansa y después se puede reponer. La colaboración y apoyo a ésas medidas de don Andrés Manuel, significan, más allá de posturas políticas o ideológicas: Un verdadero patriotismo nuestro. Porque debemos reconocer que se necesitan muchas agallas, convicción y compromiso para ésa lucha tan frontal y a fondo.


Sólo los criminales estarán de acuerdo en que no haya cambios en éste sentido. ¿No pedíamos a gritos el combate a la corrupción? Éste es un problema que nos tiene casi ahogados y que hay que librar. No podía ser lento o gradual, ni sobre aviso. Debemos entender que el enquistamiento es colosal, tanto que extirparlo será mortal para Pemex, tal y como hoy vamos conociéndole, aunque hayamos tenido sospechas.


Por citar una causa más: ¿Por qué el sobreprecio impuesto a los combustibles? Particularmente en el último sexenio, ya tildado de mayor corrupción, así como no vamos a pecar de ignorancia sobre los alcances de la avaricia mafiosa: A mayor sobreprecio, mayor saqueo, más ganancia ilícita pues. Y desde luego, para sufragar el gasto interno del gobierno federal y todo lo que ha implicado sueldos de excepción, prebendas, premios y bonos laborales, las “partidas secretas”. A poco vamos a creer que todo salía de los impuestos.


Como es usual, mis estimados y muy ponderados lectores, tienen ustedes la última opinión. Salud, Alegría y Prosperidad.

¿Quién “cerrará la puerta”?

“…En la época actual, los países pueden dividirse entre los que tienen y los que no tienen petróleo. Nosotros lo tenemos…” (José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco 1920-2004, expresidente de México)


BOMBA DE “EFECTO RETARDADO”

Estimados lectores la pregunta mayor al inicio del sexenio: ¿Quién cerrará la puerta? Como bien apuntó el Presidente de México en días pasados, qué no “alcanzarían jueces y cárceles para tanto corrupto.” El llamado: “Huachicoleo”, nos explotó en el rostro nacional y nos expone ante las miradas azoradas o afirmativas del exterior, de qué México –tiempo ha- flota en aguas negras.


Tan empezó en broma que “Huachicol” significa en maya, forastero (Waach) y según la “Academia Nacional del Tequila” lo define como “bebida destilada adulterada con alcohol de caña”, (Tequila falso, por decir). Ahora “definido” –coloquialmente- como un “delito”, que resultó, mayor.


IGNORANCIA INDUCIDA

La mayoría nos imaginábamos que la extracción a los ductos de Pemex, era casi un tema sin más técnica que la audacia de sujetos rústicos que horadaban la tubería de conducción de gasolinas y con mangueritas iban llenando envases mayores, al cobijo de la madrugada y la clandestinidad. Imagen sobre expuesta por los mismos interesados: La gente sin límite de la desahuciada paraestatal, como siempre lo dije: El hoyo se horada mejor desde adentro. Al momento no tenemos, ni de cerca, una idea concreta de hasta dónde llega el agujero. Incluido el señor Presidente que debió ser el primer sorprendido.


El robo sistémico al patrimonio nacional en Pemex, tiene una larga y rancia historia. No sólo de combustibles. Todo lo que se pueda desarmar, desprender o acarrear, puede o podía salir de las instalaciones de ésa otrora institución de gran orgullo nacional y ejemplo internacional, ícono de una era nacionalista sin parangón: El cardenismo.


AYER Y HOY

Los guanajuatenses hemos escuchado muchas historias sobre la refinería de Salamanca “Ing. Antonio M. Amor.” Se quiso instalar primero en Celaya, pero parte de la sociedad conservadora se opuso en razón de recelo sobre el ambiente de vicio, alcoholismo y prostíbulos que se hubiera generado, según óptica de ésos celayenses, en tiempos de Miguel Alemán Valdés. (1950). Oleoductos hasta Poza Rica, Veracruz, pasando por Tula, Hidalgo. Casi 450 kilómetros de tubería, de ida y regreso. Sumando producción de asfaltos, planta desulfuradora y de tratamiento de azufre, de aguas residuales, turbosina, diésel, etc. Presumían procesamiento diario de 180 mil barriles de petróleo: Lo que equivaldría, 180 mil barriles por 159 Lts., c/barril= 28,620,000 litros de crudo, entre 45% (crudo para que salga un litro de gasolina) = 12,879,000 litros de gasolinas, para vender en los Estados de Durango, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas y Aguascalientes.


Luego, sobre la forma de obtener un empleo en dicho lugar, bajo altas cuotas a ciertas gentes del sindicato, y ya laborando ahí el compromiso, casi no trabajar, aunque el sueldo y prestaciones eran y son altos.


Así, ahora nos vamos concientizando del hedor de la cloaca en la petrolera mexicana. Una institución de altas miras, casi el milagro López-Portillista: El boom económico que nos llevaría de un salto al primer mundo, en otra tan falaz como cándida esperanza. Y sí, Pemex ha sido un bastión, pero no para los mexicanos, o mejor dicho para el Pueblo –supuesto “dueño” del petróleo, según la ficción constitucional- sino para el crimen organizado de las altas esferas políticas.


REACCIONES

Las molestias que ha ocasionado el combate a la corrupción en este rubro hoy comentado, no eran para nosotros creíbles, menos previsibles. Han surgido situaciones incluso contradictorias con el estatus comercial: ¿Cómo sí había gasolina en los expendios y ahora no? ¿Acaso significa que un porcentaje alto era a la par comercializado desde el “huachicol” en las gasolineras? ¿Hay sabotaje del crimen organizado? ¿Se salió en realidad de control del gobierno federal?


La lógica nos indica que la respuesta a estas inquisiciones básicas, es: Hay de todo. El golpe a la corrupción en tales magnitudes trae consecuencias y costos políticos, sociales y económicos.


QUÉ QUEREMOS

Otras reacciones que deseamos la mayoría de los mexicanos, son: 1.- Que por fin, el gobierno federal, tome su papel que le corresponde: a).- Control absoluto de la situación y ello significa que Pemex como tal debe liquidarse y fundar una nueva institución, ahora sí, de los mexicanos; b).- Por lo pronto, requisar todas las instalaciones, operativas y administrativas, llevar a cabo una investigación a fondo por la PGR o su nuevo equivalente, investigar y sancionar funcionarios, empleados y sindicato, concesionarios, políticos con presunta responsabilidad, por acción u omisión, que ahora salen a lavarse las manos; 2.- Que se regule el precio real, no inflado, de los combustibles y 3.- Proponer las iniciativas legislativas o decretos pertinentes al control requerido. Dicho esto en forma enunciativa y muy básica.


LA CONDICIÓN SINE QUA NON.

No olvidar que es tarea de TODOS. Ver con duda razonable lo que sale en las “redes sociales”, por su alto riesgo de manipulación. Basta de quejas y grillas sin sentido positivo. Este asunto es como una dentadura que debe extraerse por estar podrida, duele al principio, luego se descansa y después se puede reponer. La colaboración y apoyo a ésas medidas de don Andrés Manuel, significan, más allá de posturas políticas o ideológicas: Un verdadero patriotismo nuestro. Porque debemos reconocer que se necesitan muchas agallas, convicción y compromiso para ésa lucha tan frontal y a fondo.


Sólo los criminales estarán de acuerdo en que no haya cambios en éste sentido. ¿No pedíamos a gritos el combate a la corrupción? Éste es un problema que nos tiene casi ahogados y que hay que librar. No podía ser lento o gradual, ni sobre aviso. Debemos entender que el enquistamiento es colosal, tanto que extirparlo será mortal para Pemex, tal y como hoy vamos conociéndole, aunque hayamos tenido sospechas.


Por citar una causa más: ¿Por qué el sobreprecio impuesto a los combustibles? Particularmente en el último sexenio, ya tildado de mayor corrupción, así como no vamos a pecar de ignorancia sobre los alcances de la avaricia mafiosa: A mayor sobreprecio, mayor saqueo, más ganancia ilícita pues. Y desde luego, para sufragar el gasto interno del gobierno federal y todo lo que ha implicado sueldos de excepción, prebendas, premios y bonos laborales, las “partidas secretas”. A poco vamos a creer que todo salía de los impuestos.


Como es usual, mis estimados y muy ponderados lectores, tienen ustedes la última opinión. Salud, Alegría y Prosperidad.

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