/ domingo 16 de agosto de 2020

Sine qua non

La misma “gata”

Pasados algunos días, tras la detención de uno de los “más buscados” en nuestra Entidad Federativa; entusiastas o cándidos esperaban amainaran los hechos delictivos y la violencia terrorista que venía sufriendo la sociedad celayense y sus alrededores. No ha sido así, sin perjuicio de los anuncios oficiales de que ya dejamos el deshonroso primer lugar en homicidios dolosos. ¿Por qué será?

Más allá de situaciones veladas o sesgadas de que el sujeto referido como azote criminal en nuestra región, haya o no negociado su entrega; la cosas no han cambiado en sustancia y sigue, por ejemplo, la extorsión y otros delitos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al menos no hubo reacciones de las huestes criminales que dependían de quien ya sabemos cómo era conocido, para alguna liberación forzada. Pero la gente bien nacida se pregunta: ¿Qué sigue?

La lógica más supina o con un mínimo ético, podrá concluir –anticipadamente, claro- que tendría que haber una disminución sustancial del ejercicio delictivo. Sólo que las estrategias policiales, parecen no hacer mella en las organizaciones criminales, de ahí que la credibilidad en las Autoridades involucradas en la Seguridad Pública y/o ciudadana, no se eleve, por el contrario. Y sin certeza de que hay bajo el tapete gubernativo. Pero la percepción generalizada es de molestia, desconfianza y miedo.

No debemos los ciudadanos soslayar el sólo hecho de la detención del delincuente aludido, como parcial remedio al edema, aunque no es la solución. Y es que no hay una política policial preventiva o persecutoria, incluso judicial, que vaya al fondo, a la fuente de la complicación: La Violencia.

Por un lado, los delincuentes bautizados por los medios como de “cuello blanco” –por más percudidos que estén- como Emilio L., son tratados con demasiadas y sospechosas consideraciones y en contraste, el maloso local por el contrario, se le subieron todas “las pulgas”. El Populo ya hizo sus conclusiones: ¡Hay niveles, qué caray! En franca contradicción en la determinación de los delitos y la aplicación de la Ley.

Por otra parte, la problemática social se ha visto más complicada con el asunto sanitario, la caída del ingreso per cápita, o de los negocios que ya se nota con tanto cierre, de las empresas forzosamente restringidas o suspendidas, los servicios de justicia a “media agua”, la movilidad bajo riesgo, y un largo y penoso etcétera. Y sin olvidar los dislates ya cada día más notorios del “Tlatoani”, que nos quiere desviar o distraer de los edemas sustanciales que nos ahogan –y lo que falta-. (Por cierto AMLO es anunciado como importante inversor y filántropo. Será materia de próximo artículo).

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: ¡Hasta cuándo veremos soluciones! Debemos empezar por cada uno y poner un grano de arena. Mientras algunos políticos ya afilan sus guadañas ante la apertura del “año electoral”, uno no visto, ni menos vivido. No sabemos si la pandemia se extienda hasta las elecciones y ojalá no se vaya a usar como “arma disuasiva” como pasó en 2019, con la famosa influenza. Abramos bien los ojos y hagamos el cambio a nuestro interior, a la consciencia personal para tomar decisiones positivas. Cuídense mucho mis estimados lectores.

La misma “gata”

Pasados algunos días, tras la detención de uno de los “más buscados” en nuestra Entidad Federativa; entusiastas o cándidos esperaban amainaran los hechos delictivos y la violencia terrorista que venía sufriendo la sociedad celayense y sus alrededores. No ha sido así, sin perjuicio de los anuncios oficiales de que ya dejamos el deshonroso primer lugar en homicidios dolosos. ¿Por qué será?

Más allá de situaciones veladas o sesgadas de que el sujeto referido como azote criminal en nuestra región, haya o no negociado su entrega; la cosas no han cambiado en sustancia y sigue, por ejemplo, la extorsión y otros delitos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al menos no hubo reacciones de las huestes criminales que dependían de quien ya sabemos cómo era conocido, para alguna liberación forzada. Pero la gente bien nacida se pregunta: ¿Qué sigue?

La lógica más supina o con un mínimo ético, podrá concluir –anticipadamente, claro- que tendría que haber una disminución sustancial del ejercicio delictivo. Sólo que las estrategias policiales, parecen no hacer mella en las organizaciones criminales, de ahí que la credibilidad en las Autoridades involucradas en la Seguridad Pública y/o ciudadana, no se eleve, por el contrario. Y sin certeza de que hay bajo el tapete gubernativo. Pero la percepción generalizada es de molestia, desconfianza y miedo.

No debemos los ciudadanos soslayar el sólo hecho de la detención del delincuente aludido, como parcial remedio al edema, aunque no es la solución. Y es que no hay una política policial preventiva o persecutoria, incluso judicial, que vaya al fondo, a la fuente de la complicación: La Violencia.

Por un lado, los delincuentes bautizados por los medios como de “cuello blanco” –por más percudidos que estén- como Emilio L., son tratados con demasiadas y sospechosas consideraciones y en contraste, el maloso local por el contrario, se le subieron todas “las pulgas”. El Populo ya hizo sus conclusiones: ¡Hay niveles, qué caray! En franca contradicción en la determinación de los delitos y la aplicación de la Ley.

Por otra parte, la problemática social se ha visto más complicada con el asunto sanitario, la caída del ingreso per cápita, o de los negocios que ya se nota con tanto cierre, de las empresas forzosamente restringidas o suspendidas, los servicios de justicia a “media agua”, la movilidad bajo riesgo, y un largo y penoso etcétera. Y sin olvidar los dislates ya cada día más notorios del “Tlatoani”, que nos quiere desviar o distraer de los edemas sustanciales que nos ahogan –y lo que falta-. (Por cierto AMLO es anunciado como importante inversor y filántropo. Será materia de próximo artículo).

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: ¡Hasta cuándo veremos soluciones! Debemos empezar por cada uno y poner un grano de arena. Mientras algunos políticos ya afilan sus guadañas ante la apertura del “año electoral”, uno no visto, ni menos vivido. No sabemos si la pandemia se extienda hasta las elecciones y ojalá no se vaya a usar como “arma disuasiva” como pasó en 2019, con la famosa influenza. Abramos bien los ojos y hagamos el cambio a nuestro interior, a la consciencia personal para tomar decisiones positivas. Cuídense mucho mis estimados lectores.

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