/ lunes 19 de julio de 2021

Sine qua non

El Caos, en Política

El caos, se define como desorden o confusión absoluta. Sin embargo, no es ésta definición universalmente aceptada. ¿Entonces depende del contexto y la materia de que se trate? Hay incluso una “teoría del caos”, que se refiere principalmente a la física y las matemáticas.

Algunos científicos consideran que el “caos” precedió al mundo que conocemos. Es decir, apegado a la cosmogonía griega, que afirmaba que el estado de la materia en su origen, era confuso y después vino el “orden del Cosmos” (Universo). Ideas que después chocarían con la hipótesis religiosa o mística judía y cristiana sobre el origen del Universo (Génesis) y luego, mucho después para redondear el dilema, apareció con Charles Darwin, la teoría evolucionista, que aunque “determinista” se nutrió del principio de lo caótico.

Uno de los científicos exponentes más notables que intentó llegar a la conclusión de si era posible determinar con precisión algún fenómeno, fue Isaac Newton, surgiendo la “Ley de la gravedad”. La última propuesta de mayor peso es la famosa “teoría del Big-Bang” (Que nos dice que el sistema solar, nuestra galaxia, surgió de una “gran explosión”, por cierto, aceptada por el Vaticano en tiempos de Juan Pablo II, con la condicionante de que fue obra de Dios).

Sin entrar en detalles, la teoría del caos, señala que nada es predecible debido a factores o variables que no se pueden precisar y, menos, esperar: Los ejemplos más notables son: Los movimientos de las placas tectónicas, la predicción del tiempo (clima), el sistema solar, la turbulencia y sus efectos y el crecimiento demográfico.

¿Es aplicable la teoría del caos, al fenómeno social? Hay quien dice que sí. Un ejemplo, el crecimiento de la población. Se ha sometido a fórmulas que intentan lograr alguna predicción que haga posible influir por un lado, y predeterminar por el otro, el grado de crecimiento poblacional. Recordemos al economista y demógrafo Thomas Malthus, que realizó estudios y predicciones demográficas, concentrando valores y tendencias de su tiempo, que aunque empleó el método matemático proporcional, con la idea de lograr una línea estable y por tanto predecible, al final, no se logró tal determinismo por la aparición de fenómenos inesperados y por tanto, caóticos: La crisis económica, la guerra, el rompimiento generacional con sus modas y tendencias, inseguridad, delincuencia, corrupción, impunidad, etc., etc. Sin perjuicio de la lógica deductiva en cuanto a su conclusión de que la población aumentaría en desproporción a la producción de los alimentos y finalmente, moriríamos de hambre. La realidad de los sistemas económico-políticos como factores de “atracción”, van perfilando una pauperización galopante que viene afectando la demografía en sí misma y por la alimentación y su deficiencia, pero no debido sólo al crecimiento de la población en proporción directa a la escases de los alimentos.

El caos en política. Si partimos de que como dice el adagio: “En política, no hay nada escrito”, aceptamos pues, que se puede “teorizar el caos” en la sociedad de hoy. ¿Entonces cuáles son o serían las variables independientes-inestables que podrían influir en el devenir político –caso concreto a considerar: La política de la 4T; a).- Se nos dice por la propaganda oficial, sin importar sus jilgueros, que la tal proyecto salvará a la Nación. (Se ha dicho lo mismo en otras administraciones pasadas). Con ello se intenta imponer un paradigma, cuya sustancia es crear una visión, un cambio sustancial, que llevará al desarrollo social sustentable y sobre todo, equitativo; b).- Crea también, una “crisis o incertidumbre” en la percepción de algunos sectores, por posibles resultados políticos, manipulación de la opinión pública, manejo o desdén de ideologías antes firmes y contundentes, ahora en mixturas inusitadas, pero sobre económicos; c).- La tecnología y los medios de comunicación, sobre todo hoy, en manos de jóvenes, que con su rápida penetración social influyen de facto en las decisiones o percepciones políticas; d).- El miedo, generado para tener el control social, político, y económico. Un temor a perder el statu quo. En contradicción al “cambio” anhelado para mejorar el nivel de vida; e).- El cambio drástico de valores sociales, en proporción a la inmoralidad política. Hoy, el político es sinónimo de ladrón, de pendenciero, de burlador, de corrupto y lo más grave: que goza de impunidad; f).- El odio ciudadano a la partidocracia, al desdén de políticos convenencieros, veleidosos, y otros factores que ustedes sumen.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON. Si asumimos que la sociedad, dada su naturaleza, es en sí misma impredecible, sujeta a variables que la afectan en forma constante, tal vez empecemos a vislumbrar por qué determinados Partidos Políticos permanecen, tienen a resguardo el poder y el ejercicio político por más que se les critique o se les repudie, incluso que ¡No funcionen! Siguen ahí, tomando decisiones inconvenientes y hasta lesivas. Hay quien cree que la solución es precisamente un gran estallido (Big-Bang político), pero no contamos ni con una simple resortera y la violencia genera más fanatismo, más virulencia social. Es más contundente, generar una revolución intelectual, educativa, que constituya valores acordes a la realidad, a la actualidad. Es posible, falta voluntad y decisión. La Cultura y culturización, son herramienta. Tienen ustedes, la última opinión.

El Caos, en Política

El caos, se define como desorden o confusión absoluta. Sin embargo, no es ésta definición universalmente aceptada. ¿Entonces depende del contexto y la materia de que se trate? Hay incluso una “teoría del caos”, que se refiere principalmente a la física y las matemáticas.

Algunos científicos consideran que el “caos” precedió al mundo que conocemos. Es decir, apegado a la cosmogonía griega, que afirmaba que el estado de la materia en su origen, era confuso y después vino el “orden del Cosmos” (Universo). Ideas que después chocarían con la hipótesis religiosa o mística judía y cristiana sobre el origen del Universo (Génesis) y luego, mucho después para redondear el dilema, apareció con Charles Darwin, la teoría evolucionista, que aunque “determinista” se nutrió del principio de lo caótico.

Uno de los científicos exponentes más notables que intentó llegar a la conclusión de si era posible determinar con precisión algún fenómeno, fue Isaac Newton, surgiendo la “Ley de la gravedad”. La última propuesta de mayor peso es la famosa “teoría del Big-Bang” (Que nos dice que el sistema solar, nuestra galaxia, surgió de una “gran explosión”, por cierto, aceptada por el Vaticano en tiempos de Juan Pablo II, con la condicionante de que fue obra de Dios).

Sin entrar en detalles, la teoría del caos, señala que nada es predecible debido a factores o variables que no se pueden precisar y, menos, esperar: Los ejemplos más notables son: Los movimientos de las placas tectónicas, la predicción del tiempo (clima), el sistema solar, la turbulencia y sus efectos y el crecimiento demográfico.

¿Es aplicable la teoría del caos, al fenómeno social? Hay quien dice que sí. Un ejemplo, el crecimiento de la población. Se ha sometido a fórmulas que intentan lograr alguna predicción que haga posible influir por un lado, y predeterminar por el otro, el grado de crecimiento poblacional. Recordemos al economista y demógrafo Thomas Malthus, que realizó estudios y predicciones demográficas, concentrando valores y tendencias de su tiempo, que aunque empleó el método matemático proporcional, con la idea de lograr una línea estable y por tanto predecible, al final, no se logró tal determinismo por la aparición de fenómenos inesperados y por tanto, caóticos: La crisis económica, la guerra, el rompimiento generacional con sus modas y tendencias, inseguridad, delincuencia, corrupción, impunidad, etc., etc. Sin perjuicio de la lógica deductiva en cuanto a su conclusión de que la población aumentaría en desproporción a la producción de los alimentos y finalmente, moriríamos de hambre. La realidad de los sistemas económico-políticos como factores de “atracción”, van perfilando una pauperización galopante que viene afectando la demografía en sí misma y por la alimentación y su deficiencia, pero no debido sólo al crecimiento de la población en proporción directa a la escases de los alimentos.

El caos en política. Si partimos de que como dice el adagio: “En política, no hay nada escrito”, aceptamos pues, que se puede “teorizar el caos” en la sociedad de hoy. ¿Entonces cuáles son o serían las variables independientes-inestables que podrían influir en el devenir político –caso concreto a considerar: La política de la 4T; a).- Se nos dice por la propaganda oficial, sin importar sus jilgueros, que la tal proyecto salvará a la Nación. (Se ha dicho lo mismo en otras administraciones pasadas). Con ello se intenta imponer un paradigma, cuya sustancia es crear una visión, un cambio sustancial, que llevará al desarrollo social sustentable y sobre todo, equitativo; b).- Crea también, una “crisis o incertidumbre” en la percepción de algunos sectores, por posibles resultados políticos, manipulación de la opinión pública, manejo o desdén de ideologías antes firmes y contundentes, ahora en mixturas inusitadas, pero sobre económicos; c).- La tecnología y los medios de comunicación, sobre todo hoy, en manos de jóvenes, que con su rápida penetración social influyen de facto en las decisiones o percepciones políticas; d).- El miedo, generado para tener el control social, político, y económico. Un temor a perder el statu quo. En contradicción al “cambio” anhelado para mejorar el nivel de vida; e).- El cambio drástico de valores sociales, en proporción a la inmoralidad política. Hoy, el político es sinónimo de ladrón, de pendenciero, de burlador, de corrupto y lo más grave: que goza de impunidad; f).- El odio ciudadano a la partidocracia, al desdén de políticos convenencieros, veleidosos, y otros factores que ustedes sumen.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON. Si asumimos que la sociedad, dada su naturaleza, es en sí misma impredecible, sujeta a variables que la afectan en forma constante, tal vez empecemos a vislumbrar por qué determinados Partidos Políticos permanecen, tienen a resguardo el poder y el ejercicio político por más que se les critique o se les repudie, incluso que ¡No funcionen! Siguen ahí, tomando decisiones inconvenientes y hasta lesivas. Hay quien cree que la solución es precisamente un gran estallido (Big-Bang político), pero no contamos ni con una simple resortera y la violencia genera más fanatismo, más virulencia social. Es más contundente, generar una revolución intelectual, educativa, que constituya valores acordes a la realidad, a la actualidad. Es posible, falta voluntad y decisión. La Cultura y culturización, son herramienta. Tienen ustedes, la última opinión.