/ viernes 29 de noviembre de 2019

Tiempos recios

Visto el reciente golpe de estado perpetrado en Bolivia, que motivó que México refrendara su política exterior en cuanto a asilo político, vale la pena leer, analizar y pensar el libro más reciente de Mario Vargas Llosa, Tiempos recios (Alfaguara, 2019), quien narra un golpe de estado guatemalteco a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, pues el género literario de la novela permite la mezcla de la ficción con la realidad.

La obra narra el entorno de un presidente que quiere implementar la democracia en Guatemala, pero los poderosos no lo quieren dejar. Al decir poderosos, me refiero a empresarios, publicistas, abogados y políticos, todos avecindados en Estados Unidos. El pecado: tratar de parecerse al país norteamericano estableciendo la democracia como forma de gobierno. «El peligro, señores, es el mal ejemplo. No tanto el comunismo como la democratización de Guatemala» (pág. 16).

Una pequeña élite, el círculo rojo, que con sus tácticas publicitarias mantiene embobada a las masas. Un peligro para la democracia.

Propaganda y publicidad mezclada con ignorancia, perfecta y perversa combinación para mantener maniatado, enajenado, sumiso a un pueblo. Los propagandistas y publicistas, con sus amplios recursos, son capaces de hacer una magnífica campaña que incida en el ignorante para que consuma, piense, intuya, aspire lo que el publicista desea, desde una persona, un jabón, un servicio o un gobernante. Alerta roja.

Los grandes capitales, los grandes intereses, con la propaganda y complicidad de medios de comunicación, crean monstruos: en la obra, el fantasma del comunismo ruso, cuando en realidad se trataba de un presidente abierto al sindicalismo efectivo, al pago de tributos de las trasnacionales y a la reforma agraria; sin embargo, claro, tales medidas no convenían al interés económico (la United Fruit). Paradójicamente, la intención era tener una democracia como la de Estados Unidos, pero fueron estos quienes ejecutaron el golpe de estado, pues la implementación de estas acciones afectaría sus intereses.

La segunda mitad del siglo XX es el del advenimiento de la publicidad como herramienta principal del poder y de la manipulación de la opinión pública en las sociedades, tanto democráticas como autoritarias, inventando fantasmas como el comunismo, el peligro para una sociedad, la dictadura, etc.

El libro invita a reflexionar en torno a lo que pudo haber ocurrido en Guatemala y, por extensión, lo que puede llegar a ocurrir, o al menos a intentarse, en algunos países de América Latina.

Luego de la lectura del libro, destaco la importancia de que los estados tengan instituciones fuertes y sólidas. El ser humano es fraterno y leal a una causa, hasta que deja de serlo; es motivado por intereses, muchas veces legítimos, y estos pueden cambiar. En un país de instituciones sólidas, los bandazos o francas traiciones, se hacen más difíciles, máxime, cuando la autoridad política se aparta de la militar.

América Latina ha padecido dictaduras y golpes de estado, valdría la pena el análisis en torno a la fortaleza de su institucionalidad. Gran libro, muy recomendable.

germanrodriguez32@hotmail.com

Visto el reciente golpe de estado perpetrado en Bolivia, que motivó que México refrendara su política exterior en cuanto a asilo político, vale la pena leer, analizar y pensar el libro más reciente de Mario Vargas Llosa, Tiempos recios (Alfaguara, 2019), quien narra un golpe de estado guatemalteco a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, pues el género literario de la novela permite la mezcla de la ficción con la realidad.

La obra narra el entorno de un presidente que quiere implementar la democracia en Guatemala, pero los poderosos no lo quieren dejar. Al decir poderosos, me refiero a empresarios, publicistas, abogados y políticos, todos avecindados en Estados Unidos. El pecado: tratar de parecerse al país norteamericano estableciendo la democracia como forma de gobierno. «El peligro, señores, es el mal ejemplo. No tanto el comunismo como la democratización de Guatemala» (pág. 16).

Una pequeña élite, el círculo rojo, que con sus tácticas publicitarias mantiene embobada a las masas. Un peligro para la democracia.

Propaganda y publicidad mezclada con ignorancia, perfecta y perversa combinación para mantener maniatado, enajenado, sumiso a un pueblo. Los propagandistas y publicistas, con sus amplios recursos, son capaces de hacer una magnífica campaña que incida en el ignorante para que consuma, piense, intuya, aspire lo que el publicista desea, desde una persona, un jabón, un servicio o un gobernante. Alerta roja.

Los grandes capitales, los grandes intereses, con la propaganda y complicidad de medios de comunicación, crean monstruos: en la obra, el fantasma del comunismo ruso, cuando en realidad se trataba de un presidente abierto al sindicalismo efectivo, al pago de tributos de las trasnacionales y a la reforma agraria; sin embargo, claro, tales medidas no convenían al interés económico (la United Fruit). Paradójicamente, la intención era tener una democracia como la de Estados Unidos, pero fueron estos quienes ejecutaron el golpe de estado, pues la implementación de estas acciones afectaría sus intereses.

La segunda mitad del siglo XX es el del advenimiento de la publicidad como herramienta principal del poder y de la manipulación de la opinión pública en las sociedades, tanto democráticas como autoritarias, inventando fantasmas como el comunismo, el peligro para una sociedad, la dictadura, etc.

El libro invita a reflexionar en torno a lo que pudo haber ocurrido en Guatemala y, por extensión, lo que puede llegar a ocurrir, o al menos a intentarse, en algunos países de América Latina.

Luego de la lectura del libro, destaco la importancia de que los estados tengan instituciones fuertes y sólidas. El ser humano es fraterno y leal a una causa, hasta que deja de serlo; es motivado por intereses, muchas veces legítimos, y estos pueden cambiar. En un país de instituciones sólidas, los bandazos o francas traiciones, se hacen más difíciles, máxime, cuando la autoridad política se aparta de la militar.

América Latina ha padecido dictaduras y golpes de estado, valdría la pena el análisis en torno a la fortaleza de su institucionalidad. Gran libro, muy recomendable.

germanrodriguez32@hotmail.com

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