/ lunes 18 de mayo de 2020

Un problema mayor

“Un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo”. Papa Francisco

Si hay algo en lo que estoy totalmente de acuerdo con AMLO es respecto a lo que afirmó hace unos días en una de sus mañaneras, la pandemia nos obligará a tener una “nueva normalidad”. La nueva normalidad nos obligará a abrir los ojos y, sobre todo, hará que nuestros gobernantes tengan que repensar sus planes de gobierno para combatir un problema que se pensaba empezaba a mitigarse, la pobreza.

La semana pasada el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL), a través de un estudio llamado “La política social en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) en México”, dio a conocer que podrían sumarse a la población en pobreza extrema hasta 10.7 millones de personas, una cifra espeluznante y desesperanzadora, como resultado de la crisis generada por el Covid-19. Lo anterior representa un problema más grande que la pandemia misma, más muertes y enfermos serán el resultado de esta crisis que ya está desgarrando a nuestro país.

Decisiones complicadas y trascendentes son las que deben de tomar nuestros gobernantes, ¿hasta qué punto puede la economía resistir el aislamiento, las restricciones y las medidas de Susana distancia? ¿Se deben reanudar actividades económicas o debemos esperar? ¿Podemos hacer lo mismo que los países europeos? estas son preguntas que seguramente atormentan todo el tiempo a los tomadores de decisiones, pero, hay unas que se ha estado evitando y, a quienes las hacen, se les juzga arduamente ¿habrá más afectaciones por el Covid-19 o por la pobreza que se generará? ¿Y si reanudamos actividades económicas tomando las medidas necesarias?.

¿Por qué no funcionan las medidas aplicadas en países europeos? Porque somos totalmente distintos; cultura, economía, pobreza, desigualdad, población, territorio y miles de cosas más hacen que cada nación, país, estado o territorio sea una especia de ente orgánico, cada país responderá de manera distinta, en unos podrá funcionar una acción y en otros esta misma acción traerá consecuencias opuestas. A manera de contexto no es lo mismo cerrar comercios donde la población en pobreza es menor al 10% (caso de los países europeos) que en Latinoamérica o áfrica con cifras por arriba del 45%.

Combatir el problema de pobreza no es cosa sencilla, de hecho, es algo en lo que se ha puesto numerosos esfuerzos, recursos, herramientas, políticas y cientos de variables más, con la finalidad de disminuirla y, en el mejor de los escenarios, erradicarla. De darse el escenario en el cual cerca de 11 millones de personas más formarán parte de la población en situación de pobreza extrema serán borrados los resultados obtenidos durante la última década. Por ello, si AMLO quiere hacer un bien para el país, deberá redoblar sus esfuerzos en materia de desarrollo social, retomar prácticas, programas y acciones que han demostrado funcionar en la lucha contra la pobreza en México. Educación, salud y trabajo son el tridente para sacar adelante a un país, sobre todo en uno como el nuestro donde cerca del 50% de la población es pobre.

Por último, lo que México necesita ahorita (en materia de gobierno) es un estadista que pueda ver más allá de unas elecciones, de venganzas políticas y de shows mañaneros con preguntas a modo y descalificaciones al por mayor. Lo que se haga hoy dictará el futuro de las siguientes 3 generaciones en materia de pobreza, así que, por el bien de México y, haciendo uso de su lema “primeros los pobres”, haga mancuerna con el sector privado, aún está a tiempo.

“Un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo”. Papa Francisco

Si hay algo en lo que estoy totalmente de acuerdo con AMLO es respecto a lo que afirmó hace unos días en una de sus mañaneras, la pandemia nos obligará a tener una “nueva normalidad”. La nueva normalidad nos obligará a abrir los ojos y, sobre todo, hará que nuestros gobernantes tengan que repensar sus planes de gobierno para combatir un problema que se pensaba empezaba a mitigarse, la pobreza.

La semana pasada el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL), a través de un estudio llamado “La política social en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) en México”, dio a conocer que podrían sumarse a la población en pobreza extrema hasta 10.7 millones de personas, una cifra espeluznante y desesperanzadora, como resultado de la crisis generada por el Covid-19. Lo anterior representa un problema más grande que la pandemia misma, más muertes y enfermos serán el resultado de esta crisis que ya está desgarrando a nuestro país.

Decisiones complicadas y trascendentes son las que deben de tomar nuestros gobernantes, ¿hasta qué punto puede la economía resistir el aislamiento, las restricciones y las medidas de Susana distancia? ¿Se deben reanudar actividades económicas o debemos esperar? ¿Podemos hacer lo mismo que los países europeos? estas son preguntas que seguramente atormentan todo el tiempo a los tomadores de decisiones, pero, hay unas que se ha estado evitando y, a quienes las hacen, se les juzga arduamente ¿habrá más afectaciones por el Covid-19 o por la pobreza que se generará? ¿Y si reanudamos actividades económicas tomando las medidas necesarias?.

¿Por qué no funcionan las medidas aplicadas en países europeos? Porque somos totalmente distintos; cultura, economía, pobreza, desigualdad, población, territorio y miles de cosas más hacen que cada nación, país, estado o territorio sea una especia de ente orgánico, cada país responderá de manera distinta, en unos podrá funcionar una acción y en otros esta misma acción traerá consecuencias opuestas. A manera de contexto no es lo mismo cerrar comercios donde la población en pobreza es menor al 10% (caso de los países europeos) que en Latinoamérica o áfrica con cifras por arriba del 45%.

Combatir el problema de pobreza no es cosa sencilla, de hecho, es algo en lo que se ha puesto numerosos esfuerzos, recursos, herramientas, políticas y cientos de variables más, con la finalidad de disminuirla y, en el mejor de los escenarios, erradicarla. De darse el escenario en el cual cerca de 11 millones de personas más formarán parte de la población en situación de pobreza extrema serán borrados los resultados obtenidos durante la última década. Por ello, si AMLO quiere hacer un bien para el país, deberá redoblar sus esfuerzos en materia de desarrollo social, retomar prácticas, programas y acciones que han demostrado funcionar en la lucha contra la pobreza en México. Educación, salud y trabajo son el tridente para sacar adelante a un país, sobre todo en uno como el nuestro donde cerca del 50% de la población es pobre.

Por último, lo que México necesita ahorita (en materia de gobierno) es un estadista que pueda ver más allá de unas elecciones, de venganzas políticas y de shows mañaneros con preguntas a modo y descalificaciones al por mayor. Lo que se haga hoy dictará el futuro de las siguientes 3 generaciones en materia de pobreza, así que, por el bien de México y, haciendo uso de su lema “primeros los pobres”, haga mancuerna con el sector privado, aún está a tiempo.

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