/ martes 21 de diciembre de 2021

¿Y si Cambiamos de Árbitro?

A diferencia del mundo de los deportes, donde los árbitros, los jueces, los referee… suelen ser los portadores del reglamento, se respetan sus decisiones y ahora, en los entornos profesionales del deporte hay tecnología y apoyos logísticos para ser certeros en sus decisiones; en el mundo de la política las condiciones de las autoridades electorales hacen posible que una nación como México cuente con procesos electorales que generen confianza en los ciudadanos.

Antes del INE (IFE) el responsable de las elecciones era el mismo poder ejecutivo en la persona del secretario de gobernación o de gobierno, tratándose de las entidades federativas, desde luego que las elecciones eran evaluadas por el poder legislativo, en la persona de los nuevos miembros del poder, es decir, los diputados electos se convertían en colegio electoral y evaluaban sus propios procesos electorales. (Generalmente todos eran bien evaluados) nada de qué quejarse, se integraba la nueva legislatura y todo quedaba en “orden”.

Tuvieron que pasar varias décadas para que nuestro país entrara, aunque de manera deficiente, a un proceso democrático donde los fraudes electorales se denunciaban y se atendían las denuncias, es verdad que los partidos políticos representados en la legislatura y en el mismo poder ejecutivo siempre buscaron la manera de obtener ventajas sobre sus opositores y si alguna institución se especializó en el manejo de los procesos electorales fue el PRI, desde luego que todos los demás partidos fueron aprendiendo paulatinamente como se presiona a la autoridad, también se “sirvieron con la cuchara grande” definiendo leyes electorales que les permitan el control político de sus organizaciones y otros controles. También desde la autoridad misma para el control de los procesos y también de los resultados, de los financiamientos y de las operaciones de campaña siempre con rasgos de inequidad en favor de quienes ejercían los dichos controles y el poder político.

Mucho se ha escrito sobre las simulaciones democráticas que padeció la nación mexicana pero al fin entró en una democracia aceptable y cuando parece que ya somos un país democrático y en “honor a la democracia” ( lo que cada quien quiera entender ), el poder ejecutivo asume que la consulta sobre la revocación de mandato debe darse a como dé lugar, bajo las condiciones que el ejecutivo establezca, en tiempo y forma… es decir, ahora estamos ante una perniciosa fórmula de los tiempos del absolutismo político, del nepotismo, del gobierno autócrata vestido de tesis de izquierda y con el consentimiento ( por el beneficio económico entre otras razones.. ) de una izquierda en busca de dinero, poder, posiciones de control político y la urgencia de ratificar al presidente en el cargo para seguir con sus planes derivados de la enfermedad del poder.

Así estaba el libreto para esta puesta en escena… todos alineados para una revocación que no lo es… es una maniobra para detener la caída de la popularidad y aceptación del presidente en el contexto de una crisis económica que pone en riesgo que el ejecutivo pueda cumplir con los ofrecimientos de dar dinero a todo el que represente la posibilidad de garantizar los votos al movimiento del presidente.

Quien dicta la operación es el dueño del movimiento y no está dispuesto a ver cómo navega sin rumbo el futuro inmediato con candidaturas a la elección del 2024 con incertidumbre, con una lucha por el poder entre las tribus del MORENA a que desde luego les distrae de ambiciones mayores y pone en condiciones al presidente de verse desplazado por sus propias maniobras.

Es inevitable que deje en manos de otros lo que él quisiera hacer personalmente, no confía en la lealtad de sus operadores, ante quienes le urge recuperar la dirección de la agenda política y desde luego, no hay manera de esperar lealtad de quienes fueron puestos en una lucha interna de sucesión, especialmente cuando se ha cumplido la mitad del sexenio y nadie ve claro el destino del país en medio de la crisis política que se agrava con el escenario económico que cada día se aleja de sus compromisos ante la nación.

¡El presidente no entiende que no entiende… eso no se puede revertir! Sería mejor pensar en un golpe de timón por el bien de todos los mexicanos, la transformación prometida no llegará, el crecimiento económico tantas veces anunciado no llegará, la pandemia vino a agravar todo pero la autoridad sólo tuvo idea de cómo ser indolente, cínico y sin asumir que la crisis sanitaria lo primero que consumió fue la vida miles de mexicanos que no fueron atendidos por la, incompetencia de los gobernantes.

No hay muchas opciones fuera de sostener ante la sociedad mexicana que con la participación en la consulta se mejorará la imagen y aceptación del presidente y les podrá “ prestar” popularidad a sus sucesores en pelea de la sucesión presidencial, pero esa popularidad ya no le alcanza para ratificar triunfos en las elecciones generales del 24. Ni poniendo en acción a los mexicanos que son beneficiarios de los recursos públicos a través de los programas de gasto social que también están ante un sabotaje perverso: los recursos que reciben tampoco les alcanzan ante el impacto de la inflación, el consecuente deterioro de la capacidad de compra con esos recursos.

Y aparece en escena el INE anunciando que se aplaza la consulta de revocación (que para el presidente y sus tribus es de ratificación). Solo eso faltaba, que el órgano autónomo de los procesos electorales se saliera del contexto y de las prioridades del presidente y sus seguidores…

Cambiar de fechas la consulta pone en riesgo su realización, implica cambiar de estrategia, de candidatos, de procedimientos para mantener el control político... así que la primera reacción de los jefes de las tribus es “apretar “ al INE... que no se mueva la fecha porque se sale de control la lucha por el poder hacia el interior del MORENA.

Es interesante que el bloque opositor atine a manifestar algunos esfuerzos para hacerse oír ante la opinión pública, si la consulta para la revocación (ratificación) se atrasa podría ser la oportunidad de los opositores para reorganizarse y por fin tener una agenda de bien común que convoque a un relevo político en el país ante el deterioro que propicia el actual gobierno que lo único que ha demostrado es que le quedó muy grande el reto. La cuarta transformación es más de lo mismo del viejo sistema con un daño al país que trascenderá a la siguiente generación.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez,

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato

gmg@gerardomosqueda.com.mx

FB gerardomosqueda

TW mosquedagerardo

A diferencia del mundo de los deportes, donde los árbitros, los jueces, los referee… suelen ser los portadores del reglamento, se respetan sus decisiones y ahora, en los entornos profesionales del deporte hay tecnología y apoyos logísticos para ser certeros en sus decisiones; en el mundo de la política las condiciones de las autoridades electorales hacen posible que una nación como México cuente con procesos electorales que generen confianza en los ciudadanos.

Antes del INE (IFE) el responsable de las elecciones era el mismo poder ejecutivo en la persona del secretario de gobernación o de gobierno, tratándose de las entidades federativas, desde luego que las elecciones eran evaluadas por el poder legislativo, en la persona de los nuevos miembros del poder, es decir, los diputados electos se convertían en colegio electoral y evaluaban sus propios procesos electorales. (Generalmente todos eran bien evaluados) nada de qué quejarse, se integraba la nueva legislatura y todo quedaba en “orden”.

Tuvieron que pasar varias décadas para que nuestro país entrara, aunque de manera deficiente, a un proceso democrático donde los fraudes electorales se denunciaban y se atendían las denuncias, es verdad que los partidos políticos representados en la legislatura y en el mismo poder ejecutivo siempre buscaron la manera de obtener ventajas sobre sus opositores y si alguna institución se especializó en el manejo de los procesos electorales fue el PRI, desde luego que todos los demás partidos fueron aprendiendo paulatinamente como se presiona a la autoridad, también se “sirvieron con la cuchara grande” definiendo leyes electorales que les permitan el control político de sus organizaciones y otros controles. También desde la autoridad misma para el control de los procesos y también de los resultados, de los financiamientos y de las operaciones de campaña siempre con rasgos de inequidad en favor de quienes ejercían los dichos controles y el poder político.

Mucho se ha escrito sobre las simulaciones democráticas que padeció la nación mexicana pero al fin entró en una democracia aceptable y cuando parece que ya somos un país democrático y en “honor a la democracia” ( lo que cada quien quiera entender ), el poder ejecutivo asume que la consulta sobre la revocación de mandato debe darse a como dé lugar, bajo las condiciones que el ejecutivo establezca, en tiempo y forma… es decir, ahora estamos ante una perniciosa fórmula de los tiempos del absolutismo político, del nepotismo, del gobierno autócrata vestido de tesis de izquierda y con el consentimiento ( por el beneficio económico entre otras razones.. ) de una izquierda en busca de dinero, poder, posiciones de control político y la urgencia de ratificar al presidente en el cargo para seguir con sus planes derivados de la enfermedad del poder.

Así estaba el libreto para esta puesta en escena… todos alineados para una revocación que no lo es… es una maniobra para detener la caída de la popularidad y aceptación del presidente en el contexto de una crisis económica que pone en riesgo que el ejecutivo pueda cumplir con los ofrecimientos de dar dinero a todo el que represente la posibilidad de garantizar los votos al movimiento del presidente.

Quien dicta la operación es el dueño del movimiento y no está dispuesto a ver cómo navega sin rumbo el futuro inmediato con candidaturas a la elección del 2024 con incertidumbre, con una lucha por el poder entre las tribus del MORENA a que desde luego les distrae de ambiciones mayores y pone en condiciones al presidente de verse desplazado por sus propias maniobras.

Es inevitable que deje en manos de otros lo que él quisiera hacer personalmente, no confía en la lealtad de sus operadores, ante quienes le urge recuperar la dirección de la agenda política y desde luego, no hay manera de esperar lealtad de quienes fueron puestos en una lucha interna de sucesión, especialmente cuando se ha cumplido la mitad del sexenio y nadie ve claro el destino del país en medio de la crisis política que se agrava con el escenario económico que cada día se aleja de sus compromisos ante la nación.

¡El presidente no entiende que no entiende… eso no se puede revertir! Sería mejor pensar en un golpe de timón por el bien de todos los mexicanos, la transformación prometida no llegará, el crecimiento económico tantas veces anunciado no llegará, la pandemia vino a agravar todo pero la autoridad sólo tuvo idea de cómo ser indolente, cínico y sin asumir que la crisis sanitaria lo primero que consumió fue la vida miles de mexicanos que no fueron atendidos por la, incompetencia de los gobernantes.

No hay muchas opciones fuera de sostener ante la sociedad mexicana que con la participación en la consulta se mejorará la imagen y aceptación del presidente y les podrá “ prestar” popularidad a sus sucesores en pelea de la sucesión presidencial, pero esa popularidad ya no le alcanza para ratificar triunfos en las elecciones generales del 24. Ni poniendo en acción a los mexicanos que son beneficiarios de los recursos públicos a través de los programas de gasto social que también están ante un sabotaje perverso: los recursos que reciben tampoco les alcanzan ante el impacto de la inflación, el consecuente deterioro de la capacidad de compra con esos recursos.

Y aparece en escena el INE anunciando que se aplaza la consulta de revocación (que para el presidente y sus tribus es de ratificación). Solo eso faltaba, que el órgano autónomo de los procesos electorales se saliera del contexto y de las prioridades del presidente y sus seguidores…

Cambiar de fechas la consulta pone en riesgo su realización, implica cambiar de estrategia, de candidatos, de procedimientos para mantener el control político... así que la primera reacción de los jefes de las tribus es “apretar “ al INE... que no se mueva la fecha porque se sale de control la lucha por el poder hacia el interior del MORENA.

Es interesante que el bloque opositor atine a manifestar algunos esfuerzos para hacerse oír ante la opinión pública, si la consulta para la revocación (ratificación) se atrasa podría ser la oportunidad de los opositores para reorganizarse y por fin tener una agenda de bien común que convoque a un relevo político en el país ante el deterioro que propicia el actual gobierno que lo único que ha demostrado es que le quedó muy grande el reto. La cuarta transformación es más de lo mismo del viejo sistema con un daño al país que trascenderá a la siguiente generación.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez,

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato

gmg@gerardomosqueda.com.mx

FB gerardomosqueda

TW mosquedagerardo