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“A rajarse a su tierra…”

  • NUEVA ORLEANS

Por Luis Esparza.

Hartazgo, asco, repulsión, cochinadas y otras palabras que empiezan con “ch…” ¿Por qué tengo que seguir sintiendo y escribiendo sobre estas ch…”? ¿Por qué no buscar las “buenas noticias”? ¿Por qué no ver el lado positivo de las cosas?

Porque el país de mis padres, al que llamo patria, sigue secuestrado por la violencia. Porque los que gustamos de plasmar nuestros sentimientos y pensamientos en letras para que el resto de México pueda opinar, informarse, para que puedan leer el diario devenir de lo que no se da “desmenuzado” en la “tele”, porque los que van más allá de sólo reportar sobre las noticias “por encimita” y van al fondo de la investigación, aunque esta tenga que ver con quienes viven del negocio de secuestrar, extorsionar, violar y matar sin reparos. Porque a esos, a los valientes de verdad los siguen matando.

El asesinato del periodista Javier Valdez, arranca de mi mente y de las yemas de mis dedos cualquier pensamiento de “buenas noticias” que hubiese podido tener. El hombre dedicado a descubrir el actuar de los narcos y su complicidad con las autoridades, finalmente le “llenó el buche de piedritas” a alguien, y así como así lo mandaron matar.

A manera de “meme” siniestro solemos bromear con los amigos: si se rompe un vaso, si sabemos de un accidente automovilístico, si atropellan a un perro, si “lo que sea”: “¿Cuántos más, Peña Nieto, cuántos más?”. Hoy se lo reitero al presidente, y a su gabinete y a todos los encargados de la seguridad. Pero más importante, se lo reprocho a una sociedad permisiva y agachada, cobarde y consecuente, a una sociedad que sigue enseñándole a sus pupilos que la corrupción es aceptable, que la violencia es pan de cada día y que los muertos y descuartizados no son cosas para alarmarse. ¿Cuántos más vamos a permitir, a tolerar? ¿Dónde quedó aquella indignación por los ejecutados en Ayotzinapa?

Nuestra conciencia social de tan poca memoria vale “para pura”. Nos escandalizamos de los “pobres” venezolanos que se dejan sobajar por un dictador moderno y nosotros nos dejamos pisotear por el crimen y la violencia ante el cual el gobierno sólo puede parchar agujeritos con patadas de ahogado. El gobierno de Nieto nunca lo tomó por los cuernos al no aceptar el problema de la violencia en México como una prioridad. El “otrora” “salvador” del país se dedicó a promover las “buenas noticias” mientras nuestra sociedad se acostumbró a seguir siendo escupida en la cara por la continua violencia.

Ante la muerte de un periodista más, ante la continua violencia de la que todos hemos sido o conocemos a alguien que ha sido víctima de la misma, ante la triste y trágica realidad que no queremos reconocer mientras seguimos el funesto son del “flautista de Hamelin” que nos aborrega desde los Pinos, la premisa se hace cierta una vez más: “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece” Que en paz descansen todos aquéllos que literalmente han dado su vida en aras de que nuestra sociedad y nuestro gobierno despierten.

luisesparz@gmail.com