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NO LIBRAMOS BIEN EL GOBIERNO DE PEÑA NIETO

Trapitos… al Sol

Celso Rico Rivera

No es inevitable, pero toso los datos de la realidad nos lo anuncian. No libramos bien el gobernó de Peña Nieto. No parece que a nadie le haya ido bien, y al país evidentemente, tampoco. En los dos rubros que más nos interesan, el económico y el político; las cosas se presentan de verdad decepcionantes; en todo caso, muy inciertas. Nadie sabe lo que va a pasar con “Acuerdos” y demás rollos mediáticos.

Flameados de “gasolinazos”, no hay diagnósticos confiables, estamos andando a ciegas y todos sabemos que nuestros problemas se agravan día con día porque no sabemos cómo los vamos a resolver y, a veces ni siquiera cuales serán o cuándo se presentan. La solución que se dio el “al gasolinazo” con el pacto y un “ejercicio austero y cuidados del gasto”, para empezar nos ponen ante la certeza de que nuestros niveles de vida se van a deteriorar sin remedio y que los problemas de atraso y de rezagos van a empeorar.

En cuanto a la forma en que aplicarán el recorte de 10 por ciento en l partida de sueldos y salarios a funcionarios de alto rango, eso no estuvo muy claro jamás. Lo único claro es que el gobierno nos va a meter la mano en los bolsillos y se va a hacer de recursos de que requiere para capear el temporal.

La economía va a caminar sobre terrenos accidentados y llenos de trampas mortíferas. El dinero y el crédito van a escasear y serán tan caros como jamás fueron antes. Las tasas de interés van a seguir por las nubes. No habrá posibilidades de invertir y, en consecuencia, la economía se estancará aún más; las exportaciones seguirán avanzando a base de reducir el consumo interno…

 Las importaciones, sobre todo de bienes de capital no sabemos producir, seguirán aumentando y, por lo tanto, el déficit en la balanza de pagos se hará más grande. Las inversiones de capital productivo provenientes del extranjero se achicarán, con lo que la producción se verá todavía más afectada. Ni siquiera es seguro que los capitales de cartera (especulativos) vengan aunque sea por cortos plazos.

Si la economía no crece, no habrá nuevos empleos y, en consecuencia, habrá menos consumo y un nuevo estancamiento. Si bien se ha hecho notar, a nuestros gobernantes no les interesa; nos están salvando de la crisis desde hace veinticinco años y cada vez estamos peor.

Lo que nos dicen es siempre lo mismo: si no hubiéramos aplicado esas medidas de emergencia la situación habría sido mucho más desastrosa de lo que hoy es. No solo se trata de un circulo vicioso. Es el cuento de nunca acabar. Cada vez aparece más claro que el gobierno de Peña Nieto carece por completo de una verdadera estrategia económica, de acuerdo con la cual pudiéramos saber hacia dónde vamos y, por lo menos, tuviéramos claridad sobre los enormes peligros que nos asechan, ya no digamos de la seguridad.

No hay ni lo uno ni lo otro. Tal parece que al gobierno peñista solo le interesa su “estabilidad monetaria” y, más que nada, un control de una inflación “espuria” que no se sabe de qué pudiera servir cuando la economía vive permanentemente estancada. Se ha dicho en todo los tonos: no podemos avanzar sino consolidamos un proyecto de desarrollo económico que se valga de sí mismo, no podremos resolver ningún problema si no es atendiendo, en primer lugar, a la producción.

No podemos ahorrar porque siempre estamos endrogados y crecientemente condenados a pagar ya no nuestras deudas, sino los intereses que generan. Eso sí es un círculo vicioso puro y simple y no tiene ningún a solución. Si no podemos ahorrar no podemos invertir la economía no podrá crecer. Tan sencillo como eso. El gobierno solo tiene planes de contingencia cómo hace frente a compromisos indeclinables. Cómo pagarle al vecino o no pagarle “el muro”.

La dependencia fiscal del petróleo, afortunadamente y por lo que puede verse, está en las últimas. Fue una verdadera estupidez hacer depender el gasto público de la renta fija de los hidrocarburos. Si al menos los recursos petroleros se hubieran invertido en verdaderos proyectos productivos, tal vez ahora estaríamos cantando otra canción. Fue una locura y una estupidez iniciada por Lopez Portillo. Pero, por lo que hoy podemos ver el petróleo no nos sirve para nada. Se nos esfumó y no nos dejó nada en absoluto.

La corrupción se lo tragó. Hubiéramos podido hacer lo que hace Noruega con su petróleo del Mar del Norte no gastar sus ingresos, sino acumularlos en un fondo de contingencia que da seguridad a a la economía. Muertos de hambre como estamos siempre, eso sencillamente no lo podíamos hacer nosotros. No me cabe la menor duda que el Peña Nieto que hemos visto ahora, será el mismo que veremos hasta el fin del sexenio. No tendría que ser de otra manera, pero muchos esperaban mucho más de él…. Al Sol

TRAPITOS… al Sol

El destino de la humanidad depende de nosotros, los consumidores. Podemos definir una nueva racionalidad económica y discernir sobre el uso de todos los productores nocivos para el medio ambiente si hacemos una REVISION de nuestras necesidades reales, no imaginarias ni inducidas por la publicidad. Podemos cultivar aquellos valores no materiales que enriquecen la vida sicológica y espiritual del hombre. O por el contrario, podemos olvidarnos de estas formas alternativas de vida y dejar que nuestros hábitos de consumo destruyan el planeta. A todas luces, es lo que está sucediendo… al Sol.