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El amor: un sentimiento universal

  • LIC. JORGE SANCHEZ MENDEZ

La mayoría, estamos conscientes de que el amor es un sentimiento universal, exclusivamente humano, de afecto y de compasión relacionado, en su aspecto biológico, con la supervivencia; esta es la razón por la cual podemos observar que los animales brindan a sus crías una protección instintiva y es también la explicación por la cual el impulso sexual los lleva a aparearse y garantizar con esto la preservación de su especie que, de acuerdo a una percepción humana, se trata de una manifestación de amor. Popularmente se dice que el amor reside en el corazón y es en esta víscera donde los latidos marcan el ritmo y la intensidad del sentimiento amoroso
El 14 de febrero la iglesia católica celebra a san Valentín, un santo de existencia no comprobada que sirvió al papa Gelasio I (a finales del siglo V), al instaurar su culto, para eliminar las prácticas romanas, llamadas lupercales, que se celebraban en la misma fecha y con las cuales se pretendía asegurar la fertilidad de las mujeres al ser golpeadas con látigos impregnados con sangre de animales (dato gugleado para esta columna).
El amor es la motivación esencial de muchas acciones humanas y sus múltiples manifestaciones como el embeleso por una persona, el deseo sexual, el heroísmo, el patriotismo, la amistad, el altruismo, la pasión, la ternura, la consideración, el respeto y la compasión, entre otras muchas virtudes o ideales –como usted quiera llamarles–, se oponen al egoísmo y a la hipocresía, principalmente. Es precisamente la hipocresía, la falsedad de algunas proclamas, la que se hace evidente en la publicidad del llevado y traído “día del amor y la amistad” que tiene un eminente sentido puramente comercial.
Prácticamente en todos los países, de tradición cristiana, se dedica este día a los enamorados, al amor o a la amistad y se manifiesta de muchas formas, todas las cuales se pueden resumir en ofrecer regalos de objetos que están dispuestos para la ocasión: flores, chocolates, caramelos, globos, tarjetas coloridas, monos de peluche y hartas cosas con formas de corazoncitos, a cual más de cursis. El gasto en tales chucherías es elevado y obliga socialmente a las personas a manifestar su afecto con un regalito que, además, se entrega en un día determinado.
Hoy que la situación económica de nuestro país se encuentra en un estado precario debemos pensar dos veces para lanzarnos a comprar cosas innecesarias con las cuales tratamos de manifestar nuestro amor. Pero es muy difícil sustraerse a la influencia del bombardeo publicitario y a algunos merolicos de la televisión y de la radio, principalmente, cuyos mensajes van en el sentido del consumo. Por qué no decirle con frecuencia al ser amado… “te quiero como a mis zapatos viejos” o algo que sea espontáneo y sincero.
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