imagotipo

La UNAM

  • CP. GERMAN RODRIGUEZ L

La UNAM

Germán Rodríguez L.

 

Soy un ciudadano que quiere y respeta mucho a la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM, no solamente porque mi título universitario fue expedido por la Máxima Casa de Estudios, también porque considero que se trata de patrimonio nacional, de una institución que conserva el reconocimiento de los mexicanos y que se trata de un histórico activo que debe cuidarse, protegerse y extenderse en su esencia.

De escándalo las noticias del homicidio de dos jóvenes en Ciudad Universitaria, la práctica del narcomenudeo, la disputa por el control de la venta de enervantes y estupefacientes, el temor (entendible por su evidente desventaja frente a narcomenudistas) de los integrantes de las brigadas de vigilancia, que carecen de arma alguna y que la razón indica que no deben enfrentar a quienes sí cuentan con ellas.

La autonomía universitaria de la UNAM fue reconocida en la Ley Fundamental desde la década de los ochenta del siglo pasado; no debe ser óbice para que la fuerza del Estado extirpe de la universidad los grupúsculos nocivos, pues ésta se refiere a la atribución que tiene para autorregularse  y autogobernarse, es decir, aprobar las normas que habrán de regir a su interior (emisión de su propia legislación) y a la creación de sus propios órganos de gobierno; en consecuencia, no se trata de un ente aislado del resto de la legislación nacional y, por tanto, no cuenta con un régimen especial de aplicación de la ley.

Calderón, en su cartón semanal publicado en el diario REFORMA (04 de marzo de 2018), luego de minimizar la acción tomada por el Rector Graue que derivó en la difusión de un mensaje en la mega pantalla del Estadio Olímpico Universitario en el encuentro Pumas-Chivas (25 de febrero de 2018) en donde se leía «¡FUERA NARCOS DE LA UNAM!», propuso medidas sensatas, pero complejas, para correr a los delincuentes de la Máxima Casa de Estudios (o rescatarla de ellos): 1. Dar un término para que quienes ocupen el auditorio Justo Sierra (rebautizado por los «huelguistas» de 1999 como Che Guevara), se retiren; si no lo hacen, que lo tome la fuerza pública. 2. Operativo y cárcel a narcomenudistas. 3. Universitario inconforme, expulsión y borrar su historial académico, cuyo lugar lo ocupará el aspirante que sí quiera estudiar.

Tremendo problema que demanda, si no inmediata solución, sí la inmediata implementación de medidas concretas para resolverlo, a efecto de que en la cotidianeidad de la UNAM se refleje la grandeza de la misma: la mejor de Latinoamérica y de las mejores universidades del mundo, según el QS Rankings de las Mejores Universidades del Mundo por Materias 2018.

Entretanto, mi reconocimiento a Axel Lara por su valor cívico de denuncia: indignado porque algunas personas tomaban cerveza y fumaban mariguana en Ciudad Universitaria, fue con la brigada de vigilancia universitaria a reportar el ilícito; sus integrantes, al ver que personal de Imagen Noticias los videogrababa, no tuvieron más remedio que asistir para restablecer el orden (¿desconocían lo denunciado por Axel?), pero no lograron echarlos, sino que éstos se fueron debido a la lente, no sin antes amenazar y pretender amedrentar a Axel diciéndole que ya le darían su merecido cuando estuviera solo. Gran ciudadano. Hago votos porque su seguridad e integridad queden intactas y porque los universitarios tomen su ejemplo de defensa de lo público, del valor de la denuncia, del ejercicio de ciudadanía. Y que cierren filas -autoridades y compañeros- en torno a Axel, quien dijo ser estudiante de Derecho de la UNAM. Un gran goya para él.

germanrodriguez32@hotmail.com