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“Mea culpa”

  • NUEVA ORLEANS

Llegaron ya los Reyes Magos, cumplieron años Don Ignacio Allende en México y Martin Luther King en Estados Unidos; allá también en la capital, el parque que se desbordaba hace ocho años cuando el presiente Obama tomase posesión, se veía algo más vacío ahora que en enero el nuevo inquilino de la Casa Blanca hiciera lo propio; nevó en Washington y en el Bajio mexicano no acaba de llegar el Invierno; llegó el día de la Candelaria y el catorce de febrero nos trajo el singular recuerdo del día de los enamorados y de los amigos… y entre los vecinos países, ni lo uno ni lo otro. Parece mentira que son ya casi dos meses desde que la pesadilla se hizo realidad y con ella el torrente de barbaridades que sigue fluyendo por el apestoso arroyo que sale de la oficina oval y que con sucios torrentes sigue alcanzando muy rápido todos los rincones de nuestro sobrecalentado planeta y de nuestros sobrecalentados corazones.
La semilla de cizaña que el esposo de Melania plantara en la sociedad mundial ha encontrado tierra fértil en la ya de por si alejada humanidad entre la izquierda y la derecha. Los rojos son más rojos, los verdes más verdes, los capitalistas más globalizadores, los nacionalistas más nazis y la intolerancia es la total soberana de todo este caos. La estupidez de un hombre se sigue contagiando a lo largo y ancho del planeta como una plaga letal que sigue creciendo en fondo y forma. ¡Sí!, la estupidez hecha fondo y forma. Lo que comenzó como una mala broma en la arena política, es hoy una plaga que comienza a devastar las relaciones políticas y sociales construidas por gran parte de la historia moderna después de las dos grandes guerras; es una amenaza constante ya no a la estabilidad, sino a supervivencia mundial.
¿Fatalista?, ¡Jamás! “El que tenga oídos que oiga…” Analistas políticos y sociales que van desde los que otrora fueran impulsores del fantoche de la televisión venido a presidente, hasta profesionales del rubro en Estados Unidos y en el resto del mundo coinciden en el peligro inminente que el tipo representa para la estabilidad mundial. Especialistas en la materia están de acuerdo que la personalidad de quien puso en bancarrota a tantas empresas, no es la de una persona mentalmente estable. Las renuncias en varios niveles de gobierno del nuevo mandatario enuncian una clara y radical inconformidad con el loco que está al frente del ejecutivo. Y el padre de Ivanka sigue preparando el terreno para que “a la hora que se armen los catorrazos” el mundo esté de cabeza, los unos contra los otros, los muchos contra los Estados Unidos, y la potencia militar más grande del planeta en contra de los que no se agachen, de los que no paguen el muro, de los que se opongan con la ley en la mano, de los que protesten.
¿Fatalista?, no. La peste se sigue regando y estamos cayendo en el juego del moderno fascista con tal ignorancia y pasión como la de quienes lo eligieron y quienes le siguen defendiendo.
Como sociedad podemos actuar, sentir, hacer. O bien aceptar un infame “mea culpa”.
La luz al final del túnel existe… el domingo pasado en San Miguel de Allende -presumiblemente la ciudad con más americanos en nuestro México lindo y querido- me senté junto a una americana septuagenaria muy rubia, muy blanca y muy ojiverde que lucía un “botón” en su pecho que decía lo siguiente: “I am not Trump” (“Yo no soy Trump”)
luisesparz@gmail.com