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UNA HISTORIA COTIDIANA

  • SINE QUA NON

SINE QUA NON.

UNA HISTORIA COTIDIANA

Saúl García Cornejo

 

UN CANDIDATO (Cualquiera)

            Conciudadanos, los ejes de mis propuestas se centran en “educación, salud, economía sustentable, salarios dignos y empleo, y para ello necesitamos mejores escuelas, trabajo, hospitales…

UN CIUDADANO (Cualquiera):

            Señor candidato ¿Cómo hará todo eso?

CANDIDATO:

            … Conciudadanos, tengo para ustedes éstas despensas y como saben, nosotros manejamos las listas de beneficiarios, y por eso deben votar por mí, por mi Partido para que las cosas se mantengan, mejoren… De otra manera todo esto lo van a perder sin remedio…

CIUDADANO:

            … señor candidato, díganos ¿Cómo hará lo que propone?

CANDIDATO:

            …Todo tiene su proceso y ahora deben votar por mí, ¿Si no, cómo quieren que haga todo lo que les propongo?

PROPUESTAS E INQUISICIONES

            Generalmente, las propuestas políticas de los candidatos a los distintos encargos de representación popular, son similares o las mismas pero maquilladas a modo del Partido o candidato en turno; así como las preguntas del electorado de qué, cómo, cuándo y con qué realizarían tales propositores la concreción de las promesas de campaña. Cuando fui candidato en 2009 pregunté a la primera mujer candidata al cargo de Presidente Municipal: por qué traía las mismas propuestas de sus antecesores (de al menos 12 años antes) y no respondió.

            Es fácil decir que tres años, por ejemplo, no son suficientes para la concreción o desarrollo de los planes o promesas políticas, lo que es parcialmente verdad. Sin embargo, habría que decir que se trata de propuestas de continuidad, como es nuestro caso en Celaya, el ferroférico que tiene ya más de 20 años en la palestra y cada candidato, en particular del Partido en el Poder, recurre a la promesa (vana) de que ahora sí se resolverá. Mientras tanto en otras Entidades aledañas ya van adelantados en su propio proyecto en el mismo sentido, pero sobre todo no dicen que es un asunto de competencia federal y que la autoridad municipal está muy disminuida en su intervención y si acaso, sólo toca ser gestora lo que por cierto, tampoco ha hecho bien y ahí está el resultado, a la vista.

SUGERENCIAS:

            Es recomendable que los candidatos no hagan promesas de cumplir lo que está fuera de su esfera de acción o intervención. Por ejemplo, para el puesto de Presidente Municipal, poco se puede hacer en el rubro de “Educación” si no es para coadyuvar con las infraestructuras de proximidad (Calles, accesos viales y peatonales, agua y drenaje, conservación material, etc.), pero para nada se puede intervenir en la educación o formación escolar en sí misma. O en el caso de la seguridad pública, en que igual hay limitación, pues sólo le corresponde la prevención, no la persecución y menos la procuración; puede sí, participar en alguna coordinación, en los planes de inteligencia policial sobre todo que se supone, conoce su mapa geográfico, político y social.

            Y llama mucho mi atención que a estas alturas de la efervescencia política y lo que se nos dice sobre la cultura cívica, que se siga dando más importancia a las candidaturas –y los candidatos- que van a los puestos ejecutivos: Presidente de la República, Gobernador y Presidente Municipal, que obvio sí tienen relevancia en el esquema político-administrativo, pero se olvidan de los candidatos a Regidores y Diputados, cuando éstos ejercerán una representatividad real y mayor, al formar precisamente los cuerpos colegiados que son legalmente quienes tendrán el poder soberano –por su representación popular constitucional- y tomarán las decisiones que nos beneficien o nos afecten en el futuro inmediato, sin olvidar el pasado que ya es historia política.

LA REALIDAD POLÍTICA y REPRESENTATIVA.

            El Ayuntamiento pues, es el órgano representativo y popular que tendrá que decidir y definir las políticas públicas en los municipios. ¿Y saben los electores quiénes son esos candidatos a Regidores? No, por lo regular sólo son conocidos por sus familiares, allegados y a veces en el Partido de donde haya surgido el candidato municipal, o por excepción como ahora resultan los mal llamados candidatos independientes. ¿Han escuchado hablar a algún candidato a Regidor? No lo creo, no al menos en el contexto de la campaña de quien sea el candidato a Presidente Municipal. A menos que dichos candidatos ya sean conocidos social y políticamente, pero es una verdad que no son tomados en cuenta en lo que respecta a su importancia representativa y decisoria.

            Lo mismo ocurre, aunque en menor grado al realizar sus campañas un tanto por su lado, en el caso de los candidatos a Diputados (Siendo de más presencia por lo regular, los candidatos a los distritos locales, que los federales por natural lejanía de su función).

LEJANÍA DE SU FUNCIÓN…

Una situación por desgracia generalizada y muy acusada por la sociedad y los electores. Tales candidatos, luego de ser electos ya no son vistos en sus distritos, aunque está de moda poner oficinas de “gestión”, no se les ve ahí. Hay y habrá contadas excepciones a ésa “regla”. El problema es que la atención es pobre para los representados y la comunidad en general.

OFENSIVO Y TENDENCIOSO.

            Las dádivas electoreras, son ofensivas y tienden a mantener pobres a los que se atienen a ellas. “La compraventa” del sufragio es deleznable, oprobiosa, ruin. ¿Tienen las personas otra opción? Sí. Como dice el adagio: “Pobre, pero honrado” En un contexto de dignidad sufragista. Amén de que es un enorme dispendio y no siempre está bajo el lente fiscalizador, sobre todo para el Partido que esté en un momento dado, en el Poder.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON.

            Los candidatos y sus Partidos, coaligados o no, deben demostrar con hechos que efectivamente buscan el cambio, ésa palabra, ésa circunstancia tan sobada, pero a la vez tan desgastada. Por ello, las campañas deben ser austeras, inteligentes y propositivas, no de una guerra sucia sin cuartel, ni sin propuestas viables y sobre todo que se puedan hacer tangibles y en el ámbito de las funciones de los candidatos una vez electos, para no caer en aquél viejo chiste político: “Compatriotas les haré un hermoso puente… (Los ciudadanos replican: Pero no tenemos un río que cruzar…) y sigue el político: …Pues les haré el río, para que tengan su puente…”

            Tienen mis estimados lectores, como siempre, la última opinión. Salud, Alegría y Prosperidad.