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Preside Cardenal celebración de los 250 años de la cesión de la Doctrina

  • Karla Melgoza
  • en LOCAL

El Cardenal Alberto Suárez Inda presidirá hoy la celebración de los 250 años de la cesión de la Doctrina al clero diocesano; así se denomina momento en que los Franciscanos, que evangelizaron esta región desde la fundación de la ciudad, hicieron entrega del templo de San José de los Naturales a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Morelia, a la cual pertenecía Celaya.

El hecho histórico se registró el 10 de febrero de 1767; sin embargo, la celebración principal, que será la misa con el Cardenal, se realizará hoy,

pues no es un festejo de un solo día, sino que se han programado diferentes actividades en diferentes fechas.

El padre Daniel Huerta, párroco del Sagrario Catedral, dijo que, además de la Eucaristía, se entregará un reconocimiento a los Franciscanos por la labor de evangelización que realizaron durante 196 años, quienes tuvieron a cargo la Doctrina.

Al final de la Eucaristía se develará una placa conmemorativa a los 250 de la cesión de la Doctrina al clero diocesano o de la secularización de la pastoral y de la administración de los sacramentos.

TEMPLO, TESTIGO DE LA EVANGELIZACIÓN

El templo de la hoy Catedral de Celaya ha sido testigo del caminar evangelizador en la ciudad, mucho antes de recibir este rango, ya que era el lugar denominado Doctrina o Capilla de San José de los Naturales, donde los franciscanos tuvieron la tarea de evangelizar a la clase baja de la villa de Nuestra Señora de la Concepción de Zalaya.

Debido a que los franciscanos eran quienes administraban a la ahora “Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús”, la secularización quiere decir que el templo pasó a manos y responsabilidad directa del clero secular, el 10 de febrero de 1767, por lo que la parroquia y la diócesis de Celaya celebran la cesión de la Doctrina al Clero Diocesano.

El lugar ha sido testigo de la presencia de Dios en la vida e historia del pueblo celayense y del avance de la fe en las familias, pues aquí hay parte de la identidad y cultura de la ciudad, que no puede pasar desapercibida en la conmemoración de estos dos siglos y medio, según el padre Daniel Huerta Ibáñez, párroco de Catedral y vicario general del Obispado de Celaya, quien añade que es necesario recordar cómo los primeros pobladores de estas tierras, escucharon la voz de Dios.

De acuerdo al párroco, en 1580, la clase baja de la ciudad acudía a la Capilla de San José de los Naturales, mientras que la clase rica asistía a la Santa Misa en el templo de San Francisco.

Los primeros acudían a “las Doctrinas” que en la Nueva España, eran pequeños poblados que se formaban en torno a un rancho-capilla levantado por los misioneros, donde se agrupaban los naturales que iban aceptando la fe.

Estas estaban a cargo de un doctrinero, quien se encargaba de transmitirles los contenidos de la fe a los indígenas. Este fue el método inicial de evangelización utilizado por los misioneros franciscanos y fue el origen de numerosas ciudades que existen en la actualidad.

Se dice que a principios del siglo XVII, la Orden Franciscana evangelizaba a cerca de dos mil 500 indígenas, en un pueblo ubicado cerca de la villa llamado San José, que al día de hoy comprende las comunidades de San Juan de la Vega, San Miguel Octopan y Santiago Neutla.

Estos pueblos eran atendidos por ministros que se desplazaban desde Celaya y debido al amplio territorio que comprendía la doctrina y al aumento de la población, fueron erigidos como “ayuda de doctrina” y hoy perduran como cabeceras parroquiales.

La secularización, por su parte, afectó únicamente a la ciudad y a sus alrededores, pues esas Ayudas de Doctrina, siguieron siendo atendidas por los franciscanos. En tanto, el obispo de Valladolid (Morelia), quien en ese entonces era don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, nombró como primer párroco a don Vicente Ferrer de Zamarripa.

Los franciscanos continuaron conservando su Iglesia, dejando como templo parroquial a la Capilla de San José de los Naturales.

Durante el periodo franciscano, también existieron otras órdenes religiosas como los agustinos, los carmelitas, los juaninos, los jesuitas y los mercedarios; sin embargo, los franciscanos fueron los que exclusivamente llevaron la responsabilidad de la encomienda pastoral del derecho parroquial.

El cronista de la ciudad, Fernando Amate, subrayó que una de las principales características de la Catedral, es que todavía en los años 60’s era un punto de referencia moral en las familias celayenses, pues lo que el señor cura determinara ordenar y orientar, era la palabra que se seguía.

Asimismo, comentó que todavía en el siglo pasado, en el inmueble se colocaba la cartelera de películas del cine y adjudicaba su clasificación, por lo que quienes tenían la intención de acudir a ver una cinta cinematográfica, tenía que acudir al templo para revisar la clasificación y determinar si era correcto o no acudir.

De igual manera, cuando un católico fallecía, se mandaban a imprimir esquelas y se colocaban a la entrada de la parroquia, siendo considerado como un privilegio por haber sido parte de la religión y fieles a la palabra de Dios.

TEMPLO DIOCESANO

El padre Daniel Huerta comentó que fue en 1974, cuando llegó el primer obispo a Celaya, don Victorino Álvarez Tena, cuando el templo se convirtió en sede del Obispado, conformando una diócesis con 11 municipios de Guanajuato, que vino a dar mayor dimensión de fe y cercanía de la Iglesia con el hombre, para llevar al ser humano con Dios.

Esta historia envuelve una serie de personajes y acontecimientos que deben ser recordados, porque marcaron el caminar evangelizador desde la fundación de Celaya hasta el día de hoy, explicó el padre Daniel Huerta.

Entre los hombres destacados, se encuentran: don Leopoldo Lara Torres, quien fuera párroco de Celaya en 1916; don José Cobarrubias Estrada, en 1921; don Rafael Lemus Díaz Barriga, en 1931; don Guillermo Márquez Reyes, en 1958 hasta 1978; don Guillermo Dávalos Martínez, de 1978 hasta 1982; don Antonio García Paredes en 1982; don José Ortiz Rivera en 1994; don Enrique Gutiérrez Sánchez, en 2001; y Daniel Huerta, quien permanece en el lugar desde 2007.