/ domingo 12 de septiembre de 2021

A 20 años del 11/S, el Talibán consolida su poder en Afganistán

Este lunes, el aeropuerto de Kabul recibirá el primer vuelo comercial tras la toma de los talibanes, en un intento del nuevo gobierno por echar a andar el país

El Talibán sigue en su búsqueda por consolidar un nuevo gobierno en Afganistán con pasos hacia la normalización económica; el primero de ellos, el retorno de vuelos comerciales al aeropuerto de Kabul, 20 años después de los atentados del 11/S en Estados Unidos.

Tras aquel catastrófico 11 de septiembre, la historia afgana cambió. Señalados de alojar al líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden, los talibanes cayeron frente a una coalición internacional, liderada por EU, lo que supuso el fin de su primer régimen, instaurado en 1996 tras la guerra civil en su país.

El pasado 30 de agosto, el último avión militar estadounidense despegó del aeropuerto de Kabul, lo que terminó con una ocupación que se extendió a lo largo de dos décadas y permitió que el Talibán tomara el poder del país el 15 de agosto.

"Este es un día para Estados Unidos, no para Afganistán", estimó Muhamad Alzoad, empleado de un banco. Para él, el 11 de septiembre "no tenía nada que ver con Afganistán, pero nos hizo sufrir".

El caótico final del conflicto, el más largo en la historia de Estados Unidos, sigue causando polémica en el país norteamericano, que recordaba este sábado a las casi tres mil víctimas de esos atentados yihadistas. El presidente Joe Biden defendió nuevamente su decisión de retirar las tropas de Afganistán.

"¿Al Qaeda puede volver? Sí, pero se lo diré, ya están de regreso en otros sitios", aseguró. "¿Cuál es la estrategia? ¿Tenemos que invadir todos los sitios donde se encuentra Al Qaeda y dejar nuestras tropas? ¡Seamos serios!", añadió.

Su predecesor Donald Trump, quien pactó con los talibanes la salida del país, arremetió contra la "administración inepta" de Joe Biden por su "incompetencia" en el retiro de Afganistán.

Poner en marcha el país

Por su parte, los antiguos insurgentes buscan echar a andar de nueva cuenta el país y ofrecer una buena imagen al exterior. En el camino a la normalización económica, este lunes aterrizará en Kabul el primer vuelo comercial, procedente de Pakistán, desde que los talibanes tomaran el poder.

"Tenemos todas las autorizaciones técnicas para las operaciones aéreas", dijo el sábado a la AFP Abdullah Hafeez Khan, portavoz de Pakistan International Airlines (PIA), la aerolínea nacional de Pakistán.

"Hasta este momento hemos recibido 73 solicitudes" de pasajeros interesados "lo que es muy alentador", añadió, estimando que procedían sobre todo de organizaciones humanitarias y periodistas que desean ir a Kabul.

A finales de agosto, el aeropuerto de Kabul vivió momentos de caos durante la evacuación de 123 mil personas en dos semanas, una operación manchada por el sangriento atentado suicida reivindicado por el Estado Islámico, que dejó más de 100 fallecidos.

Por su parte, el aeródromo ha ocupado gran parte de la atención de los nuevo dueños de Afganistán, que buscan ponerlo en funcionamiento con la ayuda técnica que les brindó Catar.

La semana pasada, dos vuelos con destino a ese país despegaron de las instalaciones en la capital afgana, llevando a cerca de 200 personas que buscaban salir del país, la mayoría con pasaporte extranjero.

Igualmente, dos aviones aterrizaron el sábado con suministros, como carne, leche en polvo, aceite de cocina y otras provisiones, según pudo constatar la AFP.

La policía afgana ha reanudado el trabajo en los puestos de control del aeropuerto de Kabul junto a los talibanes, informaron este domingo dos agentes, por primera vez desde que el movimiento islamista tomó el poder el 15 de agosto.

Los antiguos miembros de la policía afgana fueron llamados por el Talibán para incorporarse a los cuerpos de seguridad. / Foto: AFP

Miembros de la policía afgana se encontraban en varios puestos de control situados en el exterior de los principales edificios del aeropuerto, constató un periodista de la AFP.

"Volví al trabajo ayer, más de dos semanas después de que me enviaran a casa", declaró a la AFP uno de los policías que pidió el anonimato.

"Recibí una llamada de un comandante talibán de alto rango que me pidió que volviera. Fue maravilloso, ayer. Estoy muy feliz de volver al servicio", contó otro.

Un empleado del aeropuerto, encargado de la seguridad de una compañía privada, confirmó que la policía se desplegó alrededor del aeropuerto el sábado.

"Garantizan la seguridad con los talibanes", dijo a la AFP, una semana después de que los nuevos amos del país instaran a las fuerzas del antiguo gobierno a integrar los nuevos servicios de seguridad.

El último refugio para el trabajo de las mujeres

Casi un mes después de que los talibanes se hicieran con el control de Afganistán, Rabia, de 35 años, ha tomado una difícil decisión: superar el miedo al nuevo gobierno y volver a trabajar en el aeropuerto de Kabul.

Esta madre de tres niños, maquillada y vestida con un traje de chaqueta azul, es muy consciente del peligro, sobre todo desde el atentado suicida perpetrado frente al aeropuerto el pasado 26 de agosto, durante las caóticas evacuaciones de extranjeros y afganos que querían huir del nuevo gobierno. Pero, asegura, no tiene otra opción.

Las mujeres que trabajaban en el aeropuerto de Kabul son unas de las pocas que han sido llamadas por los talibanes para retomar sus actividades. / Foto: AFP

"Necesito dinero para atender las necesidades de mi familia", explica a la AFP. Desde 2010, trabaja en la terminal para el GAAC, una compañía que tiene sede en Emiratos Árabes Unidos y que provee servicios de asistencia y de gestión de la seguridad.

"Estaba nerviosa en casa, tenía miedo, no podía ni hablar", agrega. "Me sentía muy mal. Ahora me siento mejor".

Las mujeres que trabajaban en el aeropuerto antes de que los talibanes llegaran al poder, el 15 de agosto, son de las pocas afganas a las que los islamistas han dado permiso para volver a su puesto de trabajo. Pero de las más de 80 empleadas que tenía el aeródromo, solo 12 -Rabia entre ellas- aceptaron volver.

"Mi sueño es ser la mujer más rica de Afganistán. Creo que sigo siendo la más afortunada [...] Haré lo que me gusta hasta que la suerte deje de estar de mi lado", dice Rabia.

Su colega Zala tiene un sueño completamente distinto. Esta joven de 30 años, que iba a clases de francés en un instituto de Kabul, tuvo que renunciar a ellas y quedarse en casa durante tres semanas desde que los talibanes regresaron al poder.

"Buenos días, llévenme a París", suelta, chapurreando en francés, frente a sus colegas, que se echan a reír. "Pero no hoy. Hoy soy una de las últimas mujeres [que trabajan] en el aeropuerto".

Prohibidas las protestas en Afganistán

En una aparente confirmación de los temores de la comunidad internacional, pese a las promesas de que se respetarían los derechos en el nuevo régimen talibán, en últimos días fueron reprimidas violentamente las protestas que estallaron en su contra, lo que dejó dos personas muertas por impacto de bala.

Igualmente, algunos reporteros que cubrían las manifestaciones fueron golpeados por combatientes del nuevo régimen. Más tarde, se prohibieron las protestas, a menos que contaran con autorización judicial.

Sin embargo, el sábado se permitió a decenas de mujeres cubiertas con un velo negro integral manifestarse en apoyo a los talibanes.

Asimismo, unas 300 mujeres vestidas de forma similar se reunieron en una sala de conferencias de una universidad de Kabul para escuchar a los oradores ensalzar las virtudes de las políticas de los talibanes.

"Estamos en contra de esas mujeres que protestan en las calles pretendiendo representar a las mujeres afganas", dijo una de las participantes.

Durante su primer régimen, los talibanes pisotearon los derechos de las mujeres y restringieron sus libertades más simples, como estudiar, trabajar o salir a la calle solas.

Esta vez han dicho que se permitirá a las mujeres asistir a la universidad, siempre y cuando las clases estén segregadas por sexo o, al menos, separadas por una cortina.

El nuevo régimen también anunció que prohibirá la práctica de deportes a las mujeres, incluyendo el críquet, considerado el deporte nacional.

El Talibán sigue en su búsqueda por consolidar un nuevo gobierno en Afganistán con pasos hacia la normalización económica; el primero de ellos, el retorno de vuelos comerciales al aeropuerto de Kabul, 20 años después de los atentados del 11/S en Estados Unidos.

Tras aquel catastrófico 11 de septiembre, la historia afgana cambió. Señalados de alojar al líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden, los talibanes cayeron frente a una coalición internacional, liderada por EU, lo que supuso el fin de su primer régimen, instaurado en 1996 tras la guerra civil en su país.

El pasado 30 de agosto, el último avión militar estadounidense despegó del aeropuerto de Kabul, lo que terminó con una ocupación que se extendió a lo largo de dos décadas y permitió que el Talibán tomara el poder del país el 15 de agosto.

"Este es un día para Estados Unidos, no para Afganistán", estimó Muhamad Alzoad, empleado de un banco. Para él, el 11 de septiembre "no tenía nada que ver con Afganistán, pero nos hizo sufrir".

El caótico final del conflicto, el más largo en la historia de Estados Unidos, sigue causando polémica en el país norteamericano, que recordaba este sábado a las casi tres mil víctimas de esos atentados yihadistas. El presidente Joe Biden defendió nuevamente su decisión de retirar las tropas de Afganistán.

"¿Al Qaeda puede volver? Sí, pero se lo diré, ya están de regreso en otros sitios", aseguró. "¿Cuál es la estrategia? ¿Tenemos que invadir todos los sitios donde se encuentra Al Qaeda y dejar nuestras tropas? ¡Seamos serios!", añadió.

Su predecesor Donald Trump, quien pactó con los talibanes la salida del país, arremetió contra la "administración inepta" de Joe Biden por su "incompetencia" en el retiro de Afganistán.

Poner en marcha el país

Por su parte, los antiguos insurgentes buscan echar a andar de nueva cuenta el país y ofrecer una buena imagen al exterior. En el camino a la normalización económica, este lunes aterrizará en Kabul el primer vuelo comercial, procedente de Pakistán, desde que los talibanes tomaran el poder.

"Tenemos todas las autorizaciones técnicas para las operaciones aéreas", dijo el sábado a la AFP Abdullah Hafeez Khan, portavoz de Pakistan International Airlines (PIA), la aerolínea nacional de Pakistán.

"Hasta este momento hemos recibido 73 solicitudes" de pasajeros interesados "lo que es muy alentador", añadió, estimando que procedían sobre todo de organizaciones humanitarias y periodistas que desean ir a Kabul.

A finales de agosto, el aeropuerto de Kabul vivió momentos de caos durante la evacuación de 123 mil personas en dos semanas, una operación manchada por el sangriento atentado suicida reivindicado por el Estado Islámico, que dejó más de 100 fallecidos.

Por su parte, el aeródromo ha ocupado gran parte de la atención de los nuevo dueños de Afganistán, que buscan ponerlo en funcionamiento con la ayuda técnica que les brindó Catar.

La semana pasada, dos vuelos con destino a ese país despegaron de las instalaciones en la capital afgana, llevando a cerca de 200 personas que buscaban salir del país, la mayoría con pasaporte extranjero.

Igualmente, dos aviones aterrizaron el sábado con suministros, como carne, leche en polvo, aceite de cocina y otras provisiones, según pudo constatar la AFP.

La policía afgana ha reanudado el trabajo en los puestos de control del aeropuerto de Kabul junto a los talibanes, informaron este domingo dos agentes, por primera vez desde que el movimiento islamista tomó el poder el 15 de agosto.

Los antiguos miembros de la policía afgana fueron llamados por el Talibán para incorporarse a los cuerpos de seguridad. / Foto: AFP

Miembros de la policía afgana se encontraban en varios puestos de control situados en el exterior de los principales edificios del aeropuerto, constató un periodista de la AFP.

"Volví al trabajo ayer, más de dos semanas después de que me enviaran a casa", declaró a la AFP uno de los policías que pidió el anonimato.

"Recibí una llamada de un comandante talibán de alto rango que me pidió que volviera. Fue maravilloso, ayer. Estoy muy feliz de volver al servicio", contó otro.

Un empleado del aeropuerto, encargado de la seguridad de una compañía privada, confirmó que la policía se desplegó alrededor del aeropuerto el sábado.

"Garantizan la seguridad con los talibanes", dijo a la AFP, una semana después de que los nuevos amos del país instaran a las fuerzas del antiguo gobierno a integrar los nuevos servicios de seguridad.

El último refugio para el trabajo de las mujeres

Casi un mes después de que los talibanes se hicieran con el control de Afganistán, Rabia, de 35 años, ha tomado una difícil decisión: superar el miedo al nuevo gobierno y volver a trabajar en el aeropuerto de Kabul.

Esta madre de tres niños, maquillada y vestida con un traje de chaqueta azul, es muy consciente del peligro, sobre todo desde el atentado suicida perpetrado frente al aeropuerto el pasado 26 de agosto, durante las caóticas evacuaciones de extranjeros y afganos que querían huir del nuevo gobierno. Pero, asegura, no tiene otra opción.

Las mujeres que trabajaban en el aeropuerto de Kabul son unas de las pocas que han sido llamadas por los talibanes para retomar sus actividades. / Foto: AFP

"Necesito dinero para atender las necesidades de mi familia", explica a la AFP. Desde 2010, trabaja en la terminal para el GAAC, una compañía que tiene sede en Emiratos Árabes Unidos y que provee servicios de asistencia y de gestión de la seguridad.

"Estaba nerviosa en casa, tenía miedo, no podía ni hablar", agrega. "Me sentía muy mal. Ahora me siento mejor".

Las mujeres que trabajaban en el aeropuerto antes de que los talibanes llegaran al poder, el 15 de agosto, son de las pocas afganas a las que los islamistas han dado permiso para volver a su puesto de trabajo. Pero de las más de 80 empleadas que tenía el aeródromo, solo 12 -Rabia entre ellas- aceptaron volver.

"Mi sueño es ser la mujer más rica de Afganistán. Creo que sigo siendo la más afortunada [...] Haré lo que me gusta hasta que la suerte deje de estar de mi lado", dice Rabia.

Su colega Zala tiene un sueño completamente distinto. Esta joven de 30 años, que iba a clases de francés en un instituto de Kabul, tuvo que renunciar a ellas y quedarse en casa durante tres semanas desde que los talibanes regresaron al poder.

"Buenos días, llévenme a París", suelta, chapurreando en francés, frente a sus colegas, que se echan a reír. "Pero no hoy. Hoy soy una de las últimas mujeres [que trabajan] en el aeropuerto".

Prohibidas las protestas en Afganistán

En una aparente confirmación de los temores de la comunidad internacional, pese a las promesas de que se respetarían los derechos en el nuevo régimen talibán, en últimos días fueron reprimidas violentamente las protestas que estallaron en su contra, lo que dejó dos personas muertas por impacto de bala.

Igualmente, algunos reporteros que cubrían las manifestaciones fueron golpeados por combatientes del nuevo régimen. Más tarde, se prohibieron las protestas, a menos que contaran con autorización judicial.

Sin embargo, el sábado se permitió a decenas de mujeres cubiertas con un velo negro integral manifestarse en apoyo a los talibanes.

Asimismo, unas 300 mujeres vestidas de forma similar se reunieron en una sala de conferencias de una universidad de Kabul para escuchar a los oradores ensalzar las virtudes de las políticas de los talibanes.

"Estamos en contra de esas mujeres que protestan en las calles pretendiendo representar a las mujeres afganas", dijo una de las participantes.

Durante su primer régimen, los talibanes pisotearon los derechos de las mujeres y restringieron sus libertades más simples, como estudiar, trabajar o salir a la calle solas.

Esta vez han dicho que se permitirá a las mujeres asistir a la universidad, siempre y cuando las clases estén segregadas por sexo o, al menos, separadas por una cortina.

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