/ martes 21 de mayo de 2024

El Justo Medio

Lo que nos jugamos el 2 de junio

Las y los mexicanos estamos convocados a participar en la que será la más grande elección en la historia de nuestro país. El domingo 2 de junio se habrá de elegir a la próxima Presidenta o Presidente de la República, 500 Diputados Federales, 128 Senadores, 9 Gobernadores, 31 de los 32 Congresos locales y Ayuntamientos en 30 de las 32 entidades federativas. Más de 20 mil cargos de elección popular serán votados en el ‘súper domingo electoral’ en México.

El Instituto Nacional Electoral cuenta con un presupuesto autorizado de casi 8 mil 803 millones de pesos para la organización del proceso electoral federal, más 10 mil 444 millones que las y los mexicanos invertimos para dar prerrogativas y financiamiento público a los siete partidos políticos con registro nacional. A este presupuesto hay que sumar el propio de los 32 órganos electorales locales.

La lista nominal del electorado a nivel federal está conformada por 98 millones 409 mil 061 electores; de ellos, el 52 por ciento son mujeres y el 48 por ciento son hombres. El 37 por ciento de la lista nominal tiene menos de 35 años y casi 15 millones de jóvenes podrán votar por primera vez para elegir Presidente de la República. El rango de edad en el que se concentra la mayor cantidad de electores es el de 65 años y más; 12 millones 954 mil electores forman parte de este segmento de la población.

Bajo esta radiografía demográfica, la elección se disputa fundamentalmente, bajo dos proyectos políticos; la continuidad de la autodenominada cuarta transformación de la vida pública, liderada por Morena y, por otro lado, un proyecto de cambio en la visión de la ejecución de políticas públicas en las áreas más sensibles de la administración: seguridad, educación y salud; liderada por la coalición Fuerza y Corazón por México.

Bajo esta premisa, vale la pena analizar al margen de fobias y filias lo que ha significado la administración federal del Presidente López en las áreas citadas. Empecemos por el tema de la seguridad. Con datos de la Secretaría de Seguridad y protección Ciudadana, en el sexenio de Vicente Fox se contabilizaron 60 mil 286 homicidios, un promedio de 28 diarios; tomemos este sexenio como el punto de comparación con los sexenios posteriores. Con Felipe Calderón, perdieron la vida 120 mil 463 personas, un promedio de 55 asesinatos por día, lo cual significó un aumento del 96 por ciento con respecto al periodo de Fox. En el sexenio de Ernesto Peña Nieto, se cometieron 156 mil 066 homicidios, un promedio de 71 asesinatos por día; ello equivale a un aumento del 153 por ciento con respecto al período de Fox. Hasta el mes de febrero del 2024, en el sexenio de López Obrador se han registrado 180 mil 554 homicidios, lo cual se traduce en un promedio de 94 homicidios por día, el equivalente a un crecimiento del 235 por ciento con respecto al período de Fox.

En el tema de las desapariciones el resultado no es diferente. Con datos de la Secretaría de Gobernación, en el sexenio de Fox se registraron 931 personas desparecidas, un promedio de 0.42 desaparecidos cada día. En el período de Felipe Calderón, el número de desaparecidos aumentó a 17 mil 465 personas, un promedio diario de 7.97 personas, que se traduce en un aumento del 1,797 por ciento. En el sexenio de Enrique Peña Nieto, se contabilizaron 33 mil 916 desaparecidos, un promedio diario de 15.48 que equivale a un incremento del 3,586 por ciento respecto al período de Fox. Hasta febrero del 2024, en el período de López Obrador se han registrado ya 48 mil 687 personas desaparecidas, lo que equivale a un promedio diario de 25.40 personas; ello implica un aumento del 5,947 por ciento con respecto al sexenio de Fox.

Se pudiera argumentar que existe un factor tendencial e inercial que pudiera justificar el hecho de que AMLO no logró reducir el número de asesinatos y desaparecidos en el país. Ello, en todo caso, contrasta con la declaración hecha por el hoy Presidente el 3 de enero del 2018, antes de ser electo: “Yo voy a conseguir la paz, ese es mi compromiso, voy a conseguir la paz y voy a terminar con la guerra, no vamos a continuar con la misma estrategia que no ha dado resultados […]. A mitad del sexenio ya no habrá guerra”, declaró a El Financiero. La mitad del sexenio se consumó el 1 de diciembre del 2021; el fracaso es contundente.

En materia de educación, de acuerdo al CONEVAL, 1.5 millones de personas han entrado a las filas del rezago educativo en este gobierno para alcanzar ya un total de 25.1 millones de mexicanas y mexicanos que sufren de esta condición. Según la SEP, el número de niñas y niños matriculados en educación primaria se ha reducido con el actual gobierno federal en 4.5 por ciento; el número de jóvenes matriculados en educación secundaria se ha reducido en el sexenio de López Obrador en 4.1 por ciento y el número de jóvenes matriculados en educación media superior se ha reducido en 4.5 por ciento. Con ello, la matrícula desde primaria hasta preparatoria se ha reducido en más de 1 millón 125 mil estudiantes en el actual gobierno federal.

Pero no solo se ha observado una lamentable reducción en la matrícula de estudiantes, sino que la calidad de la educación se ha deteriorado en el período de la ‘cuarta transformación’. De acuerdo a la prueba PISA de la OCDE, entre el 2018 y el 2022, México perdió el avance que había logrado acumular a partir del 2003 en habilidades matemáticas. En las tres áreas evaluadas por PISA, matemáticas, lectura y ciencias, el país sufrió retrocesos a partir de la implementación del modelo educativo de López Obrador.

En cuanto a la política de salud pública, entre el 2018 y el 2022, con datos de la Secretaría de Salud, la tasa de mortalidad por cada cien mil habitantes, aumentó en 15 por ciento. El número de mexicanas y mexicanos sin acceso a servicios de salud se incrementó en 30.3 millones de personas, lo que se traduce en un incremento del 151 por ciento. Los indicadores de consultas, egresos hospitalarios, vacunación y disponibilidad de medicamentos, todos ellos, sufrieron profundos deterioros.

Las cifras son frías, pero objetivas; las estadísticas son oficiales y contundentes. ¿Qué elegirá la mayoría de los electores?

La virtud del justo medio.

Entre el 2018 y el 2022, la población mexicana que sufre carencias sociales se incrementó en 5.2 millones de personas. Estructuralmente, hay retrocesos en el combate a la pobreza. Las carencias que aumentaron fueron: rezago educativo y acceso a servicios de salud.

Lo que nos jugamos el 2 de junio

Las y los mexicanos estamos convocados a participar en la que será la más grande elección en la historia de nuestro país. El domingo 2 de junio se habrá de elegir a la próxima Presidenta o Presidente de la República, 500 Diputados Federales, 128 Senadores, 9 Gobernadores, 31 de los 32 Congresos locales y Ayuntamientos en 30 de las 32 entidades federativas. Más de 20 mil cargos de elección popular serán votados en el ‘súper domingo electoral’ en México.

El Instituto Nacional Electoral cuenta con un presupuesto autorizado de casi 8 mil 803 millones de pesos para la organización del proceso electoral federal, más 10 mil 444 millones que las y los mexicanos invertimos para dar prerrogativas y financiamiento público a los siete partidos políticos con registro nacional. A este presupuesto hay que sumar el propio de los 32 órganos electorales locales.

La lista nominal del electorado a nivel federal está conformada por 98 millones 409 mil 061 electores; de ellos, el 52 por ciento son mujeres y el 48 por ciento son hombres. El 37 por ciento de la lista nominal tiene menos de 35 años y casi 15 millones de jóvenes podrán votar por primera vez para elegir Presidente de la República. El rango de edad en el que se concentra la mayor cantidad de electores es el de 65 años y más; 12 millones 954 mil electores forman parte de este segmento de la población.

Bajo esta radiografía demográfica, la elección se disputa fundamentalmente, bajo dos proyectos políticos; la continuidad de la autodenominada cuarta transformación de la vida pública, liderada por Morena y, por otro lado, un proyecto de cambio en la visión de la ejecución de políticas públicas en las áreas más sensibles de la administración: seguridad, educación y salud; liderada por la coalición Fuerza y Corazón por México.

Bajo esta premisa, vale la pena analizar al margen de fobias y filias lo que ha significado la administración federal del Presidente López en las áreas citadas. Empecemos por el tema de la seguridad. Con datos de la Secretaría de Seguridad y protección Ciudadana, en el sexenio de Vicente Fox se contabilizaron 60 mil 286 homicidios, un promedio de 28 diarios; tomemos este sexenio como el punto de comparación con los sexenios posteriores. Con Felipe Calderón, perdieron la vida 120 mil 463 personas, un promedio de 55 asesinatos por día, lo cual significó un aumento del 96 por ciento con respecto al periodo de Fox. En el sexenio de Ernesto Peña Nieto, se cometieron 156 mil 066 homicidios, un promedio de 71 asesinatos por día; ello equivale a un aumento del 153 por ciento con respecto al período de Fox. Hasta el mes de febrero del 2024, en el sexenio de López Obrador se han registrado 180 mil 554 homicidios, lo cual se traduce en un promedio de 94 homicidios por día, el equivalente a un crecimiento del 235 por ciento con respecto al período de Fox.

En el tema de las desapariciones el resultado no es diferente. Con datos de la Secretaría de Gobernación, en el sexenio de Fox se registraron 931 personas desparecidas, un promedio de 0.42 desaparecidos cada día. En el período de Felipe Calderón, el número de desaparecidos aumentó a 17 mil 465 personas, un promedio diario de 7.97 personas, que se traduce en un aumento del 1,797 por ciento. En el sexenio de Enrique Peña Nieto, se contabilizaron 33 mil 916 desaparecidos, un promedio diario de 15.48 que equivale a un incremento del 3,586 por ciento respecto al período de Fox. Hasta febrero del 2024, en el período de López Obrador se han registrado ya 48 mil 687 personas desaparecidas, lo que equivale a un promedio diario de 25.40 personas; ello implica un aumento del 5,947 por ciento con respecto al sexenio de Fox.

Se pudiera argumentar que existe un factor tendencial e inercial que pudiera justificar el hecho de que AMLO no logró reducir el número de asesinatos y desaparecidos en el país. Ello, en todo caso, contrasta con la declaración hecha por el hoy Presidente el 3 de enero del 2018, antes de ser electo: “Yo voy a conseguir la paz, ese es mi compromiso, voy a conseguir la paz y voy a terminar con la guerra, no vamos a continuar con la misma estrategia que no ha dado resultados […]. A mitad del sexenio ya no habrá guerra”, declaró a El Financiero. La mitad del sexenio se consumó el 1 de diciembre del 2021; el fracaso es contundente.

En materia de educación, de acuerdo al CONEVAL, 1.5 millones de personas han entrado a las filas del rezago educativo en este gobierno para alcanzar ya un total de 25.1 millones de mexicanas y mexicanos que sufren de esta condición. Según la SEP, el número de niñas y niños matriculados en educación primaria se ha reducido con el actual gobierno federal en 4.5 por ciento; el número de jóvenes matriculados en educación secundaria se ha reducido en el sexenio de López Obrador en 4.1 por ciento y el número de jóvenes matriculados en educación media superior se ha reducido en 4.5 por ciento. Con ello, la matrícula desde primaria hasta preparatoria se ha reducido en más de 1 millón 125 mil estudiantes en el actual gobierno federal.

Pero no solo se ha observado una lamentable reducción en la matrícula de estudiantes, sino que la calidad de la educación se ha deteriorado en el período de la ‘cuarta transformación’. De acuerdo a la prueba PISA de la OCDE, entre el 2018 y el 2022, México perdió el avance que había logrado acumular a partir del 2003 en habilidades matemáticas. En las tres áreas evaluadas por PISA, matemáticas, lectura y ciencias, el país sufrió retrocesos a partir de la implementación del modelo educativo de López Obrador.

En cuanto a la política de salud pública, entre el 2018 y el 2022, con datos de la Secretaría de Salud, la tasa de mortalidad por cada cien mil habitantes, aumentó en 15 por ciento. El número de mexicanas y mexicanos sin acceso a servicios de salud se incrementó en 30.3 millones de personas, lo que se traduce en un incremento del 151 por ciento. Los indicadores de consultas, egresos hospitalarios, vacunación y disponibilidad de medicamentos, todos ellos, sufrieron profundos deterioros.

Las cifras son frías, pero objetivas; las estadísticas son oficiales y contundentes. ¿Qué elegirá la mayoría de los electores?

La virtud del justo medio.

Entre el 2018 y el 2022, la población mexicana que sufre carencias sociales se incrementó en 5.2 millones de personas. Estructuralmente, hay retrocesos en el combate a la pobreza. Las carencias que aumentaron fueron: rezago educativo y acceso a servicios de salud.

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