/ miércoles 19 de febrero de 2020

Cinecrítica:

Jojo Rabbit.

Amables cinéfilas-os: les saludo una vez más desde su espacio de cine, en pleno final de la temporada de premios, lo que tiene a nuestra cartelera pletórica de títulos, entre los que sobresalen para nuestro disfrute, películas premiadas en las diversas categorías, con la grata noticia de que en ésta participa una mexicana.

En efecto, se trata de la película dirigida por el neozelandés Taika Waititi (Thor: Ragnarok, 2017) bajo la adaptación que hizo de la novela de Christine Leunens, que cuenta la historia de Jojo (Roman Griffin Davis) un pequeño niño adoctrinado por los nazis, como ocurría en ese fatídico período del siglo XX y quien, durante los entrenamientos con las juventudes nazis, debido a su escasa habilidad para las artes bélicas, es presa de burlas y escarmientos por parte de sus compañeros, lo que lo vuelve un chico muy solitario pero que tiene muy presente a su amigo imaginario, Adolf (Taika Waititi), a quien ve todos los días y de quien se inspira, visto que se desconoce el paradero de su padre y ha perdido asimismo, a su hermana mayor. La guerra está en pleno y su madre, Rosie (Scarlett Johansson), una dulce mujer que lo cuida y mima, tiene actividades que la alejan de casa por varias horas por lo que, durante esos lapsos de tiempo, Jojo descubre a una nueva amiga, Elsa (Tomasin McEnzie), con la que le es difícil congeniar porque tienen puntos de vista diametralmente opuestos.

Esta mirada del período nazi desde las vivencias de un niño nos permite darnos cuenta de lo que planteamientos extremosos pueden causan en las relaciones humanas por efecto del divisionismo, razón por la que el guion ganó el Óscar al mejor guion adaptado, dada su doble virtud de contar con sencillez y realismo, pero desde la inocencia, la crudeza del momento, gracias a las dotes del autor para la comedia.

El elenco infantil tiene un especial candor y talento, cumpliendo con creces en sus roles hacen posible lo imposible, darle vida a un par de simpáticos fanáticos del fuhrer. Y la estupenda interpretación de Johansson le valió la nominación a la mejor actriz de reparto.

El diseño de producción a cargo de Ra Vincent le dio su segunda nominación al premio de la academia americana (El hobbit, un viaje inesperado, 2012) compartida con Nora Sopková (Un asunto real, 2012), así como con la fotografía de Mihai Malaimare Jr., que recrean con singular realismo aquéllos aciagos días en que no era seguro ser nazi, y, menos aún, no serlo.

El gran complemento del diseño de vestuario le dió a Mayes C. Rubeo (Apocalipto, 2006, Avatar, 2009, La gran muralla, 2016 y Thor: Ragnarok, 2017) la nominación al Óscar de la Academia por la propuesta que se aprecia durante todo el filme, pero era misión imposible competirle a un trabajo antes visto hasta la saciedad, pero muy laborioso por su cantidad y variedad.

En el montaje, Tom Eagles nos conduce siempre en equilibrio para hacernos llevadera una trama que tiene sus momentos fuertes, lo que le valió el premio de su gremio.

Los productores nos traen un vehículo para la reflexión, apto para que podamos vernos en ese espejo.

Comentario final: cualquier parecido con la realidad actual del país, es mera coincidencia.

Jojo Rabbit.

Amables cinéfilas-os: les saludo una vez más desde su espacio de cine, en pleno final de la temporada de premios, lo que tiene a nuestra cartelera pletórica de títulos, entre los que sobresalen para nuestro disfrute, películas premiadas en las diversas categorías, con la grata noticia de que en ésta participa una mexicana.

En efecto, se trata de la película dirigida por el neozelandés Taika Waititi (Thor: Ragnarok, 2017) bajo la adaptación que hizo de la novela de Christine Leunens, que cuenta la historia de Jojo (Roman Griffin Davis) un pequeño niño adoctrinado por los nazis, como ocurría en ese fatídico período del siglo XX y quien, durante los entrenamientos con las juventudes nazis, debido a su escasa habilidad para las artes bélicas, es presa de burlas y escarmientos por parte de sus compañeros, lo que lo vuelve un chico muy solitario pero que tiene muy presente a su amigo imaginario, Adolf (Taika Waititi), a quien ve todos los días y de quien se inspira, visto que se desconoce el paradero de su padre y ha perdido asimismo, a su hermana mayor. La guerra está en pleno y su madre, Rosie (Scarlett Johansson), una dulce mujer que lo cuida y mima, tiene actividades que la alejan de casa por varias horas por lo que, durante esos lapsos de tiempo, Jojo descubre a una nueva amiga, Elsa (Tomasin McEnzie), con la que le es difícil congeniar porque tienen puntos de vista diametralmente opuestos.

Esta mirada del período nazi desde las vivencias de un niño nos permite darnos cuenta de lo que planteamientos extremosos pueden causan en las relaciones humanas por efecto del divisionismo, razón por la que el guion ganó el Óscar al mejor guion adaptado, dada su doble virtud de contar con sencillez y realismo, pero desde la inocencia, la crudeza del momento, gracias a las dotes del autor para la comedia.

El elenco infantil tiene un especial candor y talento, cumpliendo con creces en sus roles hacen posible lo imposible, darle vida a un par de simpáticos fanáticos del fuhrer. Y la estupenda interpretación de Johansson le valió la nominación a la mejor actriz de reparto.

El diseño de producción a cargo de Ra Vincent le dio su segunda nominación al premio de la academia americana (El hobbit, un viaje inesperado, 2012) compartida con Nora Sopková (Un asunto real, 2012), así como con la fotografía de Mihai Malaimare Jr., que recrean con singular realismo aquéllos aciagos días en que no era seguro ser nazi, y, menos aún, no serlo.

El gran complemento del diseño de vestuario le dió a Mayes C. Rubeo (Apocalipto, 2006, Avatar, 2009, La gran muralla, 2016 y Thor: Ragnarok, 2017) la nominación al Óscar de la Academia por la propuesta que se aprecia durante todo el filme, pero era misión imposible competirle a un trabajo antes visto hasta la saciedad, pero muy laborioso por su cantidad y variedad.

En el montaje, Tom Eagles nos conduce siempre en equilibrio para hacernos llevadera una trama que tiene sus momentos fuertes, lo que le valió el premio de su gremio.

Los productores nos traen un vehículo para la reflexión, apto para que podamos vernos en ese espejo.

Comentario final: cualquier parecido con la realidad actual del país, es mera coincidencia.

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