/ miércoles 5 de diciembre de 2018

La otra mirada…

El inicio del nuevo gobierno, rodeado de incertidumbre y diversas expectativas ─algunas fatalistas-, me lleva a recordar y reflexionar sobre esta conocida fábula, que trata de la responsabilidad individual la cual he adaptado a la situación que vive el país y que utilizo en mis conferencias con el propósito de crear una real, plena y permanente conciencia en los que vivimos en México seamos o no mexicanos.

Aquí un resumen de la fábula que conviene recordar. (Versión completa en mi página Web): Había un bosque en el que vivían muchos animalitos. De repente el bosque se empieza a incendiar y todos los animalitos corren tratando de huir. Sólo queda un pequeño gorrión que va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas de agua tratando de apagar el incendio; va de nuevo al río, moja sus pequeñas alas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas, tratando de apagar el incendio.

Pasa un elefante y le grita al gorrión: “¡No seas tonto! ¡Huye como todos! ¡No ves que te vas a achicharrar!”. El pequeño y valiente gorrión voltea y le dice: “¡No!, voy a hacer lo que me corresponde; este bosque me ha dado mucho, familia, comida y felicidad; me ha dado todo y le debo guardar lealtad. No me importa que muera, pero voy a tratar de salvarlo. Yo haré mi parte”. Va al río, moja sus alitas, revolotea sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas de agua. Viendo esto todos los animales del bosque, según sus propios medios, tratan de aportar lo que pueden. Ante esa actitud, los dioses también hacen su parte y dejan caer una fuerte tormenta y el incendio se apaga. Con el tiempo, el bosque vuelve a reverdecer, a florecer y todos los animales vuelven a ser felices en su hábitat. Fin

Sobra decir que el bosque podría tener el nombre de este país, pues AMLO está recibiendo una papa caliente, un país dividido y casi en llamas. Es el momento de que nos olvidemos de nuestros intereses personales y veamos a México como nuestro bosque-país. ¡Sólo hagamos nuestra parte!

Sé que los catastrofistas calificarán de ingenua esta reflexión pues denuestan cualquier visión progresista del país o declaración o medida de AMLO, porque afecta sus intereses, pero espero que, así como el elefante de la historia cambien su actitud al ver que los demás hacen lo que les corresponde.

Dado lo limitado de este espacio, analicemos brevemente algunos puntos o conceptos: Los consabidos y esperados cambios (la llamada cuarta transformación) son un proceso, es decir llevarán un tiempo su realización, por lo que habrá que ver los avances parciales y progresivos.

Como se sabe, “entre más conocimientos, poder o dinero poseas mayor será tu responsabilidad”. Es una máxima que los que están en esta situación simulan olvidar, sin considerar que al subconsciente no se le puede engañar. En este terreno entran el propio nuevo gobierno, la clase política, los intelectuales, la clase empresarial, los medios, la iglesia, los comerciantes, etc.

Pero lo anterior no significa que todos los demás estén exentos de responsabilidad pues todos (todos son todos) debemos de hacer lo que esté a nuestro alcance.

Es preocupante que la inconciencia de los que votaron por AMLO piensen que los consabidos problemas se vayan a solucionar en forma mágica sin hacer ellos su parte y que confundan libertad con libertinaje o se comporten “indisciplinadamente libres” como dijo eufemísticamente el Papa Francisco en días recientes refiriéndose a un niño autista.

También es preocupante que el equipo de trabajo de AMLO no vaya a hacer su parte pues más que la capacidad del propio AMLO (puesta más de una vez en duda) es la lealtad y capacidad del equipo lo fundamental. AMLO está dispuesto a redimirse pero él no podrá hacerlo solo.

Los cambios no se darán si hay una corriente opositora a los mismos. Se requiere la unidad de los mexicanos y que el nefasto cuento de la cubeta con cangrejos mexicanos sea solo una vieja historia.

El inicio del nuevo gobierno, rodeado de incertidumbre y diversas expectativas ─algunas fatalistas-, me lleva a recordar y reflexionar sobre esta conocida fábula, que trata de la responsabilidad individual la cual he adaptado a la situación que vive el país y que utilizo en mis conferencias con el propósito de crear una real, plena y permanente conciencia en los que vivimos en México seamos o no mexicanos.

Aquí un resumen de la fábula que conviene recordar. (Versión completa en mi página Web): Había un bosque en el que vivían muchos animalitos. De repente el bosque se empieza a incendiar y todos los animalitos corren tratando de huir. Sólo queda un pequeño gorrión que va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas de agua tratando de apagar el incendio; va de nuevo al río, moja sus pequeñas alas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas, tratando de apagar el incendio.

Pasa un elefante y le grita al gorrión: “¡No seas tonto! ¡Huye como todos! ¡No ves que te vas a achicharrar!”. El pequeño y valiente gorrión voltea y le dice: “¡No!, voy a hacer lo que me corresponde; este bosque me ha dado mucho, familia, comida y felicidad; me ha dado todo y le debo guardar lealtad. No me importa que muera, pero voy a tratar de salvarlo. Yo haré mi parte”. Va al río, moja sus alitas, revolotea sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas de agua. Viendo esto todos los animales del bosque, según sus propios medios, tratan de aportar lo que pueden. Ante esa actitud, los dioses también hacen su parte y dejan caer una fuerte tormenta y el incendio se apaga. Con el tiempo, el bosque vuelve a reverdecer, a florecer y todos los animales vuelven a ser felices en su hábitat. Fin

Sobra decir que el bosque podría tener el nombre de este país, pues AMLO está recibiendo una papa caliente, un país dividido y casi en llamas. Es el momento de que nos olvidemos de nuestros intereses personales y veamos a México como nuestro bosque-país. ¡Sólo hagamos nuestra parte!

Sé que los catastrofistas calificarán de ingenua esta reflexión pues denuestan cualquier visión progresista del país o declaración o medida de AMLO, porque afecta sus intereses, pero espero que, así como el elefante de la historia cambien su actitud al ver que los demás hacen lo que les corresponde.

Dado lo limitado de este espacio, analicemos brevemente algunos puntos o conceptos: Los consabidos y esperados cambios (la llamada cuarta transformación) son un proceso, es decir llevarán un tiempo su realización, por lo que habrá que ver los avances parciales y progresivos.

Como se sabe, “entre más conocimientos, poder o dinero poseas mayor será tu responsabilidad”. Es una máxima que los que están en esta situación simulan olvidar, sin considerar que al subconsciente no se le puede engañar. En este terreno entran el propio nuevo gobierno, la clase política, los intelectuales, la clase empresarial, los medios, la iglesia, los comerciantes, etc.

Pero lo anterior no significa que todos los demás estén exentos de responsabilidad pues todos (todos son todos) debemos de hacer lo que esté a nuestro alcance.

Es preocupante que la inconciencia de los que votaron por AMLO piensen que los consabidos problemas se vayan a solucionar en forma mágica sin hacer ellos su parte y que confundan libertad con libertinaje o se comporten “indisciplinadamente libres” como dijo eufemísticamente el Papa Francisco en días recientes refiriéndose a un niño autista.

También es preocupante que el equipo de trabajo de AMLO no vaya a hacer su parte pues más que la capacidad del propio AMLO (puesta más de una vez en duda) es la lealtad y capacidad del equipo lo fundamental. AMLO está dispuesto a redimirse pero él no podrá hacerlo solo.

Los cambios no se darán si hay una corriente opositora a los mismos. Se requiere la unidad de los mexicanos y que el nefasto cuento de la cubeta con cangrejos mexicanos sea solo una vieja historia.