/ domingo 9 de junio de 2024

SINE QUA NON

LUEGO DE LA “SORPRESA”

Estimados lectores -sin distinción de género, ni posturas político-partidistas- pasado el trago, para algunos, amargo o hasta inusitado, para otros más optimistas, desde luego, desde la llamada oposición; en una ansiada oportunidad que se ha concretado y además con amplio margen, lo que da lugar en principio al forzado reconocimiento de los perdedores en la lid electoral y, ya con más calma, aduciendo que así es la democracia, por tanto, se infiere o así se quiere hacer creer, que triunfó pues, la democracia y en ese tenor, todos se ponen la etiqueta de “demócratas”, aunque en los hechos, se vea otra cosa. En particular, en un territorio geopolítico que se hizo –hasta esta elección- hegemónico, finalmente, una contradicción de la democracia. Desde luego, me refiero en general al Estado de Guanajuato y, en particular a nuestra vapuleada ciudad de Celaya. En fin.

Las reacciones febriles de negación dan paso a una calma relativa. Y parece que algunos políticos fieles a su marca azul y blanco, dicen en plan pragmático, que hay que adaptarse al nuevo paradigma, que por cierto, no ha tomado forma. Han empezado a defender sus intereses, y no les queda otra que sumarse a lo que viene.

En la semana que transcurrió, una declaración un tanto airada, que llamó la atención hasta cierto punto, fue la del empresario Mauricio Usabiaga, que dijo algunas verdades al público, entre esas que, el PAN o su séquito al que se incluye al candidato perdedor para reelegirse en Celaya, no han hecho un trabajo político en el que la población celayense, vea reales beneficios sociales, que –en lo que ya he mencionado aquí y concuerdo- se ha venido privilegiando la atracción de inversiones, pero con una visión macroeconómica, que deja de lado el desarrollo social. El ejemplo señalado fue el proyecto del ferroférico (Qué ya no sabemos qué pasó), lo del parque modal y el último, el puerto seco. Cierto que ha reinado la opacidad, la especulación inmobiliaria, por encima del proyecto y su objetivo primordial, el desarrollo socioeconómico, incluso, regional. Y como le pasó a Silao, con el puerto seco 1, no obtuvo, digamos, beneficios ese municipio, sino a un grupo inmobiliario de León, como aquí se replica, a una élite de negocios del mismo giro. No hay pues, ninguna reciprocidad de tal grupo de empresarios, en proporción a los beneficios que vienen amasando. Un problema es, por ejemplo, los destinos en el uso de suelo, que derivan la infraestructura a cargo del contribuyente municipal, para beneficio, no social, sino de esos inversionistas inmobiliarios, poniéndoles todo en bandeja de oro. Hay está un dato, al menos para una revisión seria y exhaustiva para el candidato ganador. Y mucho ojo, ya esos inversionistas dicen, sumarse a la nueva o al menos diversa administración municipal, entrante.

Desde luego, hay quien dirá que ese proyecto –por cierto tan cambiante, como inacabado en los hechos- no es de la competencia municipal, aunque esté, precisamente en el territorio municipal, y sea esa Autoridad, y su hacienda o erario, quien pague la infraestructura, que ahorra en gran medida el especulador inmobiliario, y que sea por éste, que no se concrete el proyecto.

Una postura hasta el momento del candidato ganador y ya con su constancia de mayoría, es que escuchará a los ciudadanos, organizados o no, para ir estructurando su plan de trabajo, obvio tenerlo antes de su toma de protesta. Es decir, abre la puerta a la participación ciudadana. Sin soslayar que ya debe tener, al menos básicamente, un proyecto de tal plan, que en esencia logre la tan ansiada, para los celayenses, buena gobernanza.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: En otras oportunidades, aquí se han planteado los ejes principales para que la Administración Pública, logre un buen desempeño en el gobierno: Claridad de objetivos, transparencia y rendición de cuentas, una contraloría efectiva, no una comparsa; conocimiento de la problemática, de los diversos actores sociales, políticos, económicos (Empresa, comercio y trabajadores), académicos (Profesores y estudiantes), incluso, religiosos desde su ámbito social, dado que son un termómetro, sin que ello signifique irse al extremo mal entendido de un laicismo a ultranza; mejora continua y profesionalización burocrática (Con una visión y exaltar y/o premiar la vocación de servicio). Es fácil decirlo, pero habrá que vencer las inercias obvias, porque el grueso de empleados o funcionarios son del régimen vencido y pueden resultar un tanto reacios. Esa es la tarea primordial de un administrador político, y llegar a un concordato, por supuesto, sin cochupos, ni prebendas. Ese es pues, el reto de todos los celayenses, entendiendo que ya pasó el tema partidista, la camiseta es la de Celaya; sin esa participación, será más de lo mismo. Es lo que hay. Cuídense.SAÚL GARCÍA CORNEJO

LUEGO DE LA “SORPRESA”

Estimados lectores -sin distinción de género, ni posturas político-partidistas- pasado el trago, para algunos, amargo o hasta inusitado, para otros más optimistas, desde luego, desde la llamada oposición; en una ansiada oportunidad que se ha concretado y además con amplio margen, lo que da lugar en principio al forzado reconocimiento de los perdedores en la lid electoral y, ya con más calma, aduciendo que así es la democracia, por tanto, se infiere o así se quiere hacer creer, que triunfó pues, la democracia y en ese tenor, todos se ponen la etiqueta de “demócratas”, aunque en los hechos, se vea otra cosa. En particular, en un territorio geopolítico que se hizo –hasta esta elección- hegemónico, finalmente, una contradicción de la democracia. Desde luego, me refiero en general al Estado de Guanajuato y, en particular a nuestra vapuleada ciudad de Celaya. En fin.

Las reacciones febriles de negación dan paso a una calma relativa. Y parece que algunos políticos fieles a su marca azul y blanco, dicen en plan pragmático, que hay que adaptarse al nuevo paradigma, que por cierto, no ha tomado forma. Han empezado a defender sus intereses, y no les queda otra que sumarse a lo que viene.

En la semana que transcurrió, una declaración un tanto airada, que llamó la atención hasta cierto punto, fue la del empresario Mauricio Usabiaga, que dijo algunas verdades al público, entre esas que, el PAN o su séquito al que se incluye al candidato perdedor para reelegirse en Celaya, no han hecho un trabajo político en el que la población celayense, vea reales beneficios sociales, que –en lo que ya he mencionado aquí y concuerdo- se ha venido privilegiando la atracción de inversiones, pero con una visión macroeconómica, que deja de lado el desarrollo social. El ejemplo señalado fue el proyecto del ferroférico (Qué ya no sabemos qué pasó), lo del parque modal y el último, el puerto seco. Cierto que ha reinado la opacidad, la especulación inmobiliaria, por encima del proyecto y su objetivo primordial, el desarrollo socioeconómico, incluso, regional. Y como le pasó a Silao, con el puerto seco 1, no obtuvo, digamos, beneficios ese municipio, sino a un grupo inmobiliario de León, como aquí se replica, a una élite de negocios del mismo giro. No hay pues, ninguna reciprocidad de tal grupo de empresarios, en proporción a los beneficios que vienen amasando. Un problema es, por ejemplo, los destinos en el uso de suelo, que derivan la infraestructura a cargo del contribuyente municipal, para beneficio, no social, sino de esos inversionistas inmobiliarios, poniéndoles todo en bandeja de oro. Hay está un dato, al menos para una revisión seria y exhaustiva para el candidato ganador. Y mucho ojo, ya esos inversionistas dicen, sumarse a la nueva o al menos diversa administración municipal, entrante.

Desde luego, hay quien dirá que ese proyecto –por cierto tan cambiante, como inacabado en los hechos- no es de la competencia municipal, aunque esté, precisamente en el territorio municipal, y sea esa Autoridad, y su hacienda o erario, quien pague la infraestructura, que ahorra en gran medida el especulador inmobiliario, y que sea por éste, que no se concrete el proyecto.

Una postura hasta el momento del candidato ganador y ya con su constancia de mayoría, es que escuchará a los ciudadanos, organizados o no, para ir estructurando su plan de trabajo, obvio tenerlo antes de su toma de protesta. Es decir, abre la puerta a la participación ciudadana. Sin soslayar que ya debe tener, al menos básicamente, un proyecto de tal plan, que en esencia logre la tan ansiada, para los celayenses, buena gobernanza.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: En otras oportunidades, aquí se han planteado los ejes principales para que la Administración Pública, logre un buen desempeño en el gobierno: Claridad de objetivos, transparencia y rendición de cuentas, una contraloría efectiva, no una comparsa; conocimiento de la problemática, de los diversos actores sociales, políticos, económicos (Empresa, comercio y trabajadores), académicos (Profesores y estudiantes), incluso, religiosos desde su ámbito social, dado que son un termómetro, sin que ello signifique irse al extremo mal entendido de un laicismo a ultranza; mejora continua y profesionalización burocrática (Con una visión y exaltar y/o premiar la vocación de servicio). Es fácil decirlo, pero habrá que vencer las inercias obvias, porque el grueso de empleados o funcionarios son del régimen vencido y pueden resultar un tanto reacios. Esa es la tarea primordial de un administrador político, y llegar a un concordato, por supuesto, sin cochupos, ni prebendas. Ese es pues, el reto de todos los celayenses, entendiendo que ya pasó el tema partidista, la camiseta es la de Celaya; sin esa participación, será más de lo mismo. Es lo que hay. Cuídense.

LUEGO DE LA “SORPRESA”

Estimados lectores -sin distinción de género, ni posturas político-partidistas- pasado el trago, para algunos, amargo o hasta inusitado, para otros más optimistas, desde luego, desde la llamada oposición; en una ansiada oportunidad que se ha concretado y además con amplio margen, lo que da lugar en principio al forzado reconocimiento de los perdedores en la lid electoral y, ya con más calma, aduciendo que así es la democracia, por tanto, se infiere o así se quiere hacer creer, que triunfó pues, la democracia y en ese tenor, todos se ponen la etiqueta de “demócratas”, aunque en los hechos, se vea otra cosa. En particular, en un territorio geopolítico que se hizo –hasta esta elección- hegemónico, finalmente, una contradicción de la democracia. Desde luego, me refiero en general al Estado de Guanajuato y, en particular a nuestra vapuleada ciudad de Celaya. En fin.

Las reacciones febriles de negación dan paso a una calma relativa. Y parece que algunos políticos fieles a su marca azul y blanco, dicen en plan pragmático, que hay que adaptarse al nuevo paradigma, que por cierto, no ha tomado forma. Han empezado a defender sus intereses, y no les queda otra que sumarse a lo que viene.

En la semana que transcurrió, una declaración un tanto airada, que llamó la atención hasta cierto punto, fue la del empresario Mauricio Usabiaga, que dijo algunas verdades al público, entre esas que, el PAN o su séquito al que se incluye al candidato perdedor para reelegirse en Celaya, no han hecho un trabajo político en el que la población celayense, vea reales beneficios sociales, que –en lo que ya he mencionado aquí y concuerdo- se ha venido privilegiando la atracción de inversiones, pero con una visión macroeconómica, que deja de lado el desarrollo social. El ejemplo señalado fue el proyecto del ferroférico (Qué ya no sabemos qué pasó), lo del parque modal y el último, el puerto seco. Cierto que ha reinado la opacidad, la especulación inmobiliaria, por encima del proyecto y su objetivo primordial, el desarrollo socioeconómico, incluso, regional. Y como le pasó a Silao, con el puerto seco 1, no obtuvo, digamos, beneficios ese municipio, sino a un grupo inmobiliario de León, como aquí se replica, a una élite de negocios del mismo giro. No hay pues, ninguna reciprocidad de tal grupo de empresarios, en proporción a los beneficios que vienen amasando. Un problema es, por ejemplo, los destinos en el uso de suelo, que derivan la infraestructura a cargo del contribuyente municipal, para beneficio, no social, sino de esos inversionistas inmobiliarios, poniéndoles todo en bandeja de oro. Hay está un dato, al menos para una revisión seria y exhaustiva para el candidato ganador. Y mucho ojo, ya esos inversionistas dicen, sumarse a la nueva o al menos diversa administración municipal, entrante.

Desde luego, hay quien dirá que ese proyecto –por cierto tan cambiante, como inacabado en los hechos- no es de la competencia municipal, aunque esté, precisamente en el territorio municipal, y sea esa Autoridad, y su hacienda o erario, quien pague la infraestructura, que ahorra en gran medida el especulador inmobiliario, y que sea por éste, que no se concrete el proyecto.

Una postura hasta el momento del candidato ganador y ya con su constancia de mayoría, es que escuchará a los ciudadanos, organizados o no, para ir estructurando su plan de trabajo, obvio tenerlo antes de su toma de protesta. Es decir, abre la puerta a la participación ciudadana. Sin soslayar que ya debe tener, al menos básicamente, un proyecto de tal plan, que en esencia logre la tan ansiada, para los celayenses, buena gobernanza.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: En otras oportunidades, aquí se han planteado los ejes principales para que la Administración Pública, logre un buen desempeño en el gobierno: Claridad de objetivos, transparencia y rendición de cuentas, una contraloría efectiva, no una comparsa; conocimiento de la problemática, de los diversos actores sociales, políticos, económicos (Empresa, comercio y trabajadores), académicos (Profesores y estudiantes), incluso, religiosos desde su ámbito social, dado que son un termómetro, sin que ello signifique irse al extremo mal entendido de un laicismo a ultranza; mejora continua y profesionalización burocrática (Con una visión y exaltar y/o premiar la vocación de servicio). Es fácil decirlo, pero habrá que vencer las inercias obvias, porque el grueso de empleados o funcionarios son del régimen vencido y pueden resultar un tanto reacios. Esa es la tarea primordial de un administrador político, y llegar a un concordato, por supuesto, sin cochupos, ni prebendas. Ese es pues, el reto de todos los celayenses, entendiendo que ya pasó el tema partidista, la camiseta es la de Celaya; sin esa participación, será más de lo mismo. Es lo que hay. Cuídense.SAÚL GARCÍA CORNEJO

LUEGO DE LA “SORPRESA”

Estimados lectores -sin distinción de género, ni posturas político-partidistas- pasado el trago, para algunos, amargo o hasta inusitado, para otros más optimistas, desde luego, desde la llamada oposición; en una ansiada oportunidad que se ha concretado y además con amplio margen, lo que da lugar en principio al forzado reconocimiento de los perdedores en la lid electoral y, ya con más calma, aduciendo que así es la democracia, por tanto, se infiere o así se quiere hacer creer, que triunfó pues, la democracia y en ese tenor, todos se ponen la etiqueta de “demócratas”, aunque en los hechos, se vea otra cosa. En particular, en un territorio geopolítico que se hizo –hasta esta elección- hegemónico, finalmente, una contradicción de la democracia. Desde luego, me refiero en general al Estado de Guanajuato y, en particular a nuestra vapuleada ciudad de Celaya. En fin.

Las reacciones febriles de negación dan paso a una calma relativa. Y parece que algunos políticos fieles a su marca azul y blanco, dicen en plan pragmático, que hay que adaptarse al nuevo paradigma, que por cierto, no ha tomado forma. Han empezado a defender sus intereses, y no les queda otra que sumarse a lo que viene.

En la semana que transcurrió, una declaración un tanto airada, que llamó la atención hasta cierto punto, fue la del empresario Mauricio Usabiaga, que dijo algunas verdades al público, entre esas que, el PAN o su séquito al que se incluye al candidato perdedor para reelegirse en Celaya, no han hecho un trabajo político en el que la población celayense, vea reales beneficios sociales, que –en lo que ya he mencionado aquí y concuerdo- se ha venido privilegiando la atracción de inversiones, pero con una visión macroeconómica, que deja de lado el desarrollo social. El ejemplo señalado fue el proyecto del ferroférico (Qué ya no sabemos qué pasó), lo del parque modal y el último, el puerto seco. Cierto que ha reinado la opacidad, la especulación inmobiliaria, por encima del proyecto y su objetivo primordial, el desarrollo socioeconómico, incluso, regional. Y como le pasó a Silao, con el puerto seco 1, no obtuvo, digamos, beneficios ese municipio, sino a un grupo inmobiliario de León, como aquí se replica, a una élite de negocios del mismo giro. No hay pues, ninguna reciprocidad de tal grupo de empresarios, en proporción a los beneficios que vienen amasando. Un problema es, por ejemplo, los destinos en el uso de suelo, que derivan la infraestructura a cargo del contribuyente municipal, para beneficio, no social, sino de esos inversionistas inmobiliarios, poniéndoles todo en bandeja de oro. Hay está un dato, al menos para una revisión seria y exhaustiva para el candidato ganador. Y mucho ojo, ya esos inversionistas dicen, sumarse a la nueva o al menos diversa administración municipal, entrante.

Desde luego, hay quien dirá que ese proyecto –por cierto tan cambiante, como inacabado en los hechos- no es de la competencia municipal, aunque esté, precisamente en el territorio municipal, y sea esa Autoridad, y su hacienda o erario, quien pague la infraestructura, que ahorra en gran medida el especulador inmobiliario, y que sea por éste, que no se concrete el proyecto.

Una postura hasta el momento del candidato ganador y ya con su constancia de mayoría, es que escuchará a los ciudadanos, organizados o no, para ir estructurando su plan de trabajo, obvio tenerlo antes de su toma de protesta. Es decir, abre la puerta a la participación ciudadana. Sin soslayar que ya debe tener, al menos básicamente, un proyecto de tal plan, que en esencia logre la tan ansiada, para los celayenses, buena gobernanza.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: En otras oportunidades, aquí se han planteado los ejes principales para que la Administración Pública, logre un buen desempeño en el gobierno: Claridad de objetivos, transparencia y rendición de cuentas, una contraloría efectiva, no una comparsa; conocimiento de la problemática, de los diversos actores sociales, políticos, económicos (Empresa, comercio y trabajadores), académicos (Profesores y estudiantes), incluso, religiosos desde su ámbito social, dado que son un termómetro, sin que ello signifique irse al extremo mal entendido de un laicismo a ultranza; mejora continua y profesionalización burocrática (Con una visión y exaltar y/o premiar la vocación de servicio). Es fácil decirlo, pero habrá que vencer las inercias obvias, porque el grueso de empleados o funcionarios son del régimen vencido y pueden resultar un tanto reacios. Esa es la tarea primordial de un administrador político, y llegar a un concordato, por supuesto, sin cochupos, ni prebendas. Ese es pues, el reto de todos los celayenses, entendiendo que ya pasó el tema partidista, la camiseta es la de Celaya; sin esa participación, será más de lo mismo. Es lo que hay. Cuídense.

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