/ domingo 16 de junio de 2024

SINE QUA NON

LA LIBERTAD, ¿EXISTE?

Estimados lectores, sin distinción alguna, de manera cotidiana estamos frente a una situación que en momentos pasa desapercibida, inconsciente, y otras se torna un dilema: Nuestras acciones u omisiones que van desde asuntos sencillos, como de gravedad o trascendencia. Lo que sin duda, significa el uso, ejercicio, incluso, el abuso, que además, está en todo y para todos: La Libertad.


Hoy, es un Derecho Constitucional, calificado como “Derecho Humano”, lo que excluye a otros seres. Surge de la abstracción filosófica, transita de lo meramente natural, al derecho positivo, sin embargo, no hay duda que forma parte de cualquier acción u omisión, de toda deliberación –o debería-. Y también, forma parte del tiempo humano, como resulta obvio.


El tema de la Libertad, ha ocupado la mente y el tiempo de muchos pensadores, la mayoría abrumadora, la conceptualiza como esencia de lo humano. Sin ella, concluyen, no seríamos pues, seres humanos. Si lo vemos como parte toral de la modernidad, se tratará de que la Ley, el Estado y cada uno, a la vez que todos los que habitan en esa demarcación o ámbito, estemos conviviendo en armonía, en concordancia racional y jurídica. Y esto último, mis estimados lectores, se ha venido tornando en un problema, por el edema de la violencia que, es precisamente lo contrario a esa fórmula de pacificación. Al violento, no le importa la libertad, ni cree en ella, tal vez ni la de sí mismo, y cabe la posibilidad que no lo razone, pues hay violencia que es irracional.


Otro problema real, es que los ciudadanos en general, no intervienen, ni participan en la confección de Leyes, no legislan y si no asume esa responsabilidad, la consecuencia es que verá mermada su libertad. En este punto, quienes digan que para eso están nuestros representantes ante y en el Poder Legislativo, tienen razón, más ésta es, en nuestro sistema político, una falacia bien orquestada: Al final, los diputados o senadores, hacen lo que les place, o sólo obedecen a sus intereses y, en asuntos más notorios, siguen ciegamente las órdenes del presidente en turno –caso notorio en la actualidad, incluso, sin análisis o debate, es decir, “sin cambiar ni una coma”-.


En los albores del Siglo XIX, un apotegma atribuido a Ernest Renan, filósofo francés: “Una Nación es un plebiscito de todos los días”, causó gran revuelo en Europa y hasta en América Latina, por su carga –aparente- de Democracia; sin embargo, otro filósofo considerado de mayor talla, aunque a decir verdad, no fácil de entender, Emmanuel Kant, contradijo esa postura: “La Nación, es un ejercicio racional y jurídico. Este último filósofo, tuvo gran influencia en la doctrina jurídica, desde sus planteamientos éticos y morales, que sin entrar en debates de fondo, se trata de que las leyes, deben ser, además, justas.


Luego, actualizando esas teorías, resulta pues, que la Libertad, sí es esencia humana, es decir, no es una opción, incluso, en las doctrinas religiosas, el libre albedrio es parte de nuestra consciencia. Entonces ¿Qué hacer con quienes no respeten esa parte esencial del ser humano? Aplicar las sanciones legales, parece una fórmula aceptable, pero no es tan simple. El problema de la violencia es complejo y aplicar las sanciones legales o ejercer la fuerza del Estado, no va ni al fondo, o la fuente del dilema, ni lo resuelve. Al menos en nuestro sistema penal, eso no sucede, es decir, no lo soluciona.


LA CONDICIÓN SINE QUA NON: La Libertad, hoy reconocida, garantizada, promovida, protegida, desde la Carta Magna, como un Derecho Humano, y que material o virtualmente, le corresponde el ámbito proteccionista y garantista, es a toda Autoridad y, toda es sin distinción (Como parece creer el inquilino palaciego, que a él, eso no aplica, dado que está, por su “calidad ética, moral, y su legitimación política”, por encima de la Ley Suprema). Dejemos la idea de que nos falta carácter para participar, para exigir, para, precisamente, ejercer nuestra Libertad en asuntos que deben y son, de nuestro interés. Es lo que hay. Cuídense. Felicidades a los papás, incluso mamás, que la tienen que hacer de papá.

LA LIBERTAD, ¿EXISTE?

Estimados lectores, sin distinción alguna, de manera cotidiana estamos frente a una situación que en momentos pasa desapercibida, inconsciente, y otras se torna un dilema: Nuestras acciones u omisiones que van desde asuntos sencillos, como de gravedad o trascendencia. Lo que sin duda, significa el uso, ejercicio, incluso, el abuso, que además, está en todo y para todos: La Libertad.


Hoy, es un Derecho Constitucional, calificado como “Derecho Humano”, lo que excluye a otros seres. Surge de la abstracción filosófica, transita de lo meramente natural, al derecho positivo, sin embargo, no hay duda que forma parte de cualquier acción u omisión, de toda deliberación –o debería-. Y también, forma parte del tiempo humano, como resulta obvio.


El tema de la Libertad, ha ocupado la mente y el tiempo de muchos pensadores, la mayoría abrumadora, la conceptualiza como esencia de lo humano. Sin ella, concluyen, no seríamos pues, seres humanos. Si lo vemos como parte toral de la modernidad, se tratará de que la Ley, el Estado y cada uno, a la vez que todos los que habitan en esa demarcación o ámbito, estemos conviviendo en armonía, en concordancia racional y jurídica. Y esto último, mis estimados lectores, se ha venido tornando en un problema, por el edema de la violencia que, es precisamente lo contrario a esa fórmula de pacificación. Al violento, no le importa la libertad, ni cree en ella, tal vez ni la de sí mismo, y cabe la posibilidad que no lo razone, pues hay violencia que es irracional.


Otro problema real, es que los ciudadanos en general, no intervienen, ni participan en la confección de Leyes, no legislan y si no asume esa responsabilidad, la consecuencia es que verá mermada su libertad. En este punto, quienes digan que para eso están nuestros representantes ante y en el Poder Legislativo, tienen razón, más ésta es, en nuestro sistema político, una falacia bien orquestada: Al final, los diputados o senadores, hacen lo que les place, o sólo obedecen a sus intereses y, en asuntos más notorios, siguen ciegamente las órdenes del presidente en turno –caso notorio en la actualidad, incluso, sin análisis o debate, es decir, “sin cambiar ni una coma”-.


En los albores del Siglo XIX, un apotegma atribuido a Ernest Renan, filósofo francés: “Una Nación es un plebiscito de todos los días”, causó gran revuelo en Europa y hasta en América Latina, por su carga –aparente- de Democracia; sin embargo, otro filósofo considerado de mayor talla, aunque a decir verdad, no fácil de entender, Emmanuel Kant, contradijo esa postura: “La Nación, es un ejercicio racional y jurídico. Este último filósofo, tuvo gran influencia en la doctrina jurídica, desde sus planteamientos éticos y morales, que sin entrar en debates de fondo, se trata de que las leyes, deben ser, además, justas.


Luego, actualizando esas teorías, resulta pues, que la Libertad, sí es esencia humana, es decir, no es una opción, incluso, en las doctrinas religiosas, el libre albedrio es parte de nuestra consciencia. Entonces ¿Qué hacer con quienes no respeten esa parte esencial del ser humano? Aplicar las sanciones legales, parece una fórmula aceptable, pero no es tan simple. El problema de la violencia es complejo y aplicar las sanciones legales o ejercer la fuerza del Estado, no va ni al fondo, o la fuente del dilema, ni lo resuelve. Al menos en nuestro sistema penal, eso no sucede, es decir, no lo soluciona.


LA CONDICIÓN SINE QUA NON: La Libertad, hoy reconocida, garantizada, promovida, protegida, desde la Carta Magna, como un Derecho Humano, y que material o virtualmente, le corresponde el ámbito proteccionista y garantista, es a toda Autoridad y, toda es sin distinción (Como parece creer el inquilino palaciego, que a él, eso no aplica, dado que está, por su “calidad ética, moral, y su legitimación política”, por encima de la Ley Suprema). Dejemos la idea de que nos falta carácter para participar, para exigir, para, precisamente, ejercer nuestra Libertad en asuntos que deben y son, de nuestro interés. Es lo que hay. Cuídense. Felicidades a los papás, incluso mamás, que la tienen que hacer de papá.

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