/ lunes 29 de enero de 2024

Tan lejos de Estados Unidos y tan cerca de la gran nación transnacional mexicana

Ezequiel es un chico muy valiente que puede lograr todo lo que se proponga. Al menos eso fue lo que su madre le dijo cuando apenas tenía 13 años y tuvo que dejar su natal Chiapas para irse a los Estados Unidos al reencuentro con su padre migrante. Hoy, cinco años después, Ezequiel no sólo logró cruzar la frontera de manera indocumentada y encontró trabajo en un viñedo de California, también estudia para salir adelante y llegar a ser, en unos años más, el abogado que le prometió a su madre.

Ezequiel es parte de los millones de mexicanos que viven en los Estados Unidos y que a diario se las arreglan para salir adelante y mandar lo necesario a sus hogares en México, pero que, también, viven con temor de lo que pueda ocurrir con ellos cada que se acercan elecciones en la Unión Americana. En este sentido, Donald Trump y Joe Biden siguen afinando estrategias para lo que parece ser un segundo round por la presidencia de los Estados Unidos. ¿Será que la vida política les dará una segunda oportunidad a Trump o a Biden para resarcir el daño que han provocado dos gestiones sin un atisbo de solidaridad para los migrantes? Estamos a meses de saberlo y, al menos por lo que vemos en los noticieros, las cosas no pintan muy bien que digamos.

Hoy, más que nunca, la intención de voto en Estados Unidos está muy pareja. Según una encuesta realizada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Marquette, si hoy fueran las elecciones para el próximo presidente estadounidense, tanto el republicano Donald Trump como el demócrata Joe Biden tendrían el 50% de los votos cada uno. Esto es revelador y hasta cierto punto motivante para ambos contendientes, no obstante, lo sería aún más si dentro de sus campañas nos explicaran cómo piensan ayudar a migrantes como Ezequiel, el mexicano, Beatriz la cubana, Jaime el Venezolano o Rita la puertorriqueña. Para nadie es un secreto que la migración es, después del tema económico, diplomático y del cambio climático, la gran discusión ahora mismo en el mundo entero.

Ante este panorama tan complejo, los gobiernos estadounidense y mexicano parecen tener (¡por fin!), conciencia del gran reto que deben afrontar de manera conjunta. Tan sólo en el lapso de dos meses, se han llevada a cabo dos reuniones entre equipos de alto rango gubernamental de los dos países para aterrizar una estrategia integral que ayude a mitigar el problema de la migración. “Tenemos dos caminos, pero debemos elegir uno…”, dijo la canciller de México, Alicia Bárcena, en la última reunión que sostuvieron en Washington, para dar respuesta al flujo migratorio inédito que se está dando no sólo en la frontera entre Estados Unidos y México sino en todo el Continente Americano. (Basta con ver el número de caravanas que atraviesan el Darién hoy en día para entender la magnitud del problema). De estas dos reuniones se definieron 10 puntos de acuerdo, entre los que destacan la realización de reuniones trilaterales entre Estados Unidos, México y Guatemala; además, sostener reuniones con Panamá para mitigar el aumento de migrantes que cruzan por el Darién; de igual forma, dar seguimiento a las medidas del gobernador de Texas, Greg Abbot, para contrarrestar estas iniciativas que, dicho por los defensores de los derechos de los migrantes, son acciones inhumanas.

No obstante a estas reuniones de buena voluntad entre ambos gobiernos, el presidente Joe Biden dio un comunicado el viernes pasado con un tono severo, en el que presiona al Congreso para que aprueben un plan bipartidista que fortalezca la seguridad fronteriza. “El plan me daría, como presidente, una nueva autoridad de emergencia para cerrar la frontera cuando se vea abrumada. Y si tuviera esa autoridad, la usaría el día que firme el proyecto de ley”, sentenció Biden en su comunicado. Esta postura pretende que el gobierno de López Obrador tome medidas más fuertes en la frontera y, por su puesto, pone en alerta a los miles de migrantes que buscan ingresar a los Estados Unidos.

Ante este contexto que parece ser muy complicado para los migrantes, muchos especialistas (como un servidor y otros colegas) creemos que estamos ante una oportunidad histórica para que los latinos impacten en la elección del próximo presidente de los EE.UU. y, a su vez, nuestros paisanos en la Unión Americana consoliden a México como la gran nación transnacional. Les he comentado en colaboraciones anteriores que somos un país conformado por 170 millones de personas divididas sólo por un río, y que las ganas de lograr todo en la vida, como lo hacen a diario paisanos nuestros como Ezequiel, trasciende mucho más allá del gran apoyo que dan a sus familias y a sus comunidades de origen a través de las remesas. Los migrantes mexicanos deberían ser vistos en la Unión Americana, tanto por demócratas como por republicanos, como una gran oportunidad para aprovechar no sólo su mano de obra sino su talento.

Cada migrante tienen rostro, corazón y también el derecho a ser feliz. ¿En sus campañas Trump usará insultos a los niños migrantes y Biden guardará silencio? Mientras ambos políticos siguen en su disputa rumbo a las elecciones presidenciales, nuestros paisanos dan su máximo esfuerzo en los sembradíos de California, en las grandes construcciones de Chicago o en los lujosos restaurantes de New York. Y aunque estos mexicanos decidieron buscar una mejor oportunidad en los Estados Unidos (un país tan cercano en distancia al ser nuestro vecino pero muy lejano por el maltrato que muchos gobernantes como Abbot dan a nuestros connacionales), hoy tienen la oportunidad histórica de hacerse sentir tan cerca como los sienten en sus hogares cada mañana, cuando sus familias salen a la vida con la esperanza de volverlos a ver pronto.



Coordinador Nacional Migrante del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional

Facebook: @Juan Hernandez

Twitter: @JuanHernandezS

Instagram: dr.juanhernandez


Ezequiel es un chico muy valiente que puede lograr todo lo que se proponga. Al menos eso fue lo que su madre le dijo cuando apenas tenía 13 años y tuvo que dejar su natal Chiapas para irse a los Estados Unidos al reencuentro con su padre migrante. Hoy, cinco años después, Ezequiel no sólo logró cruzar la frontera de manera indocumentada y encontró trabajo en un viñedo de California, también estudia para salir adelante y llegar a ser, en unos años más, el abogado que le prometió a su madre.

Ezequiel es parte de los millones de mexicanos que viven en los Estados Unidos y que a diario se las arreglan para salir adelante y mandar lo necesario a sus hogares en México, pero que, también, viven con temor de lo que pueda ocurrir con ellos cada que se acercan elecciones en la Unión Americana. En este sentido, Donald Trump y Joe Biden siguen afinando estrategias para lo que parece ser un segundo round por la presidencia de los Estados Unidos. ¿Será que la vida política les dará una segunda oportunidad a Trump o a Biden para resarcir el daño que han provocado dos gestiones sin un atisbo de solidaridad para los migrantes? Estamos a meses de saberlo y, al menos por lo que vemos en los noticieros, las cosas no pintan muy bien que digamos.

Hoy, más que nunca, la intención de voto en Estados Unidos está muy pareja. Según una encuesta realizada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Marquette, si hoy fueran las elecciones para el próximo presidente estadounidense, tanto el republicano Donald Trump como el demócrata Joe Biden tendrían el 50% de los votos cada uno. Esto es revelador y hasta cierto punto motivante para ambos contendientes, no obstante, lo sería aún más si dentro de sus campañas nos explicaran cómo piensan ayudar a migrantes como Ezequiel, el mexicano, Beatriz la cubana, Jaime el Venezolano o Rita la puertorriqueña. Para nadie es un secreto que la migración es, después del tema económico, diplomático y del cambio climático, la gran discusión ahora mismo en el mundo entero.

Ante este panorama tan complejo, los gobiernos estadounidense y mexicano parecen tener (¡por fin!), conciencia del gran reto que deben afrontar de manera conjunta. Tan sólo en el lapso de dos meses, se han llevada a cabo dos reuniones entre equipos de alto rango gubernamental de los dos países para aterrizar una estrategia integral que ayude a mitigar el problema de la migración. “Tenemos dos caminos, pero debemos elegir uno…”, dijo la canciller de México, Alicia Bárcena, en la última reunión que sostuvieron en Washington, para dar respuesta al flujo migratorio inédito que se está dando no sólo en la frontera entre Estados Unidos y México sino en todo el Continente Americano. (Basta con ver el número de caravanas que atraviesan el Darién hoy en día para entender la magnitud del problema). De estas dos reuniones se definieron 10 puntos de acuerdo, entre los que destacan la realización de reuniones trilaterales entre Estados Unidos, México y Guatemala; además, sostener reuniones con Panamá para mitigar el aumento de migrantes que cruzan por el Darién; de igual forma, dar seguimiento a las medidas del gobernador de Texas, Greg Abbot, para contrarrestar estas iniciativas que, dicho por los defensores de los derechos de los migrantes, son acciones inhumanas.

No obstante a estas reuniones de buena voluntad entre ambos gobiernos, el presidente Joe Biden dio un comunicado el viernes pasado con un tono severo, en el que presiona al Congreso para que aprueben un plan bipartidista que fortalezca la seguridad fronteriza. “El plan me daría, como presidente, una nueva autoridad de emergencia para cerrar la frontera cuando se vea abrumada. Y si tuviera esa autoridad, la usaría el día que firme el proyecto de ley”, sentenció Biden en su comunicado. Esta postura pretende que el gobierno de López Obrador tome medidas más fuertes en la frontera y, por su puesto, pone en alerta a los miles de migrantes que buscan ingresar a los Estados Unidos.

Ante este contexto que parece ser muy complicado para los migrantes, muchos especialistas (como un servidor y otros colegas) creemos que estamos ante una oportunidad histórica para que los latinos impacten en la elección del próximo presidente de los EE.UU. y, a su vez, nuestros paisanos en la Unión Americana consoliden a México como la gran nación transnacional. Les he comentado en colaboraciones anteriores que somos un país conformado por 170 millones de personas divididas sólo por un río, y que las ganas de lograr todo en la vida, como lo hacen a diario paisanos nuestros como Ezequiel, trasciende mucho más allá del gran apoyo que dan a sus familias y a sus comunidades de origen a través de las remesas. Los migrantes mexicanos deberían ser vistos en la Unión Americana, tanto por demócratas como por republicanos, como una gran oportunidad para aprovechar no sólo su mano de obra sino su talento.

Cada migrante tienen rostro, corazón y también el derecho a ser feliz. ¿En sus campañas Trump usará insultos a los niños migrantes y Biden guardará silencio? Mientras ambos políticos siguen en su disputa rumbo a las elecciones presidenciales, nuestros paisanos dan su máximo esfuerzo en los sembradíos de California, en las grandes construcciones de Chicago o en los lujosos restaurantes de New York. Y aunque estos mexicanos decidieron buscar una mejor oportunidad en los Estados Unidos (un país tan cercano en distancia al ser nuestro vecino pero muy lejano por el maltrato que muchos gobernantes como Abbot dan a nuestros connacionales), hoy tienen la oportunidad histórica de hacerse sentir tan cerca como los sienten en sus hogares cada mañana, cuando sus familias salen a la vida con la esperanza de volverlos a ver pronto.



Coordinador Nacional Migrante del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional

Facebook: @Juan Hernandez

Twitter: @JuanHernandezS

Instagram: dr.juanhernandez


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