/ domingo 21 de abril de 2024

Un día sin migrantes en las urnas, ¿sólo así cumplirán demócratas y republicanos? Columna: Historias del Estado Número 33. (No. 40)

Eduardo Espina, hijo de madre mexicana y de padre uruguayo, llegó a Estados Unidos acompañado de su familia cuando tenía solo cinco años de edad. Hace dos años, Eduardo (ya con 23 años de edad y siendo un estudiante universitario) convocó a través de TikTok al movimiento denominado “Un Día sin Migrantes”. ¿La causa? Que, desde la última Reforma Migratoria efectuada en 1986, no se ha concretado una nueva iniciativa que les dé la tranquilidad de continuar con el “sueño americano” desde la legalidad. El objetivo de este movimiento fue recordarle a Joe Biden que la Reforma Migratoria sigue siendo una promesa de campaña que se la lleva el viento. Cuando vi esta historia en uno de mis recuerdos de Facebook, de inmediato me pregunté ¿qué pasaría si el día sin migrantes fuera el día de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos? Suena muy descabellada la idea, pero, quizás, es lo que se necesita para acabar con el teatrito político que suelen armar en tiempos electorales tanto demócratas como republicanos a costa de los migrantes. ¿Se lo imaginan?


¿Por qué se atrevió Eduardo Espina convocar a este movimiento? Ya comenté que es en reclamo a la falta de una Reforma Migratoria Integral, no obstante, también lo hizo para visibilizar el gran impacto que tienen los migrantes en los Estados Unidos. Además, convocó porque más allá de recibir un reconocimiento a su aportación, los migrantes siguen siendo tratados con leyes cada vez más severas, generándoles un creciente temor a lo que viene. Una encuesta realizada por Pew Research Center destacó que 4 de cada 10 latinos están preocupados porque ellos, un familiar o algún amigo puedan ser deportados. Es decir, la incertidumbre es latente en los indocumentados que, ante las promesas incumplidas por demócratas y republicanos, convierten el miedo en reclamos efervescentes.


Ahora bien, ¿de verdad es imposible que demócratas y republicanos se sumen para integrar a los migrantes a un país al que han aportado todo? Cuando tuve el honor de colaborar con el senador republicano de Arizona, John McCain, en el 2005, se concretó una alianza histórica con el senador demócrata de Massachusetts, Edward Kennedy. La finalidad fue impulsar una iniciativa que, dicho en su momento por The Washington Post, “Representó un intento realista, integral, y bipartidista de lidiar con el problema de la migración”. La propuesta McCain-Kennedy contemplaba la posibilidad de que migrantes que tuvieran tiempo en Estados Unidos regularizaran su situación y convertirse en residentes. Claro, esto después de cumplir requisitos como no contar con antecedentes penales, haberse mantenido empleados durante su estancia y estar al corriente con el pago de sus impuestos.


Como hemos visto, los intentos por sacar de la oscuridad a los migrantes indocumentados que radican en los Estados Unidos han sido desde varias trincheras. Por una parte, tenemos los movimientos sociales como “Un Día sin Migrantes” impulsados por personas como Eduardo Espina; y, por otro lado, los esfuerzos legislativos que se han materializado en incontables iniciativas pero que, desafortunadamente, no han logrado consolidarse. Mientras tanto, la inconformidad, el temor y todos los sentimientos que transmutan los migrantes partiéndose el alma en sus trabajos, también los manifiestan año con año en eventos como el que organizó Eduardo Espina, en el que se hace un llamado a visibilizarse, paradójicamente, a través de su ausencia. ¿Se ausentarán los migrantes en las votaciones del 5 de noviembre como lo han hecho demócratas y republicanos a la hora de cumplir sus promesas? Eso sería apenas lo justo.


Dr. Juan Hernández

Analista de temas de migración

Facebook: @Juan Hernandez

Twitter: @JuanHernandezS

Instagram: dr.juanhernandez

Eduardo Espina, hijo de madre mexicana y de padre uruguayo, llegó a Estados Unidos acompañado de su familia cuando tenía solo cinco años de edad. Hace dos años, Eduardo (ya con 23 años de edad y siendo un estudiante universitario) convocó a través de TikTok al movimiento denominado “Un Día sin Migrantes”. ¿La causa? Que, desde la última Reforma Migratoria efectuada en 1986, no se ha concretado una nueva iniciativa que les dé la tranquilidad de continuar con el “sueño americano” desde la legalidad. El objetivo de este movimiento fue recordarle a Joe Biden que la Reforma Migratoria sigue siendo una promesa de campaña que se la lleva el viento. Cuando vi esta historia en uno de mis recuerdos de Facebook, de inmediato me pregunté ¿qué pasaría si el día sin migrantes fuera el día de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos? Suena muy descabellada la idea, pero, quizás, es lo que se necesita para acabar con el teatrito político que suelen armar en tiempos electorales tanto demócratas como republicanos a costa de los migrantes. ¿Se lo imaginan?


¿Por qué se atrevió Eduardo Espina convocar a este movimiento? Ya comenté que es en reclamo a la falta de una Reforma Migratoria Integral, no obstante, también lo hizo para visibilizar el gran impacto que tienen los migrantes en los Estados Unidos. Además, convocó porque más allá de recibir un reconocimiento a su aportación, los migrantes siguen siendo tratados con leyes cada vez más severas, generándoles un creciente temor a lo que viene. Una encuesta realizada por Pew Research Center destacó que 4 de cada 10 latinos están preocupados porque ellos, un familiar o algún amigo puedan ser deportados. Es decir, la incertidumbre es latente en los indocumentados que, ante las promesas incumplidas por demócratas y republicanos, convierten el miedo en reclamos efervescentes.


Ahora bien, ¿de verdad es imposible que demócratas y republicanos se sumen para integrar a los migrantes a un país al que han aportado todo? Cuando tuve el honor de colaborar con el senador republicano de Arizona, John McCain, en el 2005, se concretó una alianza histórica con el senador demócrata de Massachusetts, Edward Kennedy. La finalidad fue impulsar una iniciativa que, dicho en su momento por The Washington Post, “Representó un intento realista, integral, y bipartidista de lidiar con el problema de la migración”. La propuesta McCain-Kennedy contemplaba la posibilidad de que migrantes que tuvieran tiempo en Estados Unidos regularizaran su situación y convertirse en residentes. Claro, esto después de cumplir requisitos como no contar con antecedentes penales, haberse mantenido empleados durante su estancia y estar al corriente con el pago de sus impuestos.


Como hemos visto, los intentos por sacar de la oscuridad a los migrantes indocumentados que radican en los Estados Unidos han sido desde varias trincheras. Por una parte, tenemos los movimientos sociales como “Un Día sin Migrantes” impulsados por personas como Eduardo Espina; y, por otro lado, los esfuerzos legislativos que se han materializado en incontables iniciativas pero que, desafortunadamente, no han logrado consolidarse. Mientras tanto, la inconformidad, el temor y todos los sentimientos que transmutan los migrantes partiéndose el alma en sus trabajos, también los manifiestan año con año en eventos como el que organizó Eduardo Espina, en el que se hace un llamado a visibilizarse, paradójicamente, a través de su ausencia. ¿Se ausentarán los migrantes en las votaciones del 5 de noviembre como lo han hecho demócratas y republicanos a la hora de cumplir sus promesas? Eso sería apenas lo justo.


Dr. Juan Hernández

Analista de temas de migración

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Twitter: @JuanHernandezS

Instagram: dr.juanhernandez

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