/ martes 2 de abril de 2024

Impunidad

El que siembra odio, cosecha violencia, sobre todo en un país como México, donde las leyes son letra muerta. De cada 100 delitos que se cometen, solo 6.4 se denuncian; de cada 100 delitos que se denuncian, solo 14 se resuelven. Esto quiere decir que la probabilidad de que un delito cometido sea resuelto en nuestro país es tan solo de 0.9%.

Es triste saber que estamos bajo el imperio de la impunidad, y que, como ciudadano, cuando te toca ser víctima de un delito o de una injusticia, te la tienes que arreglar solo, convirtiéndose así la delincuencia en un círculo vicioso (art 17).

Porque es muy fácil ver los toros desde la barrera y no es lo mismo ser borracho que cantinero. Apoyar la estrategia de los abrazos, hasta que la injusticia te toca y nadie hace nada más que cruzarse de brazos, entonces te das cuenta que tienes que ejercer tu derecho a defenderte en tu patrimonio, en tus cosas, en tu salud mental y hasta en tu vida (art 14 y 16) o seguir sirviendo de víctima a los psicópatas y sociópatas que tiene uno la desgracia de toparse en el camino. Que es cierto, son la excepción, pero cuando tienes alguno cerca y nadie te defiende tarde o temprano terminas tomando acciones, como lo hace cualquier ser de reino animal que se ve acorralado. Lo contrario es antinatural.

Eso fue lo que ocurrió en Taxco ante la indolencia de las autoridades posterior al secuestro y asesinato de una pequeña, donde ya tenían ubicados a los perpetradores, pero la policía en su incompetencia, esperaba a que escaparan, en una espiral de complicidades, por lo que la población enardecida intervino y se tomó la justicia por mano propia, con el linchamiento y muerte de dos de los infanticidas.

A final de cuentas, el castigo que recibieron por la fuente ovejuna, fue más doloroso y severo que el que les pudo haber dado la justicia mexicana, que sirve para dos cosas. Ahora hay un delito más que tienen que resolver por su estulticia ¿Con que cara castigarán a los ciudadanos que se excedieron al hacer lo que la policía debió haber hecho desde un principio y para lo que se supone que tienen ya protocolos establecidos?

Eso sí, cuando un ciudadano intenta registrar un arma de fuego para la protección de su domicilio (art 10), y peor aún, para su portación, le salen con la tontería que para eso está la seguridad pública.

De este tamaño es la impunidad en México y el coraje de los ciudadanos de a pie cuando no se nos resuelven nuestras quejas y solo les servimos de burla a las autoridades, no nada más de justicia, también del servicio público federal y de órganos descentralizados donde las leyes anti acoso y anti mobbing son letras muertas (por lo menos en el IMSS donde trabajo y me consta que incluso son promovidas por el delegado estatal, la máxima autoridad regional. Pobre de aquel que ose criticarlo: le envía a sus perros de guardia y protección. Por fortuna a mí me caben 3 de esos en cada brazo).

Por eso la baja confianza que reportan los ciudadanos hacia las autoridades en general, pero principalmente los ministerios públicos y procuradurías estatales, solo el 10.3% de las personas dice confiar en estas instituciones.

No apoyo la violencia, pero en un país sin leyes, donde abunda gente enferma (que ya dije, no son la regla, pero cada vez empeora más nuestro tejido social), y quienes ni la vida de los niños, lo más sagrado de una sociedad respetan, tenemos que desobedecer el art 17 de la Constitución, esa misma con la que los políticos se limpian sus inmundicias, porque entre más se agacha uno, más se le miran los calzones.

El que siembra odio, cosecha violencia, sobre todo en un país como México, donde las leyes son letra muerta. De cada 100 delitos que se cometen, solo 6.4 se denuncian; de cada 100 delitos que se denuncian, solo 14 se resuelven. Esto quiere decir que la probabilidad de que un delito cometido sea resuelto en nuestro país es tan solo de 0.9%.

Es triste saber que estamos bajo el imperio de la impunidad, y que, como ciudadano, cuando te toca ser víctima de un delito o de una injusticia, te la tienes que arreglar solo, convirtiéndose así la delincuencia en un círculo vicioso (art 17).

Porque es muy fácil ver los toros desde la barrera y no es lo mismo ser borracho que cantinero. Apoyar la estrategia de los abrazos, hasta que la injusticia te toca y nadie hace nada más que cruzarse de brazos, entonces te das cuenta que tienes que ejercer tu derecho a defenderte en tu patrimonio, en tus cosas, en tu salud mental y hasta en tu vida (art 14 y 16) o seguir sirviendo de víctima a los psicópatas y sociópatas que tiene uno la desgracia de toparse en el camino. Que es cierto, son la excepción, pero cuando tienes alguno cerca y nadie te defiende tarde o temprano terminas tomando acciones, como lo hace cualquier ser de reino animal que se ve acorralado. Lo contrario es antinatural.

Eso fue lo que ocurrió en Taxco ante la indolencia de las autoridades posterior al secuestro y asesinato de una pequeña, donde ya tenían ubicados a los perpetradores, pero la policía en su incompetencia, esperaba a que escaparan, en una espiral de complicidades, por lo que la población enardecida intervino y se tomó la justicia por mano propia, con el linchamiento y muerte de dos de los infanticidas.

A final de cuentas, el castigo que recibieron por la fuente ovejuna, fue más doloroso y severo que el que les pudo haber dado la justicia mexicana, que sirve para dos cosas. Ahora hay un delito más que tienen que resolver por su estulticia ¿Con que cara castigarán a los ciudadanos que se excedieron al hacer lo que la policía debió haber hecho desde un principio y para lo que se supone que tienen ya protocolos establecidos?

Eso sí, cuando un ciudadano intenta registrar un arma de fuego para la protección de su domicilio (art 10), y peor aún, para su portación, le salen con la tontería que para eso está la seguridad pública.

De este tamaño es la impunidad en México y el coraje de los ciudadanos de a pie cuando no se nos resuelven nuestras quejas y solo les servimos de burla a las autoridades, no nada más de justicia, también del servicio público federal y de órganos descentralizados donde las leyes anti acoso y anti mobbing son letras muertas (por lo menos en el IMSS donde trabajo y me consta que incluso son promovidas por el delegado estatal, la máxima autoridad regional. Pobre de aquel que ose criticarlo: le envía a sus perros de guardia y protección. Por fortuna a mí me caben 3 de esos en cada brazo).

Por eso la baja confianza que reportan los ciudadanos hacia las autoridades en general, pero principalmente los ministerios públicos y procuradurías estatales, solo el 10.3% de las personas dice confiar en estas instituciones.

No apoyo la violencia, pero en un país sin leyes, donde abunda gente enferma (que ya dije, no son la regla, pero cada vez empeora más nuestro tejido social), y quienes ni la vida de los niños, lo más sagrado de una sociedad respetan, tenemos que desobedecer el art 17 de la Constitución, esa misma con la que los políticos se limpian sus inmundicias, porque entre más se agacha uno, más se le miran los calzones.