/ domingo 5 de abril de 2020

Nuevos Rumbos

Los expertos en Economía proponen

Después de que a nivel mundial se declaró como pandemia el coronavirus, toda la actividad pública y privada a nivel nacional, estatal y municipal ha estado permeada por las medidas que se deben de adoptar para sobrellevarla y evitar contagios.

Las declaraciones de funcionarios públicos y dirigentes de todos los sectores sociales no han sido la excepción. En Celaya, tampoco y tenemos dos ejemplos de personajes públicos que han hecho públicas propuestas interesantes, dignas de ser tomadas en cuenta para evitar un colapso económico.

El primero fue Juan Yúdico Herrasti, Presidente del Centro Empresarial de Celaya, quien planteó en un comunicado de prensa el 29 marzo en el cual expresó que la COPARMEX Celaya Laja-Bajío, exhortaba “de manera urgente” al Gobierno Federal a que pronuncie de manera oficial la Declaratoria de Contingencia Sanitaria a fin de brindar mayor seguridad y certeza a millones de micro, pequeños y medianos empresarios; a sus trabajadoras y trabajadores.

Explicaba que sin ella: sería ilegal que el 72 % de la fuente de empleo del país (PyMEs) solicite a trabajadores quedarse en casa; que según la propia Ley Federal de Trabajo la suspensión de labores a causa de la pandemia por coronavirus COVID-19, aun no era oficial hasta ese día.

“Esto, obedeciendo a que si no existe una declaratoria, los que manejamos una empresa nos encontraremos en la incertidumbre de no saber qué hacer o que repercusiones legales podemos tener ante las medida de la Jornada Nacional de Sana Distancia. El marco legal actual no permite a los empresarios solicitar a sus trabajadores dejar de ir a laborar, ya que al hacerlo se podría caer en el incumplimiento de contrato; y al mismo tiempo la Ley Federal de Trabajo no protegerá la ausencia de labores del trabajador”, argumentó.

En consecuencia de lo anterior, a nombre del gremio empresarial que preside, Yúdico Herrasti solicitó al Gobierno tomar todas las medidas necesarias para garantizar y preservar la salud de los mexicanos, empleos, el cuidado de las fuentes de trabajo y poner en marcha los apoyos que fueron solicitados por el sector empresarial.

Por tal razón COPARMEX Celaya Laja-Bajío instaba al Gobierno Federal, representado por Andrés Manuel López Obrador hacer el decreto de declaratoria oficial.


Pero el dirigente de COPARMEX o tuvo mucha suerte o sus dirigente nacional, Gustavo De Hoyos Walther ya había estado negociando con el Gobierno Federal dicha declaratoria, porque al día siguiente del comunicado del presidente de una parte de los empresarios celayenses, varios Secretarios de Estado del país, encabezados por Marcelo Ebrard Casaubón, anunciaron que ese día se declaraba la “emergencia sanitaria”, que implicó la orden de suspender todas las actividades “no esenciales” para la vida social.

Entre otras medidas, también dio el sustento jurídico a las empresas para mandar a descansar a sus trabajadores y poder establecer las negociaciones salariales de lo que recibirán durante este periodo que no laborarán.


Posponer el pago de impuestos

Dos días después, el regidor Mauricio Hernández Mendoza, Licenciado en Economía, Maestro en Finanzas, Maestro en Mercadotecnia, Maestro en Comercio Exterior y Doctor en Ciencias Administrativas, envió otro comunicado de prensa en el que propuso diferir el pago de impuestos para ayudar a las empresas a sortear su falta de dinero en efectivo por esta contingencia.

Dio una explicación sencilla de la dinámica económica para quienes no somos expertos en esa materia, con el fin de sustentar su planteamiento: El capital de trabajo son los recursos que deben de quedar a disposición de la empresa para poder operar el “ día a día”, como el pago de nóminas, rentas, gastos logísticos, luz, agua, otros gastos de operación y el pago de los impuestos.

Así como la empresa invierte en, por ejemplo, inventarios, maquinaria o cuentas por cobrar, debe de mantener una inversión en su capital de trabajo que le permita cumplir con sus ciclos de efectivo; es decir, soportar ese periodo de tiempo que transcurre desde que la empresa paga por las compras que realiza y hasta que la liquidez regresa a la empresa.

Desde el momento en el que una organización paga a sus proveedores por las compras que realiza, la liquidez sale del negocio y no regresará sino hasta que se logre rotar el inventario y cobrar a sus clientes. Mientras tanto, los gastos de operación deben de ser solventados y para ello la empresa debe de contar con un capital que le permita hacer frente a estos gastos; justo a ese recurso es al que llamamos el capital de trabajo.

Por lo que concluyó que el pago de impuestos es uno de los conceptos que suelen exigir la existencia de capital de trabajo en las empresas; mientras más impuestos pague un negocio menor capacidad tiene para enfrentar el pago de sus gastos de operación. Por ello, en momentos como el que enfrenta actualmente la economía mundial, los incentivos fiscales son esenciales; no con la visión de que se dejen de pagar impuestos, sino con el objetivo de permitir que el capital de trabajo en las empresas les permita enfrentar los gastos de operación aun observando fuertes caídas en sus ingresos.

“Para lograr lo anterior, la estrategia de diferir el pago de impuestos es potente, expedita, práctica y con efectos positivos inmediatos”, concluyó Hernández Mendoza.


Impacto del cierre de armadoras, incierto

Finalmente, durante una conferencia de prensa virtual realizada a media semana, otro paisano celayense, Mauricio Usabiaga Díaz Barriga, secretario de Desarrollo Económico, respondió a una pregunta expresa que todavía no se puede saber cuál será el impacto económico del cierre temporal de las armadoras del Estado, iniciado la semana pasada: Honda, Toyota, Mazda, Ford, General Motors, Volkswagen.

Porque señaló que conforme avanza la pandemia, las empresas van tomando decisiones. Además explicó que dicho cierre de las armadoras se dio porque la proveeduría de las partes con las que fabrican los automóviles vienen del extranjero y porque además no tienen demanda en los otros países. Y en virtud de que la mayoría de los vehículos fabricados en Guanajuato se exportan, es lógico que las empresas no quieran llenarse de inventarios que van a tener almacenados quién sabe por cuánto tiempo, con la consiguiente pérdida de dinero por la fabricación ociosa.

“¿Cuál va a ser el impacto económico de esta crisis? Todavía no lo sabemos”, admitió el Secretario. Ahorita lo que procede es tratar de mantener las plazas laborales hasta donde la empresa lo permita, añadió.

Y manifestó un deseo: “Esperamos que venga el gran apoyo de la Federación”.


Los expertos en Economía proponen

Después de que a nivel mundial se declaró como pandemia el coronavirus, toda la actividad pública y privada a nivel nacional, estatal y municipal ha estado permeada por las medidas que se deben de adoptar para sobrellevarla y evitar contagios.

Las declaraciones de funcionarios públicos y dirigentes de todos los sectores sociales no han sido la excepción. En Celaya, tampoco y tenemos dos ejemplos de personajes públicos que han hecho públicas propuestas interesantes, dignas de ser tomadas en cuenta para evitar un colapso económico.

El primero fue Juan Yúdico Herrasti, Presidente del Centro Empresarial de Celaya, quien planteó en un comunicado de prensa el 29 marzo en el cual expresó que la COPARMEX Celaya Laja-Bajío, exhortaba “de manera urgente” al Gobierno Federal a que pronuncie de manera oficial la Declaratoria de Contingencia Sanitaria a fin de brindar mayor seguridad y certeza a millones de micro, pequeños y medianos empresarios; a sus trabajadoras y trabajadores.

Explicaba que sin ella: sería ilegal que el 72 % de la fuente de empleo del país (PyMEs) solicite a trabajadores quedarse en casa; que según la propia Ley Federal de Trabajo la suspensión de labores a causa de la pandemia por coronavirus COVID-19, aun no era oficial hasta ese día.

“Esto, obedeciendo a que si no existe una declaratoria, los que manejamos una empresa nos encontraremos en la incertidumbre de no saber qué hacer o que repercusiones legales podemos tener ante las medida de la Jornada Nacional de Sana Distancia. El marco legal actual no permite a los empresarios solicitar a sus trabajadores dejar de ir a laborar, ya que al hacerlo se podría caer en el incumplimiento de contrato; y al mismo tiempo la Ley Federal de Trabajo no protegerá la ausencia de labores del trabajador”, argumentó.

En consecuencia de lo anterior, a nombre del gremio empresarial que preside, Yúdico Herrasti solicitó al Gobierno tomar todas las medidas necesarias para garantizar y preservar la salud de los mexicanos, empleos, el cuidado de las fuentes de trabajo y poner en marcha los apoyos que fueron solicitados por el sector empresarial.

Por tal razón COPARMEX Celaya Laja-Bajío instaba al Gobierno Federal, representado por Andrés Manuel López Obrador hacer el decreto de declaratoria oficial.


Pero el dirigente de COPARMEX o tuvo mucha suerte o sus dirigente nacional, Gustavo De Hoyos Walther ya había estado negociando con el Gobierno Federal dicha declaratoria, porque al día siguiente del comunicado del presidente de una parte de los empresarios celayenses, varios Secretarios de Estado del país, encabezados por Marcelo Ebrard Casaubón, anunciaron que ese día se declaraba la “emergencia sanitaria”, que implicó la orden de suspender todas las actividades “no esenciales” para la vida social.

Entre otras medidas, también dio el sustento jurídico a las empresas para mandar a descansar a sus trabajadores y poder establecer las negociaciones salariales de lo que recibirán durante este periodo que no laborarán.


Posponer el pago de impuestos

Dos días después, el regidor Mauricio Hernández Mendoza, Licenciado en Economía, Maestro en Finanzas, Maestro en Mercadotecnia, Maestro en Comercio Exterior y Doctor en Ciencias Administrativas, envió otro comunicado de prensa en el que propuso diferir el pago de impuestos para ayudar a las empresas a sortear su falta de dinero en efectivo por esta contingencia.

Dio una explicación sencilla de la dinámica económica para quienes no somos expertos en esa materia, con el fin de sustentar su planteamiento: El capital de trabajo son los recursos que deben de quedar a disposición de la empresa para poder operar el “ día a día”, como el pago de nóminas, rentas, gastos logísticos, luz, agua, otros gastos de operación y el pago de los impuestos.

Así como la empresa invierte en, por ejemplo, inventarios, maquinaria o cuentas por cobrar, debe de mantener una inversión en su capital de trabajo que le permita cumplir con sus ciclos de efectivo; es decir, soportar ese periodo de tiempo que transcurre desde que la empresa paga por las compras que realiza y hasta que la liquidez regresa a la empresa.

Desde el momento en el que una organización paga a sus proveedores por las compras que realiza, la liquidez sale del negocio y no regresará sino hasta que se logre rotar el inventario y cobrar a sus clientes. Mientras tanto, los gastos de operación deben de ser solventados y para ello la empresa debe de contar con un capital que le permita hacer frente a estos gastos; justo a ese recurso es al que llamamos el capital de trabajo.

Por lo que concluyó que el pago de impuestos es uno de los conceptos que suelen exigir la existencia de capital de trabajo en las empresas; mientras más impuestos pague un negocio menor capacidad tiene para enfrentar el pago de sus gastos de operación. Por ello, en momentos como el que enfrenta actualmente la economía mundial, los incentivos fiscales son esenciales; no con la visión de que se dejen de pagar impuestos, sino con el objetivo de permitir que el capital de trabajo en las empresas les permita enfrentar los gastos de operación aun observando fuertes caídas en sus ingresos.

“Para lograr lo anterior, la estrategia de diferir el pago de impuestos es potente, expedita, práctica y con efectos positivos inmediatos”, concluyó Hernández Mendoza.


Impacto del cierre de armadoras, incierto

Finalmente, durante una conferencia de prensa virtual realizada a media semana, otro paisano celayense, Mauricio Usabiaga Díaz Barriga, secretario de Desarrollo Económico, respondió a una pregunta expresa que todavía no se puede saber cuál será el impacto económico del cierre temporal de las armadoras del Estado, iniciado la semana pasada: Honda, Toyota, Mazda, Ford, General Motors, Volkswagen.

Porque señaló que conforme avanza la pandemia, las empresas van tomando decisiones. Además explicó que dicho cierre de las armadoras se dio porque la proveeduría de las partes con las que fabrican los automóviles vienen del extranjero y porque además no tienen demanda en los otros países. Y en virtud de que la mayoría de los vehículos fabricados en Guanajuato se exportan, es lógico que las empresas no quieran llenarse de inventarios que van a tener almacenados quién sabe por cuánto tiempo, con la consiguiente pérdida de dinero por la fabricación ociosa.

“¿Cuál va a ser el impacto económico de esta crisis? Todavía no lo sabemos”, admitió el Secretario. Ahorita lo que procede es tratar de mantener las plazas laborales hasta donde la empresa lo permita, añadió.

Y manifestó un deseo: “Esperamos que venga el gran apoyo de la Federación”.


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