/ domingo 21 de enero de 2024

¿De Qué Escribir?

Luego, ya de 15 años de esta intención de permear en la reflexión, de abonar al espíritu crítico y autocrítico, de conminar a la consciencia cívica de propios y ajenos, no cejo en tal propósito, aunque con sinceridad les digo que, a veces, me asalta la duda: ¿En verdad sirve de algo? Pero, no falta quien o quienes intervienen y despejan la duda, afortunadamente, pues de eso de trata, de lograr alguna reacción y, no lo digo ufanándome: Nunca he tenido de mis amables y pacientes lectores, algún reclamo más allá de una aclaración sobre alguna opinión y, sí las contabilizo, pues es la medida necesaria para proseguir.

Estoy consciente que, no siempre habrá pleno consenso entre su servidor y a quienes vaya dirigido el mensaje, o la crítica -espero siempre, sea constructiva, más allá de la propia falibilidad- y es obvio pueda o haya incomodado, aunque de eso se trata: Mover del confort a políticos y funcionarios, a los ciudadanos de cualquier género, credo, ideología, porque así es, o debe ser la democracia sumada a la tolerancia, a la alternancia, que marcan nuestro tiempo, desde luego, desde el ámbito ciudadano.

Siguiendo una regla de oro de los comunicadores, que es el evitar en lo posible escribir de uno mismo, he roto tal, como hoy, de manera excepcional. Se explica igual, parte de otras reglas: La intercomunicación, que en este punto es difícil, dado el estilo periodístico: El artículo de opinión. Por supuesto, como ustedes saben, no es en estricto sentido, pues a veces, en aras o por así necesitar según el tópico, entremezclo variantes informativas, sea de investigación, de entrevista interpretativa y otras.

También se puede considerar una columna periodística ya que, ha sido permanente y con cierta especialización en la política mexicana, tanto local, municipal y nacional. Ya me han preguntado que sí, además de mi profesión de Abogado, tengo algún estudio relativo a esta actividad extraprofesional. No es mi estilo, como otros respetables opinadores, dar a conocer mi currículum, sin embargo, la cortesía es primero y digo a quienes me han preguntado o tienen curiosidad, que sí. Trato de estarme preparando, tanto en mi ámbito primario profesional, de Abogado, y otras disciplinas, aunque relativas o correlativas: Comunicación y Medios, Corrección, Estilo y variantes de la Lengua Española, etcétera.

Sí, me ha ayudado esa preparación para escribir esta columna y, también aclaro para quienes me han inquirido: Nunca he tenido censura, ni dentro o por presión externa. Si así fuera, no estarían ustedes haciendo favor de leer estas líneas. Y ya entrado en gastos, también diré a los amables curiosos, que, al hacer mis críticas y opiniones, no busco candidaturas políticas, o puestos burocráticos, ni temo, no me inviten partidos políticos, ni menos aún si acabo cayéndoles mal a dichos personajes. Tampoco escribo por encomienda, ni para granjear prebendas. Me debo a mi compromiso personal y respeto a quienes me lean.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Hoy, intento estar más cerca de ustedes, mis lectores. Tampoco, se trata de una despedida, sino de reafirmar el propósito y refrendar que, no estoy de ninguna forma cerrado a mi sola opinión o visión, sin ustedes no sería posible estar en la palestra estos 15 años. Gracias por ocupar parte de su valioso tiempo en leer esta columna.

Estoy considerando seriamente, ya no escribir críticas de los personajes políticos, como los actuales que no merecen una línea, sin embargo, se puede hacer sobre los efectos que producen. Más que nunca, hoy, la marca es la estupidez, la improvisación a veces de efecto criminal, el descaro y la demagogia sin ambages. Eso no debe callarse. Espero estén de acuerdo. Cuídense.

Luego, ya de 15 años de esta intención de permear en la reflexión, de abonar al espíritu crítico y autocrítico, de conminar a la consciencia cívica de propios y ajenos, no cejo en tal propósito, aunque con sinceridad les digo que, a veces, me asalta la duda: ¿En verdad sirve de algo? Pero, no falta quien o quienes intervienen y despejan la duda, afortunadamente, pues de eso de trata, de lograr alguna reacción y, no lo digo ufanándome: Nunca he tenido de mis amables y pacientes lectores, algún reclamo más allá de una aclaración sobre alguna opinión y, sí las contabilizo, pues es la medida necesaria para proseguir.

Estoy consciente que, no siempre habrá pleno consenso entre su servidor y a quienes vaya dirigido el mensaje, o la crítica -espero siempre, sea constructiva, más allá de la propia falibilidad- y es obvio pueda o haya incomodado, aunque de eso se trata: Mover del confort a políticos y funcionarios, a los ciudadanos de cualquier género, credo, ideología, porque así es, o debe ser la democracia sumada a la tolerancia, a la alternancia, que marcan nuestro tiempo, desde luego, desde el ámbito ciudadano.

Siguiendo una regla de oro de los comunicadores, que es el evitar en lo posible escribir de uno mismo, he roto tal, como hoy, de manera excepcional. Se explica igual, parte de otras reglas: La intercomunicación, que en este punto es difícil, dado el estilo periodístico: El artículo de opinión. Por supuesto, como ustedes saben, no es en estricto sentido, pues a veces, en aras o por así necesitar según el tópico, entremezclo variantes informativas, sea de investigación, de entrevista interpretativa y otras.

También se puede considerar una columna periodística ya que, ha sido permanente y con cierta especialización en la política mexicana, tanto local, municipal y nacional. Ya me han preguntado que sí, además de mi profesión de Abogado, tengo algún estudio relativo a esta actividad extraprofesional. No es mi estilo, como otros respetables opinadores, dar a conocer mi currículum, sin embargo, la cortesía es primero y digo a quienes me han preguntado o tienen curiosidad, que sí. Trato de estarme preparando, tanto en mi ámbito primario profesional, de Abogado, y otras disciplinas, aunque relativas o correlativas: Comunicación y Medios, Corrección, Estilo y variantes de la Lengua Española, etcétera.

Sí, me ha ayudado esa preparación para escribir esta columna y, también aclaro para quienes me han inquirido: Nunca he tenido censura, ni dentro o por presión externa. Si así fuera, no estarían ustedes haciendo favor de leer estas líneas. Y ya entrado en gastos, también diré a los amables curiosos, que, al hacer mis críticas y opiniones, no busco candidaturas políticas, o puestos burocráticos, ni temo, no me inviten partidos políticos, ni menos aún si acabo cayéndoles mal a dichos personajes. Tampoco escribo por encomienda, ni para granjear prebendas. Me debo a mi compromiso personal y respeto a quienes me lean.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Hoy, intento estar más cerca de ustedes, mis lectores. Tampoco, se trata de una despedida, sino de reafirmar el propósito y refrendar que, no estoy de ninguna forma cerrado a mi sola opinión o visión, sin ustedes no sería posible estar en la palestra estos 15 años. Gracias por ocupar parte de su valioso tiempo en leer esta columna.

Estoy considerando seriamente, ya no escribir críticas de los personajes políticos, como los actuales que no merecen una línea, sin embargo, se puede hacer sobre los efectos que producen. Más que nunca, hoy, la marca es la estupidez, la improvisación a veces de efecto criminal, el descaro y la demagogia sin ambages. Eso no debe callarse. Espero estén de acuerdo. Cuídense.

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