/ martes 18 de diciembre de 2018

Diario de Finanzas

El mundo se divide sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estarEduardo Galeano.


Cuando el Presidente habló de bajarse su salario a muchos les pareció bien, la frase de que “no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre” ha sonado como música para los oídos en muchas personas, pero es conveniente reflexionar sobre el tema.

Lo primero que vino a la mente fue el hecho de que existe un pueblo pobre. Y si es así… ¿Qué es lo que merece un pueblo pobre? Se entiende perfecto la parte de que un Presidente baje su salario en solidaridad con su pueblo, sin embargo el salario actual sigue siendo sumamente elevado en comparación con lo que gana el pueblo, entonces, si el motivo es ganar lo que gana el pueblo debería bajar más, y si el motivo es sólo mostrar una aparente solidaridad con el pueblo, entonces cualquier importe es bueno.

La otra versión sobre el tema sería que si el pueblo es pobre hay que hacer que gane más, que existan empleos dónde les ofrezcan un mejor salario, que todos cuenten con la posibilidad de que al ganar más se eleve su nivel de vida, y así deje de ser un pueblo pobre; por ello las medidas deberían estar enfocadas a que las personas ganen más dinero, que se preparen, que estudien, y con ello se entiende de que quien paga los salario, el empresario, también debe contar con las condiciones adecuadas para realizar su actividad. ¿Está sucediendo esto?

Cuando un funcionario público de alto nivel comenta a los medios que los empleados de las empresas deberían bajarse el sueldo para así ser más éticos y morales en el emolumento, nos llevaría a pensar lo siguiente: primero, que al bajarse el sueldo el pueblo sería más pobre y el Presidente tendría un salario más alto con respecto a su pueblo. Segundo: ¿En qué momento un funcionario le puede pedir a un ciudadano que gane menos? ¿De qué se trata?

Las promesas de campaña fueron muchas, y el que los ciudadanos bajen su sueldo no suena a la medida más popular, y mucho menos a la que busca que el pueblo deje de ser pobre; la pobreza existe, y ésta se combate con educación, con la aplicación de la Ley, con la eliminación de la corrupción, con la eliminación de la inseguridad. ¿En dónde están las acciones en estos temas?

Quizá sería necesario realizar una consulta sobre si los ciudadanos deben bajar su sueldo, de ésta manera aunque sólo una porción de ello votara por el sí, el hacerlo sería correcto y legal. ¿O no? Claro que la respuesta es obvia y predecible, mus pocas personas quieren bajar su sueldo, más bien es lo contrario, muchos desean ganar más; y por supuesto se generaría una gran discusión sobre la legalidad y resultado de las consultas. ¿Entonces porque se permitió que las anteriores fueran validadas si la situación es la misma?

Así que más que estar defendiendo las fuentes de trabajo y la llegada de inversión para la creación de empleo, hoy debemos atender la invitación a bajar la percepción por el trabajo que realizamos. ¿Qué opina? ¿Nos bajamos el sueldo?

El mundo se divide sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estarEduardo Galeano.


Cuando el Presidente habló de bajarse su salario a muchos les pareció bien, la frase de que “no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre” ha sonado como música para los oídos en muchas personas, pero es conveniente reflexionar sobre el tema.

Lo primero que vino a la mente fue el hecho de que existe un pueblo pobre. Y si es así… ¿Qué es lo que merece un pueblo pobre? Se entiende perfecto la parte de que un Presidente baje su salario en solidaridad con su pueblo, sin embargo el salario actual sigue siendo sumamente elevado en comparación con lo que gana el pueblo, entonces, si el motivo es ganar lo que gana el pueblo debería bajar más, y si el motivo es sólo mostrar una aparente solidaridad con el pueblo, entonces cualquier importe es bueno.

La otra versión sobre el tema sería que si el pueblo es pobre hay que hacer que gane más, que existan empleos dónde les ofrezcan un mejor salario, que todos cuenten con la posibilidad de que al ganar más se eleve su nivel de vida, y así deje de ser un pueblo pobre; por ello las medidas deberían estar enfocadas a que las personas ganen más dinero, que se preparen, que estudien, y con ello se entiende de que quien paga los salario, el empresario, también debe contar con las condiciones adecuadas para realizar su actividad. ¿Está sucediendo esto?

Cuando un funcionario público de alto nivel comenta a los medios que los empleados de las empresas deberían bajarse el sueldo para así ser más éticos y morales en el emolumento, nos llevaría a pensar lo siguiente: primero, que al bajarse el sueldo el pueblo sería más pobre y el Presidente tendría un salario más alto con respecto a su pueblo. Segundo: ¿En qué momento un funcionario le puede pedir a un ciudadano que gane menos? ¿De qué se trata?

Las promesas de campaña fueron muchas, y el que los ciudadanos bajen su sueldo no suena a la medida más popular, y mucho menos a la que busca que el pueblo deje de ser pobre; la pobreza existe, y ésta se combate con educación, con la aplicación de la Ley, con la eliminación de la corrupción, con la eliminación de la inseguridad. ¿En dónde están las acciones en estos temas?

Quizá sería necesario realizar una consulta sobre si los ciudadanos deben bajar su sueldo, de ésta manera aunque sólo una porción de ello votara por el sí, el hacerlo sería correcto y legal. ¿O no? Claro que la respuesta es obvia y predecible, mus pocas personas quieren bajar su sueldo, más bien es lo contrario, muchos desean ganar más; y por supuesto se generaría una gran discusión sobre la legalidad y resultado de las consultas. ¿Entonces porque se permitió que las anteriores fueran validadas si la situación es la misma?

Así que más que estar defendiendo las fuentes de trabajo y la llegada de inversión para la creación de empleo, hoy debemos atender la invitación a bajar la percepción por el trabajo que realizamos. ¿Qué opina? ¿Nos bajamos el sueldo?

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