/ domingo 30 de octubre de 2022

Sol y Sombras

Tuve la oportunidad esta semana de acudir a la catedra por una inteligencia global, impulsada por el ingeniero Joel Aguirre, un hombre al que conozco desde hace muchos años y quien siempre ha estado ocupado por la educación, el libre pensamiento y el acercarse a temas y debates que nos lleven a construir una mejor sociedad.

El tema de esa tarde me asombro, porque está enmarcado en el lema de la universidad disruptiva, uno pensaría que una autoridad educativa no promovería la disrupción y sin embargo, desde la parte institucional se busca justamente salir de la caja, de los modelos convencionales, entendiendo bien y aceptando que las formulas cambiaron y que hoy no podemos seguir creyendo que los modelos se deban perpetuar, sino adaptarse, transformarse, reconstruirse, en fin.

El invitado Juan Carlos Romero Hicks, un hombre hecho en la universidad, fue un encuentro imperdible, donde escuché y aprendí de la necesaria deconstrucción y la mente abierta para aceptar los enormes retos que nos pinta el presente, para definir el perfil de egreso de nuestros universitarios, qué necesita el país, qué quieren los universitarios, dónde se forma la universidad y para qué.

Replicare algunas de las ideas ahí vertidas, de ninguna manera me adjudicaría lo ahí escuchado como si fuera mi pensamiento, solo espero transmitirlo adecuadamente.

Inicio diciendo que aceptó con gusto la invitación pues sería un encuentro presencial, se dijo cansado de la virtualidad, afirmó que Eugenio Trueba decía que los amigos se conocen en la cárcel, en el hospital y en las conferencias, por lo que agradeció la asistencia a los presentes.

Comenzó diciendo que el día de hoy, nos seguimos haciendo la pregunta, para qué sirve la universidad, sostuvo que hay tres instituciones que son prácticamente indestructibles, las iglesias, las familias y las universidades, aunque muchas perversidades han logrado destruir a muchas de ellas, la universidad seguirá siendo vigente.

Textual: La universidad es un lugar donde se crea, se comunica y se adquiere el conocimiento, se crea porque se hace investigación, se adquiere por medio de la docencia y se comunica a través de la vinculación, es una institución noble que tiene como razón de ser sus alumnos, su forma de ser sus profesores y para poder garantizar el cumplimento de su función, hay dos valores fundamentales que deben cumplirse, la verdad y la libertad.

Se necesita un ambiente de libertad académica para dialogar todo, porque en la universidad se puede estudiar desde teología hasta matemáticas, recordó que el pasado 13 de octubre se conmemoraron los 60 años de la muerte de Armando Olivares, que a decir de él es uno de los grandes rectores de la universidad de Guanajuato y él decía que toda casa de estudios debe de ser como un resonador potente que registre las más pequeñas vibraciones que provienen del destino del hombre, entonces la voz de Olivares, recoge la herencia de muchas personas que a lo largo de los años, con polvo, sudor y lágrimas, construyeron esta tarea.

Con base a lo dicho en el libro el ser y quehacer de la universidad, las cuatro funciones de la universidad son: la vocacional, descubrir como persona quien eres, de dónde vienes, a donde vas, para formar personas, no tecnócratas, la tecnocracia es repudiable, hay que formar personas y esa es parte de la formación humanística, que a veces la universidad, no logra cumplir.

La segunda función es la profesional, esa que le asigna a cada uno el perfil que buscan alcanzar, al elegir ser contador, arquitecto, abogado y más, la tercera, es la misión social de la universidad que se da a través de la extensión y la cuarta tiene que ver con la misión científica.

En pocas palabras, lo que debemos preguntarnos, en un mundo como el que tenemos hoy, cuál es la misión de la universidad, y esa misión sigue siendo vigente, entonces debemos responder ante las cosas que aquejan a la sociedad en diversos temas, la universidad en que está contribuyendo.

Que es lo que más preocupa en la actualidad, el cáncer más profundo y difícil y del que no se habla es la pérdida de valores, la pérdida del alma y las instituciones, ahí es donde debe estar la universidad, por eso la vocación humanística de la universidad es fundamental.

En 1994, al presidente chileno de la transición me tocó escucharle la siguiente frase que repito con insistencia: “la universidad es el lugar social de la verdad y donde se cultivan el arte, la ciencia y las humanidades, sin segundas intenciones”, esa es la universidad.

Y la universidad existe donde hay un alumno que busque la verdad, así sea debajo de un huizache, y la universidad existe en donde hay esa búsqueda de verdad y libertad que son fundamentales.

Segundo problema, el cáncer que no hemos resuelto, la pobreza y la desigualdad, el cáncer acumulado que pasa por educación, salud, vivienda, agua, alimentación, seguridad social, etcétera, una economía que no distribuye el ingreso.

Tercer cáncer, el que más preocupa que es el de la violencia y la inseguridad y cuarto el que más se agrava que es el de la corrupción acompañada de la impunidad y ahora la pregunta es, de dónde va a venir la solución, para eso el ser humano ha creado grandes instituciones como son, la iglesia, la familia y la universidad.

Hasta aquí las palabras de Romero Hicks.

Sin duda, reflexiones profundas, que sin embargo, son simples de entender cuando se desmenuzan así, y entonces da algo de envidia darse cuenta de la claridad de algunos, para entender cómo los grandes problemas de la sociedad se pueden solucionar aferrándonos a aquello que le ha dado sustento a esta humanidad.

Hoy por eso, resulta tan triste ver la profunda crisis por las que atraviesan esas tres instituciones de las que hablaba, la familia, totalmente desecha, difusa, inventando nuevas formas que no encajan, la iglesia, vaya crisis de identidad, de formas, de desvíos y de falta de credibilidad y la que quedaba medianamente intacta, hoy la vemos sumida en acusaciones de acoso, abuso, en huelgas, paralizada, y a veces parece que todo este desorden esta ocasionado, pues se sabe el daño que le causa a una sociedad, distraerlo en luchas que más que construir, destruyen lenta y demoledoramente.


Tuve la oportunidad esta semana de acudir a la catedra por una inteligencia global, impulsada por el ingeniero Joel Aguirre, un hombre al que conozco desde hace muchos años y quien siempre ha estado ocupado por la educación, el libre pensamiento y el acercarse a temas y debates que nos lleven a construir una mejor sociedad.

El tema de esa tarde me asombro, porque está enmarcado en el lema de la universidad disruptiva, uno pensaría que una autoridad educativa no promovería la disrupción y sin embargo, desde la parte institucional se busca justamente salir de la caja, de los modelos convencionales, entendiendo bien y aceptando que las formulas cambiaron y que hoy no podemos seguir creyendo que los modelos se deban perpetuar, sino adaptarse, transformarse, reconstruirse, en fin.

El invitado Juan Carlos Romero Hicks, un hombre hecho en la universidad, fue un encuentro imperdible, donde escuché y aprendí de la necesaria deconstrucción y la mente abierta para aceptar los enormes retos que nos pinta el presente, para definir el perfil de egreso de nuestros universitarios, qué necesita el país, qué quieren los universitarios, dónde se forma la universidad y para qué.

Replicare algunas de las ideas ahí vertidas, de ninguna manera me adjudicaría lo ahí escuchado como si fuera mi pensamiento, solo espero transmitirlo adecuadamente.

Inicio diciendo que aceptó con gusto la invitación pues sería un encuentro presencial, se dijo cansado de la virtualidad, afirmó que Eugenio Trueba decía que los amigos se conocen en la cárcel, en el hospital y en las conferencias, por lo que agradeció la asistencia a los presentes.

Comenzó diciendo que el día de hoy, nos seguimos haciendo la pregunta, para qué sirve la universidad, sostuvo que hay tres instituciones que son prácticamente indestructibles, las iglesias, las familias y las universidades, aunque muchas perversidades han logrado destruir a muchas de ellas, la universidad seguirá siendo vigente.

Textual: La universidad es un lugar donde se crea, se comunica y se adquiere el conocimiento, se crea porque se hace investigación, se adquiere por medio de la docencia y se comunica a través de la vinculación, es una institución noble que tiene como razón de ser sus alumnos, su forma de ser sus profesores y para poder garantizar el cumplimento de su función, hay dos valores fundamentales que deben cumplirse, la verdad y la libertad.

Se necesita un ambiente de libertad académica para dialogar todo, porque en la universidad se puede estudiar desde teología hasta matemáticas, recordó que el pasado 13 de octubre se conmemoraron los 60 años de la muerte de Armando Olivares, que a decir de él es uno de los grandes rectores de la universidad de Guanajuato y él decía que toda casa de estudios debe de ser como un resonador potente que registre las más pequeñas vibraciones que provienen del destino del hombre, entonces la voz de Olivares, recoge la herencia de muchas personas que a lo largo de los años, con polvo, sudor y lágrimas, construyeron esta tarea.

Con base a lo dicho en el libro el ser y quehacer de la universidad, las cuatro funciones de la universidad son: la vocacional, descubrir como persona quien eres, de dónde vienes, a donde vas, para formar personas, no tecnócratas, la tecnocracia es repudiable, hay que formar personas y esa es parte de la formación humanística, que a veces la universidad, no logra cumplir.

La segunda función es la profesional, esa que le asigna a cada uno el perfil que buscan alcanzar, al elegir ser contador, arquitecto, abogado y más, la tercera, es la misión social de la universidad que se da a través de la extensión y la cuarta tiene que ver con la misión científica.

En pocas palabras, lo que debemos preguntarnos, en un mundo como el que tenemos hoy, cuál es la misión de la universidad, y esa misión sigue siendo vigente, entonces debemos responder ante las cosas que aquejan a la sociedad en diversos temas, la universidad en que está contribuyendo.

Que es lo que más preocupa en la actualidad, el cáncer más profundo y difícil y del que no se habla es la pérdida de valores, la pérdida del alma y las instituciones, ahí es donde debe estar la universidad, por eso la vocación humanística de la universidad es fundamental.

En 1994, al presidente chileno de la transición me tocó escucharle la siguiente frase que repito con insistencia: “la universidad es el lugar social de la verdad y donde se cultivan el arte, la ciencia y las humanidades, sin segundas intenciones”, esa es la universidad.

Y la universidad existe donde hay un alumno que busque la verdad, así sea debajo de un huizache, y la universidad existe en donde hay esa búsqueda de verdad y libertad que son fundamentales.

Segundo problema, el cáncer que no hemos resuelto, la pobreza y la desigualdad, el cáncer acumulado que pasa por educación, salud, vivienda, agua, alimentación, seguridad social, etcétera, una economía que no distribuye el ingreso.

Tercer cáncer, el que más preocupa que es el de la violencia y la inseguridad y cuarto el que más se agrava que es el de la corrupción acompañada de la impunidad y ahora la pregunta es, de dónde va a venir la solución, para eso el ser humano ha creado grandes instituciones como son, la iglesia, la familia y la universidad.

Hasta aquí las palabras de Romero Hicks.

Sin duda, reflexiones profundas, que sin embargo, son simples de entender cuando se desmenuzan así, y entonces da algo de envidia darse cuenta de la claridad de algunos, para entender cómo los grandes problemas de la sociedad se pueden solucionar aferrándonos a aquello que le ha dado sustento a esta humanidad.

Hoy por eso, resulta tan triste ver la profunda crisis por las que atraviesan esas tres instituciones de las que hablaba, la familia, totalmente desecha, difusa, inventando nuevas formas que no encajan, la iglesia, vaya crisis de identidad, de formas, de desvíos y de falta de credibilidad y la que quedaba medianamente intacta, hoy la vemos sumida en acusaciones de acoso, abuso, en huelgas, paralizada, y a veces parece que todo este desorden esta ocasionado, pues se sabe el daño que le causa a una sociedad, distraerlo en luchas que más que construir, destruyen lenta y demoledoramente.


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