/ miércoles 3 de marzo de 2021

Laja-Bajío, la Nueva Administración Pública

Fue en un no tan lejano 2010, que la visión estatal junto con algunos municipios sumados que se integra la zona metropolitana laja bajío de forma oficial. Apaseo el Alto, el Grande, Celaya, Comonfort, Cortázar, Jaral del Progreso, Juventino Rosas, Tarimoro y Villagrán son los municipios que incluye esta zona. Si bien podemos creer que quizá no todos los municipios deberían de estar en la misma zona, fue así como se creó. Pero como ya se la saben sin dinero no baila el perro y como dice el gobernador mucho amor sin dinero no es amor, por lo que fue en el año 2012 que se creó el fideicomiso para esta zona metropolitana.

Pero a alguien se le olvidó que la burocracia va de la mano con los diferentes niveles de gobierno y es que el gobierno federal aún no reconoce la zona metropolitana de 9 municipios, se ha limitado a considerar sólo 4, Celaya por ser el centro, Villagrán y Cortazar por tener una integración funcional a Celaya y por último Comonfort que por política urbana se ha sumado. Esto en base a la última delimitación que hizo el gobierno federal en el año 2015.

Si bien las zonas metropolitanas son la nueva forma de administración, no existe un desarrollo regional equilibrado. Suponiendo que el comité técnico del fideicomiso, representado por los 9 alcaldes, secretarios estatales de finanzas, gobierno y obras públicas, se encarga de la ejecución de planes, proyectos, estudios, programas, obras, equipamiento y demás acciones. Además de tener reuniones ordinarias por lo menos 4 veces al año, la transformación urbana debería ser sustanciosa.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Ya sea por presidentes municipales con nula visión, falta de compromiso, diputados federales que desconocen que una de sus mayores obligaciones es representar sus municipios en el estira y afloja para obtener recursos y quizá el desconocimiento de la población para exigir mejores escenarios de políticas púbicas urbanas.

La realidad rebasa lo que pudiéramos imaginar, si bien la zona metropolitana puede ser un impulsor del bienestar urbano, por medio de un instituto de planeación metropolitana, de pelear recursos, de tener una cartera de proyectos de gran envergadura lista para la aplicación de recursos, la realidad se ha quedado en que el único municipio que ha logrado aplicar recursos a sus proyectos es Celaya.

Para muestra un botón, la última reunión de este comité, sólo contó con 3 de 9 alcaldes, no nos sorprende que si bien desde el 2012 Celaya era el púnico beneficiado, en el 2018 la laja bajío quedó fuera de las asignaciones de recursos para las zonas metropolitanas del país. Ojo aquellos que vengan a buscar liderar los rumbos de la región, la visión metropolitana es indispensable para construir el territorio de todos.

Fue en un no tan lejano 2010, que la visión estatal junto con algunos municipios sumados que se integra la zona metropolitana laja bajío de forma oficial. Apaseo el Alto, el Grande, Celaya, Comonfort, Cortázar, Jaral del Progreso, Juventino Rosas, Tarimoro y Villagrán son los municipios que incluye esta zona. Si bien podemos creer que quizá no todos los municipios deberían de estar en la misma zona, fue así como se creó. Pero como ya se la saben sin dinero no baila el perro y como dice el gobernador mucho amor sin dinero no es amor, por lo que fue en el año 2012 que se creó el fideicomiso para esta zona metropolitana.

Pero a alguien se le olvidó que la burocracia va de la mano con los diferentes niveles de gobierno y es que el gobierno federal aún no reconoce la zona metropolitana de 9 municipios, se ha limitado a considerar sólo 4, Celaya por ser el centro, Villagrán y Cortazar por tener una integración funcional a Celaya y por último Comonfort que por política urbana se ha sumado. Esto en base a la última delimitación que hizo el gobierno federal en el año 2015.

Si bien las zonas metropolitanas son la nueva forma de administración, no existe un desarrollo regional equilibrado. Suponiendo que el comité técnico del fideicomiso, representado por los 9 alcaldes, secretarios estatales de finanzas, gobierno y obras públicas, se encarga de la ejecución de planes, proyectos, estudios, programas, obras, equipamiento y demás acciones. Además de tener reuniones ordinarias por lo menos 4 veces al año, la transformación urbana debería ser sustanciosa.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Ya sea por presidentes municipales con nula visión, falta de compromiso, diputados federales que desconocen que una de sus mayores obligaciones es representar sus municipios en el estira y afloja para obtener recursos y quizá el desconocimiento de la población para exigir mejores escenarios de políticas púbicas urbanas.

La realidad rebasa lo que pudiéramos imaginar, si bien la zona metropolitana puede ser un impulsor del bienestar urbano, por medio de un instituto de planeación metropolitana, de pelear recursos, de tener una cartera de proyectos de gran envergadura lista para la aplicación de recursos, la realidad se ha quedado en que el único municipio que ha logrado aplicar recursos a sus proyectos es Celaya.

Para muestra un botón, la última reunión de este comité, sólo contó con 3 de 9 alcaldes, no nos sorprende que si bien desde el 2012 Celaya era el púnico beneficiado, en el 2018 la laja bajío quedó fuera de las asignaciones de recursos para las zonas metropolitanas del país. Ojo aquellos que vengan a buscar liderar los rumbos de la región, la visión metropolitana es indispensable para construir el territorio de todos.

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