/ miércoles 9 de marzo de 2022

Mujeres, Rompiéndola en la Industria de la Construcción

El gremio de la construcción es para valientes y más aún mientras se realiza distintas actividades laborales y del hogar. Aún recuerdo a una amiga que en su generación era la única ingeniera y con algunos de sus profesores se enfrentó a dos circunstancias: acoso o humillación. Con el paso de los años al entrar al mercado laboral, la experiencia no mejoró, por el contrario, en los empleos que conseguía se encontraba con superiores que, si no la hostigaban, trataban de humillarla o minimizar su trabajo.

Aunque no es crucial para algunos que, como película de Disney, a la primer protesta se refugian dentro de un palacio y se amurallan del exterior, la agenda del país y del mundo en general sobre la equidad de género y de participación de las mujeres y más aún en la industria de la construcción donde la brecha es mayor.

Según datos de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, tan sólo el 4% de los trabajadores en la industria son mujeres. Pese a ello, el ‘techo de cristal’ ha comenzado a romperse en algunos sectores y empresas, donde la participación equitativa de las mujeres ha tenido un rol estratégico en proyectos y la vida de las compañías.

El mercado laboral es desigual para las trabajadoras por donde se le vea. Las cifras son contundentes: en el sector de la construcción solo cuatro de cada 100 puestos son ocupados por mujeres, en el minero la proporción es de 14 por cada 100 plazas, mientras que en el segmento de transportes es de nueve por cada 100, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Queda una deuda pendiente con ellas, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) agremia aproximadamente a casi 12 mil empresas, de las cuales 1,746 unidades económicas están representadas por mujeres, que equivale apenas al 14.7% del total.

Esta industria es muy complicada porque el ambiente es mucho más agreste con las mujeres y te califican no solo por tu trabajo, sino por cómo te ves; es muy molesto que no te llamen por tu condición profesional. A pesar de los desafíos, las mujeres en el gremio están convencidas de su amor por la industria y por eso mismo luchan para que cada una desde su trinchera abra brecha a las mujeres que vienen atrás: desde las niñas que sueñan con construir edificios, las universitarias que quieren conseguir un puesto acorde a sus capacidades, hasta las profesionistas que ya están en el campo laboral.

Que la conmemoración del Día Internacional de la Mujer sirva para reflexionar sobre los espacios y las trincheras que no sólo mujeres pelean, sino del resto que tenemos oportunidad de valorar y equiparar el esfuerzo de las personas por su valía en la construcción del territorio de todos.

El gremio de la construcción es para valientes y más aún mientras se realiza distintas actividades laborales y del hogar. Aún recuerdo a una amiga que en su generación era la única ingeniera y con algunos de sus profesores se enfrentó a dos circunstancias: acoso o humillación. Con el paso de los años al entrar al mercado laboral, la experiencia no mejoró, por el contrario, en los empleos que conseguía se encontraba con superiores que, si no la hostigaban, trataban de humillarla o minimizar su trabajo.

Aunque no es crucial para algunos que, como película de Disney, a la primer protesta se refugian dentro de un palacio y se amurallan del exterior, la agenda del país y del mundo en general sobre la equidad de género y de participación de las mujeres y más aún en la industria de la construcción donde la brecha es mayor.

Según datos de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, tan sólo el 4% de los trabajadores en la industria son mujeres. Pese a ello, el ‘techo de cristal’ ha comenzado a romperse en algunos sectores y empresas, donde la participación equitativa de las mujeres ha tenido un rol estratégico en proyectos y la vida de las compañías.

El mercado laboral es desigual para las trabajadoras por donde se le vea. Las cifras son contundentes: en el sector de la construcción solo cuatro de cada 100 puestos son ocupados por mujeres, en el minero la proporción es de 14 por cada 100 plazas, mientras que en el segmento de transportes es de nueve por cada 100, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Queda una deuda pendiente con ellas, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) agremia aproximadamente a casi 12 mil empresas, de las cuales 1,746 unidades económicas están representadas por mujeres, que equivale apenas al 14.7% del total.

Esta industria es muy complicada porque el ambiente es mucho más agreste con las mujeres y te califican no solo por tu trabajo, sino por cómo te ves; es muy molesto que no te llamen por tu condición profesional. A pesar de los desafíos, las mujeres en el gremio están convencidas de su amor por la industria y por eso mismo luchan para que cada una desde su trinchera abra brecha a las mujeres que vienen atrás: desde las niñas que sueñan con construir edificios, las universitarias que quieren conseguir un puesto acorde a sus capacidades, hasta las profesionistas que ya están en el campo laboral.

Que la conmemoración del Día Internacional de la Mujer sirva para reflexionar sobre los espacios y las trincheras que no sólo mujeres pelean, sino del resto que tenemos oportunidad de valorar y equiparar el esfuerzo de las personas por su valía en la construcción del territorio de todos.

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