/ lunes 19 de julio de 2021

Cromañón

“Tenle miedo a los tontos”, decía mi padre, “porque parecen inocentes, pero son más mortales que el cianuro, sobre todo si les dan un poquito de poder. Y la estupidez siempre lleva de la mano a la necedad”. Y yo le agregaría además que son muchos y te los puedes topar donde quiera.

Existe un síndrome llamado Dunning Kruger, el cual consiste en un sesgo cognitivo en donde los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su habilidad.

Cuando yo renuncié a la dirección del IMSS, lo hice porque arribó un supervisor que padecía de dicho síndrome, y cuya incompetencia provocó, algo que yo ya había previsto: una toma de rehenes en Hospital General #4 del IMSS Celaya, cuando él dio la indicación de dejar las puertas abiertas de todos los hospitales de zona para llegar a supervisarlos en las madrugadas, sin importar días ni horarios, lo cual tuvo resultados funestos que le costaron su puesto hasta al entonces delegado estatal.

Por lo regular los equipos de supervisión no llegan a resolver nada, sino a complicar más las cosas en áreas laborales ya de por si difíciles, pero aún así se sienten indispensables.

Ahora, tanto en los IMSS de la zona Celaya, como en el hospital de Acámbaro mandaron poner cadenas y candados en todas las salidas.

Esos que se dicen supervisores seguramente no han leído ni escuchado nada del Lobohombo en el 2000, tragedia que destacó porque las salidas de emergencia del lugar estaban cerradas con candados, el New’s Divine donde las rutas de evacuación fueron obstaculizadas por los policías, y la tragedia del Cromañón en Buenos Aires, Argentina por incumplir las normas de seguridad y otra vez, salidas de emergencia trabadas por vallas.

Personal y usuarios de las clínicas están siendo puestos en riego en caso de requerirse un desalojo masivo y apresurado, principalmente en un estado con los mayores índices de violencia, donde acostumbran rematar a los heridos dentro de los nosocomios, y sobre todo, en hospitales donde ya ha habido incluso tomas de rehenes.

Tan malo es dejar abiertas las puertas de par en par como ponerle candados a los portones, y no es cuestión de fatalismo, solo de usar el sentido común, que es el menos común de los sentidos.

Eso es mucho pedir, a un Neanderthal, pero ahí es donde debe intervenir Protección Civil, para poner en orden a las autoridades incapaces y jefes con el síndrome de Dunning Kruger.

Alguien debe proteger al humano avanzado de la insensatez cavernícola.

“Tenle miedo a los tontos”, decía mi padre, “porque parecen inocentes, pero son más mortales que el cianuro, sobre todo si les dan un poquito de poder. Y la estupidez siempre lleva de la mano a la necedad”. Y yo le agregaría además que son muchos y te los puedes topar donde quiera.

Existe un síndrome llamado Dunning Kruger, el cual consiste en un sesgo cognitivo en donde los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su habilidad.

Cuando yo renuncié a la dirección del IMSS, lo hice porque arribó un supervisor que padecía de dicho síndrome, y cuya incompetencia provocó, algo que yo ya había previsto: una toma de rehenes en Hospital General #4 del IMSS Celaya, cuando él dio la indicación de dejar las puertas abiertas de todos los hospitales de zona para llegar a supervisarlos en las madrugadas, sin importar días ni horarios, lo cual tuvo resultados funestos que le costaron su puesto hasta al entonces delegado estatal.

Por lo regular los equipos de supervisión no llegan a resolver nada, sino a complicar más las cosas en áreas laborales ya de por si difíciles, pero aún así se sienten indispensables.

Ahora, tanto en los IMSS de la zona Celaya, como en el hospital de Acámbaro mandaron poner cadenas y candados en todas las salidas.

Esos que se dicen supervisores seguramente no han leído ni escuchado nada del Lobohombo en el 2000, tragedia que destacó porque las salidas de emergencia del lugar estaban cerradas con candados, el New’s Divine donde las rutas de evacuación fueron obstaculizadas por los policías, y la tragedia del Cromañón en Buenos Aires, Argentina por incumplir las normas de seguridad y otra vez, salidas de emergencia trabadas por vallas.

Personal y usuarios de las clínicas están siendo puestos en riego en caso de requerirse un desalojo masivo y apresurado, principalmente en un estado con los mayores índices de violencia, donde acostumbran rematar a los heridos dentro de los nosocomios, y sobre todo, en hospitales donde ya ha habido incluso tomas de rehenes.

Tan malo es dejar abiertas las puertas de par en par como ponerle candados a los portones, y no es cuestión de fatalismo, solo de usar el sentido común, que es el menos común de los sentidos.

Eso es mucho pedir, a un Neanderthal, pero ahí es donde debe intervenir Protección Civil, para poner en orden a las autoridades incapaces y jefes con el síndrome de Dunning Kruger.

Alguien debe proteger al humano avanzado de la insensatez cavernícola.