/ domingo 22 de octubre de 2023

El Demos Y La Parodia Política

Navegamos entre una política convulsa, porque es innegable que ahora prevalece una política barbárica en la menos peor de las descripciones, en que los ciudadanos ya no sabemos cómo hemos llegado a ser gobernados, precisamente, por salvajes sujetos que ponen cara de “yo no fui”, mientras planean, elucubran y actúan de manera rapaz, aviesa, incluso, criminal. No hay pues, al menos, una negociación entre los diversos o divergentes. Se da el manotazo y, a ver qué pasa, en el “mejor de los escenarios”, en una mal entendida política de reacción a bote pronto -como hoy, con la Corte-.

Alguien al menos, con exótica imaginación pudo vaticinar que veríamos a un presidente tan descarado en su rompimiento con la Constitución y las demás Instituciones -que no le “cuadran”, o le estorban- y por si fuera poco, qué “no pasa nada”. Pero, no se hizo caso. Escuchamos a través de la Historia, palabras casi sacras: Poder, Soberanía, Estado, Democracia, Imperio, y otras más o menos graves.

Estos conceptos se han explicado y dilucidado desde diversos ángulos ideológicos, unos formales, otros empíricos, incluyendo los fanatismos. De lo que el denominado “Demos”, (Pueblo), no sabe mucho sobre conceptos filosóficos, sino más sobre los efectos. Y en particular como conejillos de ese singular laboratorio, llamado “El Sistema Político” y más, en particular, sistema a la mexicana.

En la pasarela política, vemos personajes que son amados, odiados, incomprendidos, falsos estadistas, líderes “huérfanos” y toda una pléyade de sujetos corruptos en su círculo, o alrededor. Mientras, el elemento sustancial, olvidado y humillado traga su desventura y de vez en vez, medio se levanta, con algo llamado “esperanza social”. Cuántas veces escuchamos “Sí se puede”, “Ahora es la buena”, y un doméstico largo etcétera. Sí, me refiero al ciudadano.

Y otro elemento que poco se analiza: “El lenguaje político”. Esa forma coloquial tan exaltada para así, emparejarla a la palabra cotidiana, común. Es decir, para que haga un cierto efecto buscado por quien ejerce la voz. Y es claro, que no tendría sentido usar otro lenguaje, que el llamado “popular” para ser -se supone- entendido el emisor. Ese es uno de los “éxitos” de las diatribas matutinas desde palacio. Aunque casi nadie analiza que es una parodia, en que el “actor principal” se cree dueño de nuestras vidas, patrimonio y destino social, tanto, que “regala” los bienes que no son de su propiedad, ni permiso pide. ¿Qué ha marcado una línea distinta? Sí, pero eso no quiere decir, que sea en beneficio social. Y no es difícil saber: A pesar de ser mexicanos, dueños del petróleo, no hemos tenido al menos, unos combustibles baratos, menos aún, regalados y vaya, que como en Cuba y otros tercermundistas lares, estamos necesitados ante esa criminal redistribución de la riqueza (Obras “imperiales”, tanto como inútiles al bienestar común, haciendo más rico al potentado y más jodido, al pobre). Y, a la vista, con total desparpajo, está decido a la “continuidad”. ¿No habíamos ya vivido eso con el viejo PRI? Ah, esa mala memoria mexicana.

Y claro, no son iguales, son peores. ¿Qué se sabe, por ejemplo, de los cientos de miles de extranjeros que hoy, ya son de un plumazo, “mexicanos”? Personas de Centroamérica, en su mayoría, listos para votar en 2024, por la 4T. Tal vez, están más perdidos, más necesitados y vuelcan su “esperanza” en un régimen desprovisto en el fondo, de lo que más presume.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Y no se está en contra de la solidaridad con propios o extraños, sin embargo, la finalidad no es clara, no se trata de una simple ayuda. De ahí que una cosa es el Estado, otra la Soberanía y otra, incluso, opuesta, la actitud imperial del presidente, que nomás sus chicharrones truenan, dicho en lenguaje coloquial, entendible pues, para el Demos. Se nos insiste en la implementación de un “nuevo poder” en que las decisiones son per se, soberanas en gran confusión o mala leche, pues la Soberanía no la detenta un hombre, sino el Demos a través de sus Instituciones democráticas, por ejemplo, el Congreso de la Unión, pero éste, sufre de la bota presidencial, en una aberrante contradicción del equilibrio de los Poderes de la Unión, en que, por cierto, el Judicial, hoy está fuera de su huacal, “haciendo política”. En un juego que perderá, precisamente azuzado por el Ejecutivo, que nada como pez -tiburcio- en el agua, de este sistema. ¿Dónde queda la Carta Magna, señoras y señores del sistema judicial federal? “Está la iglesia, en manos de Lutero”. Nada más de imaginar la designación de jueces y demás operadores vaya a quedar en manos del voto ciudadano, que no comprende todavía su fuerza y que puede -y debería- poner en orden al “Orden Público”. Si así, dicho Poder Judicial está en crisis, no se podrá más que vaticinar un Caos mayúsculo, si sube cualquier saltimbanqui a las curules judiciales. Es lo que hay. Cuídense mucho, no sólo de los cambios climáticos, sino de la política convulsa. Y aprovecho para invitarlos a que los sábados a las 11 am, ven el programa: https://www.facebook.com/MovilidadConFuturo, proyecto para un nuevo ciudadano.



Navegamos entre una política convulsa, porque es innegable que ahora prevalece una política barbárica en la menos peor de las descripciones, en que los ciudadanos ya no sabemos cómo hemos llegado a ser gobernados, precisamente, por salvajes sujetos que ponen cara de “yo no fui”, mientras planean, elucubran y actúan de manera rapaz, aviesa, incluso, criminal. No hay pues, al menos, una negociación entre los diversos o divergentes. Se da el manotazo y, a ver qué pasa, en el “mejor de los escenarios”, en una mal entendida política de reacción a bote pronto -como hoy, con la Corte-.

Alguien al menos, con exótica imaginación pudo vaticinar que veríamos a un presidente tan descarado en su rompimiento con la Constitución y las demás Instituciones -que no le “cuadran”, o le estorban- y por si fuera poco, qué “no pasa nada”. Pero, no se hizo caso. Escuchamos a través de la Historia, palabras casi sacras: Poder, Soberanía, Estado, Democracia, Imperio, y otras más o menos graves.

Estos conceptos se han explicado y dilucidado desde diversos ángulos ideológicos, unos formales, otros empíricos, incluyendo los fanatismos. De lo que el denominado “Demos”, (Pueblo), no sabe mucho sobre conceptos filosóficos, sino más sobre los efectos. Y en particular como conejillos de ese singular laboratorio, llamado “El Sistema Político” y más, en particular, sistema a la mexicana.

En la pasarela política, vemos personajes que son amados, odiados, incomprendidos, falsos estadistas, líderes “huérfanos” y toda una pléyade de sujetos corruptos en su círculo, o alrededor. Mientras, el elemento sustancial, olvidado y humillado traga su desventura y de vez en vez, medio se levanta, con algo llamado “esperanza social”. Cuántas veces escuchamos “Sí se puede”, “Ahora es la buena”, y un doméstico largo etcétera. Sí, me refiero al ciudadano.

Y otro elemento que poco se analiza: “El lenguaje político”. Esa forma coloquial tan exaltada para así, emparejarla a la palabra cotidiana, común. Es decir, para que haga un cierto efecto buscado por quien ejerce la voz. Y es claro, que no tendría sentido usar otro lenguaje, que el llamado “popular” para ser -se supone- entendido el emisor. Ese es uno de los “éxitos” de las diatribas matutinas desde palacio. Aunque casi nadie analiza que es una parodia, en que el “actor principal” se cree dueño de nuestras vidas, patrimonio y destino social, tanto, que “regala” los bienes que no son de su propiedad, ni permiso pide. ¿Qué ha marcado una línea distinta? Sí, pero eso no quiere decir, que sea en beneficio social. Y no es difícil saber: A pesar de ser mexicanos, dueños del petróleo, no hemos tenido al menos, unos combustibles baratos, menos aún, regalados y vaya, que como en Cuba y otros tercermundistas lares, estamos necesitados ante esa criminal redistribución de la riqueza (Obras “imperiales”, tanto como inútiles al bienestar común, haciendo más rico al potentado y más jodido, al pobre). Y, a la vista, con total desparpajo, está decido a la “continuidad”. ¿No habíamos ya vivido eso con el viejo PRI? Ah, esa mala memoria mexicana.

Y claro, no son iguales, son peores. ¿Qué se sabe, por ejemplo, de los cientos de miles de extranjeros que hoy, ya son de un plumazo, “mexicanos”? Personas de Centroamérica, en su mayoría, listos para votar en 2024, por la 4T. Tal vez, están más perdidos, más necesitados y vuelcan su “esperanza” en un régimen desprovisto en el fondo, de lo que más presume.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Y no se está en contra de la solidaridad con propios o extraños, sin embargo, la finalidad no es clara, no se trata de una simple ayuda. De ahí que una cosa es el Estado, otra la Soberanía y otra, incluso, opuesta, la actitud imperial del presidente, que nomás sus chicharrones truenan, dicho en lenguaje coloquial, entendible pues, para el Demos. Se nos insiste en la implementación de un “nuevo poder” en que las decisiones son per se, soberanas en gran confusión o mala leche, pues la Soberanía no la detenta un hombre, sino el Demos a través de sus Instituciones democráticas, por ejemplo, el Congreso de la Unión, pero éste, sufre de la bota presidencial, en una aberrante contradicción del equilibrio de los Poderes de la Unión, en que, por cierto, el Judicial, hoy está fuera de su huacal, “haciendo política”. En un juego que perderá, precisamente azuzado por el Ejecutivo, que nada como pez -tiburcio- en el agua, de este sistema. ¿Dónde queda la Carta Magna, señoras y señores del sistema judicial federal? “Está la iglesia, en manos de Lutero”. Nada más de imaginar la designación de jueces y demás operadores vaya a quedar en manos del voto ciudadano, que no comprende todavía su fuerza y que puede -y debería- poner en orden al “Orden Público”. Si así, dicho Poder Judicial está en crisis, no se podrá más que vaticinar un Caos mayúsculo, si sube cualquier saltimbanqui a las curules judiciales. Es lo que hay. Cuídense mucho, no sólo de los cambios climáticos, sino de la política convulsa. Y aprovecho para invitarlos a que los sábados a las 11 am, ven el programa: https://www.facebook.com/MovilidadConFuturo, proyecto para un nuevo ciudadano.



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