/ lunes 25 de noviembre de 2019

De lo subjetivo a lo Absoluto

“El poder absoluto es un arma demasiado pesada para la mano del hombre”. Jesús Silva Herzog El arte como finalidad estética y comunicativa expresa ideas y emociones a través de recursos plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales o mixtos como objetos de deleite personal variable en cada persona. Lo que para uno es grato para otro puede ser desagradable o simplemente sin atractivo.

Poco antes de morir (1968) Marcel Duchamp dijo que en siglo XX hubo una pérdida del concepto de belleza clásica que, por otro lado consiguió un mayor diálogo artista-espectador. El origen se remonta al final del siglo anterior con los grandes pintores y compositores. Eduard Manet precursor del impresionismo pictórico y Claude Debussy como pionero de la música impresionista dieron un giro con desencuentros en el gusto por el arte. Sin morir el pasado, pilar de del presente, agregamos a nuestro acervo nuevas ideas y conceptos respetando la subjetividad de quien ve o escucha.

La dificultad para establecer la idea como verdad que no admite discusión obliga a encasillarla en el área de las teorías, o sea que es una verdad especulativa basada en el conocimiento producto de la investigación y la observación de los cambios que juegan un papel importante, más aún cuando se profundiza en el pensamiento humano que embrolla el juicio que tenemos sobre los hechos.

Cuando esto escribo finaliza el día de santa Cecilia, la patrona de los músicos que me motivó a lo anterior e introducirme a conceptos difíciles de explicar en el ámbito sociopolítico. Encontrar cuál es la esencia de la idea y cuáles son los efectos que alcanzan a una persona en posición de mando, donde el poder corre el riesgo de volverse omnipotente como lo estamos viendo en nuestro sufrido país y en otros de nuestro continente.

Hay ideas ecuánimes, impersonales, neutrales que se escuchan y valoran y, por el contrario, acciones nacidas del estado de ánimo individual, de carácter meramente personal. Lo que uno siente aunque no sea demostrable. Son la objetividad y la subjetividad, esta última como percepción y valoración individual y parcial de un asunto, de una idea, de un proyecto, en este caso, de nación

Nuestra patria atraviesa una época incierta. Dudas que dependen de la percepción subjetiva que tiene de la situación del país un solo individuo, donde las instituciones, pilares de la república se están minando. Un ego hincado en lo subjetivo que no admite otra opinión si no es como la suya que nos recuerda la monarquía absoluta del Rey Sol, Luis XIV de Francia a quien se le atribuye la frase “el estado soy yo”.

“El poder absoluto es un arma demasiado pesada para la mano del hombre”. Jesús Silva Herzog El arte como finalidad estética y comunicativa expresa ideas y emociones a través de recursos plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales o mixtos como objetos de deleite personal variable en cada persona. Lo que para uno es grato para otro puede ser desagradable o simplemente sin atractivo.

Poco antes de morir (1968) Marcel Duchamp dijo que en siglo XX hubo una pérdida del concepto de belleza clásica que, por otro lado consiguió un mayor diálogo artista-espectador. El origen se remonta al final del siglo anterior con los grandes pintores y compositores. Eduard Manet precursor del impresionismo pictórico y Claude Debussy como pionero de la música impresionista dieron un giro con desencuentros en el gusto por el arte. Sin morir el pasado, pilar de del presente, agregamos a nuestro acervo nuevas ideas y conceptos respetando la subjetividad de quien ve o escucha.

La dificultad para establecer la idea como verdad que no admite discusión obliga a encasillarla en el área de las teorías, o sea que es una verdad especulativa basada en el conocimiento producto de la investigación y la observación de los cambios que juegan un papel importante, más aún cuando se profundiza en el pensamiento humano que embrolla el juicio que tenemos sobre los hechos.

Cuando esto escribo finaliza el día de santa Cecilia, la patrona de los músicos que me motivó a lo anterior e introducirme a conceptos difíciles de explicar en el ámbito sociopolítico. Encontrar cuál es la esencia de la idea y cuáles son los efectos que alcanzan a una persona en posición de mando, donde el poder corre el riesgo de volverse omnipotente como lo estamos viendo en nuestro sufrido país y en otros de nuestro continente.

Hay ideas ecuánimes, impersonales, neutrales que se escuchan y valoran y, por el contrario, acciones nacidas del estado de ánimo individual, de carácter meramente personal. Lo que uno siente aunque no sea demostrable. Son la objetividad y la subjetividad, esta última como percepción y valoración individual y parcial de un asunto, de una idea, de un proyecto, en este caso, de nación

Nuestra patria atraviesa una época incierta. Dudas que dependen de la percepción subjetiva que tiene de la situación del país un solo individuo, donde las instituciones, pilares de la república se están minando. Un ego hincado en lo subjetivo que no admite otra opinión si no es como la suya que nos recuerda la monarquía absoluta del Rey Sol, Luis XIV de Francia a quien se le atribuye la frase “el estado soy yo”.

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